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‘Murderabilia’, una pequeño recuerdo sobre asesinato

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murderabilia portada
Portada de ‘Murderabilia’

Los objetos como recuerdos de lo macabro, un “memento mori” por el que pagar mucho dinero. También el inicio de un viaje para el protagonista de ‘Murderabilia’. El zaragozano Álvaro Ortiz regala al lector una historia en su última obra que trata sobre recuerdos, madurez, amistades, asesinatos y gatos.

Si ‘Cenizas’ era una road movie, la obra que nos compete hoy es la de perderse. El de un personaje de nombre extraño, Mälmo, que no tiene futuro ni se esfuerza para crearse uno. Por un trágico golpe del destino, y un poco retorcido también, acaba viajando a un pequeño pueblo bastante aislado. Pero ese no es el viaje. El viaje es el del personaje a través de la gente que conoce, los sentimientos que descubre, y sobre todo por su descubierta afición, que nunca creyó que podría desarrollar, a los asesinatos, o al menos las historias de asesinatos.

Ortiz sigue prestando su estilo personal para contar las historias de una forma directa, que nos mece poco a poco a través de todo lo que ocurre en las paginas. El pequeño pueblo es un tapiz de gentes y situaciones, un escenario donde un desconocido es aceptado de una forma mas o menos rápida debido a su relación con una habitante. Mälmo había llegado al pueblo para realizar una huida hacia delante y esta estación de paso se convierte en algo tan cómodo que relaja su forma de ser. Pero como toda historia tiene varias caras y esquinas, y tras ellas hay sorpresas que desequilibran el tan ansiado descubierto paraíso del protagonista.

La clave de todo son dos gatos que Mälmo hereda de su difunto tío. Estos gatos tienen una historia propia muy colorida, de colores viscerales para ser mas concretos. Su venta inicia la salida del protagonista en busca de algo de fortuna para poder continuar su sueño, ser escritor. Una vida ideal que está muy lejos, un bloqueo de escritor o simplemente la falta de talento le impide escribir nada. La salida de su ambiente, el conocer a un extraño coleccionista de objetos que posteriormente será clave para él, y la aparición casi de la nada de una mujer, parece que le plantea una vida, sino perfecta, al menos ideal para un hombre inmaduro que no tiene objetivos en la vida.

Álvaro Ortiz mantiene un ritmo constante, sin prisa pero sin pausa, que rompe sólo cuando necesita marcar la fuerza de la situación . Todo capitulo cuenta algo y hay pocos elementos en la trama que no tengan importancia. Quizás los objetos que el coleccionista acumula en casa y sus historias sean las menos importantes, pero también son las que mas fuerza acumulan en menos espacio. El resultado de la historia se cuece a fuego lento hasta que Mälmo hierve.

El arte del zaragozano está lejos de los convencionalismos, y en este caso el color es un elemento importante hasta en la portada. Colores pastel, suaves, y desde luego inofensivos como un “little pony”, a primera vista. Pero la historia cuenta con una estructura precisa donde todo encaja y avanza al ritmo que Ortíz desea. Su sencillez de trazo y la viveza de los colores que ha elegido hacen que sea cómodo para el lector, pero la crudeza de la realidad acaba cambiando los tonos y llevando a los personajes a otro mundo. Una bonita magdalena, o muffin si somos anglofilos, que tiene dentro un pedazo de sabrosa carne poco cocinada.

‘Murderabilia’ es una de las obras mas potentes del año. Ortiz sigue mostrando su madurez tras su aclamada ‘Cenizas’ y no descarto que aparezca en las favoritas para futuros galardones. El pequeño autor zaragozano se merece un aplauso y que le dejen crear mas historias así para disfrute de sus lectores.


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José Carlos Royo

Desde que tengo memoria he leído cómics. Mi madre me compró el primero antes de aprender a leer bien, alguien le contó a la pobre que ayudaba a los niños a acercarse a la lectura. Aún busca a la persona que se lo dijo para agradecérselo apropiadamente, con un garrote.

Apasionado del mundo de la viñeta devoro todo cómic que se me pasa por delante. El americano es mi predilección pero el japonés y el europeo también llena mis estanterías. Si le añades los libros, las series de tv y las películas soy lo que hoy día llaman friki, y estoy orgulloso de serlo.

Periodista con tendencias televisiva,s cuando me lo permiten hasta escribo. No me caso con nadie y ya sea aburrido, trepidante, intenso o un gasto de papel, un cómic hay que leerlo y comentarlo para
que este de verdad vivo.