Cómics

Merodeadores 9 Hay que matar a Shaw

Merodeadores 9

Kitty Pride ha vuelto a la vida, la mutante indetectable vuelve a estar en primera línea, y los Merodeadores tienen un nuevo objetivo, acabar con Sebastian Shaw.

En Merodeadores, la resurrección más costosa de Krakoa ha tenido éxito y la bienvenida a una de las mujeres X más queridas es una celebración, pero no solo eso, también es el principio de un plan para acabar con sus enemigos dentro de la Sociedad Comercial Fuego Infernal. Pero tendrá que esperar hasta el final de X de Espadas, por el momento solo un gesto, dos palabras, que pueden significar todo en la lucha por el poder entre los tronos negro y rojo.

Gerry Duggan vuelve a hacer gala de gastar muchas páginas en deleitarse en pequeños detalles y hacerlos más extensos, si la bienvenida de Kitty es un evento extraordinario, aunque todavía no está claro porque los portales no la admiten. La verdad es que poco contenido podemos encontrar. Un gesto significativo, si, una declaración de objetivos, desde luego, pero el resto del cómic bien podría haberse resumido en un la mitad de páginas. EL guionista es conocido por ser creativo, pero adolece de plantear muchas tramas, que no deja de lado, o desarrolla abruptamente, y Merodeadores no iba a ser una excepción.

SI la trama en todos estos números ha sido más o menos movida, la verdad que el verdadero objetivo ha sido reivindicar a Kitty Pryde y dejar clara su enemistad con Shaw y el trono del Rey Negro, pero muy pausadamente. Lo que hace que las tramas puntuales tengan más peso, y siendo aventuras tan cortas en las que se presentan conceptos como el Nuevo Club del Fuego Infernal, al final, parece que hay más cera de la que arde, para apagarse rápidamente y encender otra para que los lectores hagan de polillas, siempre cerca de la luz, pero dejando demasiado sin acabar.

El dibujo de Matteo Lolli

Matteo Lolli hace un buen manejo de su habilidad, con personajes estilizados y algún escenario bucólico, pero poco más tiene para trabajar el dibujante. Así que se deja llevar por el ritmo de Duggan y simplemente plantea composiciones y narrativas rápidas y ligeras, que no necesitan de mucha atención.

Es curioso como una serie que prometía tanto al principio se deja arrastrar por demasiados caminos cortos, para que la trama principal siga todavía inexplorada. Ahora, llega X de Espadas, por lo que seguirá así, durante un tiempo más. Triste que la mayor parte de los avances en las intenciones de los personajes sigan recayendo en los textos complementarios que acompañan la narración, que más que completar información, explican la intención de la trama.