Cómics / Nieve, Cristal, Manzanas. La bella pesadilla de Colleen Doran y Neil Gaiman
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Nieve, Cristal, Manzanas. La bella pesadilla de Colleen Doran y Neil Gaiman

Colleen Doran ilustra la versión terrorífica de Blancanieves de Neil Gaiman en un bello libro que seduce, y muerde.

Neil Gaiman ha producido algunas de las páginas más populares del relato corto moderno, muchos autores han adaptado los mismos con diferentes estilos, desde P. Craig Russell a Rafael Albuquerque, Nieve, Cristal, Manzanas, no es solo una más dentro de estas obras. Con un estilo cercano a la ilustración victoriana o el miniaturismo medieval alemán, Colleen Doran ha creado una obra de arte que podría enseñarse en un museo plancha a plancha.

El rey se ha casado, la elegida, una joven que tiene poderes mágicos que le han permitido ayudar a su pueblo. Bella, brillante y habilidosa, la nueva reina está enamorada de su marido, pero no tanto de su hija. Una niña de piel blanca, que vive de noche, con dientes como colmillos y con un extraño gusto por la sangre. El rey enferma y la reina sospecha de su hija, el drama de la muerte está cerca, y el terror que siente por el pequeño monstruo que vive en palacio obliga a la futura viuda a acabar con la vida de la niña.

Un giro truculento del cuento clásico Blancanieves, donde la villana se convierte en protagonista, y sus poderes oscuros en poderes naturales que la enfrentan a un ser malvado y antinatural que provoca terror a su alrededor. Gaiman dotó al relato de la misma trama, pero cambió el punto de vista y los papeles del héroe y el villano de la historia, el resultado fue un relato de terror que cambiaba la moraleja del cuento, porque a veces, no todo es lo que parece.

Y con este texto por delante, Colleen Doran decide homenajear el estilo de Harry Clarke, artista irlandés de principios del siglo XX. Con páginas que podrían convertirse en planchas o cuadros, relata la triste historia de una reina malentendida. Con el detalle y la armoniosidad por bandera, con curvas suaves que conducen al lector en una ola, meciéndose y dejándole descender en el cómic desde un inicio lleno de brillo y luz, descendiendo hasta el horror y el frío de la muerte y el miedo.

Los colores planos y los digitales se mezclan de forma natural, Doran tuvo que repasar los planos porque no terminaban de encajar, y el resultado es poderosos. Mezcla una ilustración pictórica con un relato ilustrado. Las composiciones de páginas pueden ser tan fluidas que se aparta de las viñetas para crear S francesas que conducen el relato, las curvas y las líneas conducen el ojo del lector sin necesidad de una estructura canónica y más férrea. Y evoluciona y cambia según el cómic pasa de la luz y el brillo al terror, a lo oscuro, creando bordes afilados que denotan claramente el cambio de registro.

Nieve, Cristal, Manzanas no es sólo una iteración de Blancanieves, eso ya lo hizo Neil Gaiman con su relato, esto es una obra de arte narrativa. Si hubiera que ponerla con otra obra de igual belleza y conceptos, tendríamos que hermanarla con el Príncipe Valiente de Harold Foster, pero con mayor ambición, y con mayor poder en la imagen.

Con una imaginería y un imaginario increíblemente nutrido, Colleen Doran ha creado una obra espectacular, que convierte un relato hermoso y terrible, en un desfile de belleza que traslada al lector la vida de una mujer que pasa de la felicidad y la luz a la oscuridad y el horror. Hay pocos casos en los que se pueda decir que una adaptación supere al original, pero lo que ha hecho la artista dota de una vida al relato original que lo engrandece, y mejora, sin cambiarlo.

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