Inicio Cómics ‘Muerdeuñas. Habrá sangre’, porque los psicópatas nunca pasan de moda

‘Muerdeuñas. Habrá sangre’, porque los psicópatas nunca pasan de moda

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¿Y si muchos de los mayores psicópatas de un país hubieran nacido en el mismo pueblo? ¿qué los une? ¿por qué en Buckaroo? ¿quién imita a los asesinos más famosos? Uno de los planteamientos más originales en el plano de los “psichokillers”, una narración que no decae, sangre a borbotones, eso promete ‘Muerdeuñas’, y lo cumple, sobradamente.

El mundo de los asesinos psicópatas, esos seres oscuros hacia los que no podemos evitar sentirnos atraídos, siempre ha dado mucho juego. Y Joshua Williams lo sabe. Y por eso nos trae no una historia de uno, sino la historia de un pueblo que ha dado a dieciséis, ¡si, dieciséis!, de los más conocidos en USA.

Es una ficción por supuesto, pero la premisa es poderosa, ¿los psicópatas se crean o nacen? Así el americano nos introduce un juego de secretos y adivinanzas, atractivo y sobre todo misterioso. Estamos ante una historia de detectives y asesinos, de enrevesados y complejos interrogantes, empieza con una desaparición y continua con un incendio, y de ahí sigue subiendo. Williams construye una historia sobre uno de los miedos mas comunes en la población del siglo XXI, el resto de personas del mundo. Y con cada paso que dan los personajes tenemos más claro que hay mucho más de lo que nos cuentan. Todo empieza con una llamada a un investigador, nuestro protagonista, de un viejo compañero, con un desafío y una revelación. Ven a Bukcaroo, lo pasaras bien, suena a eco de una vieja película. Pero cuando llega no hay amigo, primer misterio. Y de ahí en adelante todo es un crescendo de escenas y situaciones, de más secretos y mentiras. Por si no enganchará sólo el misterio de la desaparición, un imitador, un “copycat” como dicen los anglosajones, aparece y aumenta el caos. Gran detalle, el no presentar a todos los “hijos” de Buckaroo, y darlos a conocer poco a poco, cada psicópata y su historia merecen su relato, y su asesinato.

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‘Muerdeuñas’ es intenso, rápido. Estas pensando sobre lo que ocurre, y entonces te da otra pista que no tiene nada que ver y entonces alguien mata a alguien, quema algo, lo cuelgan o alguna otra salvajada. Es capaz de mantenernos en vilo y darnos una falsa sensación de seguridad, porque no sabes que será lo próximo que pasará. Que la localidad se llame Buckaroo es algo muy intencionado (ninguna relación con la ochentera película ‘Buckaroo Banzai’, lo prometo), el vocablo es una mala vocalización de la castellana “vaquero”. Y así es la ciudad, como un antiguo pueblo del far west, duro, áspero, lleno de gente extrema, con mucho de frontera, y para que negarlo también de “rednecks” americanos. El escenario perfecto para que una investigación tenga todos los problemas del mundo, y muchas peleas e interrogatorios que se salen de lo legal.

El dibujo esta lleno de trazos rápidos y sencillos, Mike Henderson da forma a una historia donde la definición del dibujo varía porque nadie está seguro de nada. No da respiro, y te atrapa, hay tanto en tan poco que no sabes por donde empezar a pensar. Dinámico y activo los diálogos tan importantes en historias de investigación transportan las viñetas cuando no hay acción y las peleas conducen al narración cuando la imagen pesa más que la palabra. Notable el americano en sus paginas, con estructura clásica pero con un buen dominio de los planos en cada viñeta o de varios en la misma.

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Las comparaciones con ‘Twin Peaks’, ‘El Silencio de los corderos’, o la más cercana temporalmente ‘The Following’, no tardan en llegar, hasta bromean con la multipremiada película protagonizada por Jodie Foster y Anthony Hopkins. Pero en este caso no se persigue a un asesino en serie, sino al porqué una serie de asesinos que tienen en común su lugar de nacimiento. Norma tiene con esta serie y ‘Lazarus’ dos series que potencian su línea americana. Dos grandes series cuya publicación hay que aplaudir. Pero nos sabe a poco, necesitamos mas. Mas secretos, mas psicopatas, mas ‘Muerdeuñas’.


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José Carlos Royo

Desde que tengo memoria he leído cómics. Mi madre me compró el primero antes de aprender a leer bien, alguien le contó a la pobre que ayudaba a los niños a acercarse a la lectura. Aún busca a la persona que se lo dijo para agradecérselo apropiadamente, con un garrote.

Apasionado del mundo de la viñeta devoro todo cómic que se me pasa por delante. El americano es mi predilección pero el japonés y el europeo también llena mis estanterías. Si le añades los libros, las series de tv y las películas soy lo que hoy día llaman friki, y estoy orgulloso de serlo.

Periodista con tendencias televisiva,s cuando me lo permiten hasta escribo. No me caso con nadie y ya sea aburrido, trepidante, intenso o un gasto de papel, un cómic hay que leerlo y comentarlo para
que este de verdad vivo.