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Nuevos Mutantes Nº 13. Ser diferente es difícil incluso en Krakoa

Nuevos Mutantes, la segunda serie que Jonathan Hickman escribió dentro franquicia mutante continúa su andadura con calma y ya estabilizada con la presencia de Vita Ayala al guion y a Rod Reiss al dibujo

Más de un año de publicación la serie de los bebés-x, y continúa siendo una de las que más variaciones presenta, en este caso nuevos personajes, nuevos mutantes jóvenes que no encuentran su lugar, que no acaban de ser aceptados y caen en las telas de uno de los mayores villanos mutantes que ha tenido jamás la Patrulla X el Rey Sombra. Mientras otros clásicos como Loba venenosa, Espejismo o Karma buscan su lugar en la nueva utopía mutante, como maestros, amigos y como adultos.

Con un comienzo extraño con dos líneas de argumentos diferentes, que también hacían de forma separada en dos equipos creativos para trabajar, Los Nuevos Mutantes producía un efecto extraño en los lectores. De aquí quizás que uno de los dos pudiera no atraerlo, pero ambas líneas serán interesantes una hermanos de Ed Brisson y otra de Jonathan Hickman. Pero esto se ha acabado. Estamos ya en una reunión completa en una sola línea, con un argumento, lo que ordena, estabiliza la serie y le da muchísimo más interés. Con un Rod Reiss que abandona un poco el estilo extraño que mezclaba cómic de superhéroes y pinturas, que quizás no es tan metafórico figurativo como el dibujante de orígenes polacos al que imita, pero presenta la saga de una forma más que aceptable.

El mundo ha cambiado, Krakoa es un ideal para todos los mutantes, incluso aquellos malvados que posteriormente fueron resucitados para formar la sociedad. Uno de ellos ha tenido siempre una gran importancia, aunque menos presencia de lo que se cree, pero su influencia siempre se ha extendido, hablamos del Rey Sombra. Que nuevamente ha utilizado lo que siempre le caracterizaba la manipulación mental, para entrar en la mente de los más jóvenes de la isla, pero no solo los más jóvenes, sino en los más descastados, aquellos cuyo aspecto o poderes no les permiten tener unas relaciones normales. Hablamos de los feos, de los mutantes que no se parecen a los humanos. El desarrollo de esa trama funciona perfectamente y Vita Ayala es capaz de hacernos pensar en que todo el mundo ha aceptado sentirse diferente, los que parecen normales, que es muy fácil para ellos, ya que todos los mutantes pueden ser iguales, pero los que no tienen el mismo aspecto sobre todo los más jóvenes, son los que tienen problemas para esa unión

Estamos en un arco argumental de adolescencia rotas, un camino muy interesante, y además tenemos aparte las aventuras de Karma y Espejismo, dos personajes clásicos. Tiene algo especial la serie, en cuyas aventuras han dado bastante diversión y sobre todo algunos pensamientos bastante profundos sobre el desarrollo de los poderes y en las relaciones.

Rod Reiss es un autor que se veía muy influenciado por Phil Noto y por Bill Sienkiewick, que tenía un trazo como Noto con plumillas y pinceles, aunque sean digitales, para sus trazos y con colores muy poderosos, quizás no tener la capacidad narrativa de ambos autores deslució un poco, pero sí que se veían las intenciones de un estilo propio, aún cuando estas influencias eran tan evidentes. Pero a día de hoy por fin ha encontrado un camino diferente, más cercano si queréis al de Sienkiewicz que al de Noto, en el que todavía aún fallan diversos momentos, la dinámica del movimiento de sus personajes todavía está algo oxidado, pero mejora número a número..

Los Nuevos Mutantes confirman su mejoría al estabilizarse con un solo guionista en todas sus tramas.Ganando consistencia, ahora hay que ver que va a llegar, los mimbres están ahí, solo hace falta ver que quiere Ayala sacar de ellos.