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‘Mr. Robot’: El mayor peligro para el sistema es el propio sistema

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La primera temporada de ‘Mr. Robot‘ ha sido verdaderamente sorprendente y en Cinemascomics queremos dedicarle unas líneas a la ficción televisiva de USA Network sin caer en el spoiler y describiendo con rigurosidad la angustiosa realidad que pintan Sam Esmail y Rami Malek.

Lo que parecía un verano presumiblemente tranquilo ha acabado siendo bastante agitado en materia televisiva. Entre el chasco que acabó resultando ser ‘Wayward Pines’ (Fox) y el brutal éxito apocalíptico-zombie de ‘Fear the Walking Dead’ (AMC) con cifras inimaginables y récords absolutos en audiencia; nadando entre toda la maraña de series de televisión estrenadas durante esta época estival de 2015 destaca una: ‘Mr. Robot’ (USA Network). Creada por Sam Esmail y con Rami Malek en el papel principal, esta ficción televisiva le ha volado la cabeza a miles de seguidores occidentales con un drama que viaja entre el thriller psicológico y la estética ciberpunk.

Mr. Robot‘: Un juego de espejos que retrata la realidad con lucidez y crítica, sin caer en la espectacularidad ni en la incongruencia del guión.

Hacía tiempo que la pequeña pantalla venía necesitando una serie como esta, capaz de provocar con inteligencia y presentar una construcción de la realidad tan específica como aterradoramente atractiva. Sam Esmail se ha esforzado para convertir ‘Mr. Robot‘ en un auténtico juego de espejos, utilizando como soporte la enigmática interpretación farsí de Rami Malek convertido en un hacker sociópata, anti-sistema y con severos problemas de socialización. Y es que en ‘Mr. Robot‘ nada es lo que parece y todo puede ser verdad, desde el principio hasta el final. Jugando con la mente del espectador y la mente del protagonista, ‘Mr. Robot‘ se convierte en un lúcido retrato de la realidad actual, el entramado de psicotrópicos consumistas y la necesidad del hombre occidental por hacer un uso excesivo de materialismo y entretenimiento para no ver la verdadera cara de la realidad.

En ‘Mr. Robot‘ no hay personajes revolucionarios como el V de Alan Moore, ni siquiera el propio Rami Malek o “fsociety” se convierten en el símbolo de una generación. La vida es mucho más complicada que un código binario y un sistema económico en jaque.

En esas que Sam Esmail nos mete en una narración angustiosa y cercana a la claustrofobia, con planos excesivamente cercanos y enredándonos en la problemática mente de Elliot Alderson. El guión vuela por los aires en la mayor parte de los capítulos, especialmente en el octavo, en el que giran el tablero al estilo ‘El juego de Geri’ (Jan Pinkava, 1997) o ‘A Beautiful Mind’ (Ron Howard, 2002) para presentarnos la verdadera partida. O eso parece. Y es que, como hemos avisado, en ‘Mr. Robot‘ nada es lo que parece. Ni siquiera los espejos. Y el juego de Sam Esmail nos da en la cara con un sensacional plano secuencia, derribando la motivante versión actualizada del V de Alan Moore y destrozando el cristal de la utopía: el mayor peligro para el sistema es el propio sistema.

El mundo arde en ‘Mr. Robot‘ para recordarnos que entre las llamas la esperanza se convierte en desesperación.

Mr. Robot‘ nos da una lección de realidad, nos presenta una revolución des-revolucionada, nos pinta un escenario de actualidad robótica en la que el tejido de los sueños se desdibuja por culpa del fuego de Nerón. Y mientras arde Roma después de un ataque hacker al mismísimo sistema económico capitalista, Nerón apaga las llamas con una copa de whisky, un latido del reloj y una sola verdad: no se puede cambiar el mundo sin acabar antes con él.