Reseña de MARVEL Héroes Doctor Extraño: Relatos Extraños. Reseña de MARVEL Héroes Doctor Extraño: Relatos Extraños.
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MARVEL Héroes Doctor Extraño: Relatos Extraños. Entre llamas, huestes y bandas carmesíes

Reseña MARVEL Héroes Doctor Extraño: Relatos Extraños. Entre llamas, huestes y bandas carmesíes.

Tras la etapa de Roger Stern, Peter B. Gillis se hizo cargo de los guiones del Doctor Extraño en una etapa que destaca por su coherencia a todos los niveles.

Panini Comics recopila en un tomo todo la etapa de Peter B. Gillis como guionista de Doctor Extraño que nunca antes se había editado en España de manera tan completa.

Durante el primer lustro de la década de los ochenta, Roger Stern estuvo al frente de los designios de Stephen Extraño, en una etapa muy recordada por los lectores. Ni siquiera la gran labor realizada consiguió devolver a la colección a una periodicidad mensual, llegando a los puntos de venta de la época cada dos meses. El relevo tomado por Peter Benno Gillis mantuvo la misma línea hasta que llegó el cierre de la cabecera Doctor Strange a la altura del número 81 USA. La calidad de la serie apenas decayó en tan breve periodo pero las ventas son las que dominan ciertas decisiones editoriales.

Stephen pasó a compartir cabecera con Capa y Puñal en una nueva reencarnación de Strange Tales, lo que en resumen nos dejó con las mismas páginas cada dos meses que antes pero recibiendo la mitad cada mes, poca evolución real. Y para remate volvió a tener su propia serie desde el número 1 de Doctor Strange Sorcerer Supreme, de nuevo bimestral. Así se completaban, prácticamente, otros cinco años de sus aventuras. La creación de Stan Lee y Steve Ditko no calaba entre el público en general pero contaba con seguidores fieles.

Gillis fue digno sucesor al guion con unos episodios cargados de novedades y giros sorprendentes en los que mantuvo al elenco de secundarios que venían siendo habituales, con Wong, Sara Wolfe o Morgana Blessing teniendo su dosis de protagonismo para cerrar intereses amorosos y mantenerse fieles a un Stephen que va a pasar por momentos delicados que le dejan incluso al borde de su propia muerte. La narración pone al Hechicero Supremo a caballo entre el mundo terrenal y el espiritual, incluso con saltos pandimensionales que afectan al Santa Sanctorum de la calle Bleeker 177A.

El mayor giro que dio al personaje fue conducirle hacia prácticas arcanas de magia negra que le alejaron del lado luminoso de la hechicería, lo que nos dejó a un Doctor Extraño cada vez menos escrupuloso con las consecuencias de sus acciones pero bien acompañado de ese aprendiz de mago que es Rintrah,  una especie de minotauro alumno de Enitharmon, el Tejedor. La fidelidad mostrada y el agradecimiento que siente por tener la oportunidad de conocer al Hechicero Supremo de la Tierra le convierten en un aliado más que oportuno para la ardua tarea que se le presenta a Stephen.

El dibujo de todos estos números, de tres etapas consecutivas, mantiene una coherencia sorprendente a pesar de recaer principalmente en dos dibujantes con un par de invitados especiales. Todos mantuvieron un estilo sólido continuista que dan una sensación de conjunto. Chris Warner, y Richard Case llevan el peso principal pero el entintado de Randy Emberlin sobre ambos es el secreto que une ambas etapas, al igual que hizo con el resto de los dibujantes que colaboraron, desde Terry Shoemaker a Larry Alexander, incluso con Dan Lawliss, que completa la alineación.

Lo cierto es que, a pesar de su ritmo de publicación y el salto de cabeceras, esas andanzas dejaron una mala sensación. Pero estamos ante una historia muy digna del Doctor Extraño que supuso un vuelco en lo que veníamos viendo anteriormente y se narró, a modo de trama completa y con muchos elementos comunes, casi desde la llegada del guionista hasta su despedida. Entretiene y lleva al buen doctor a ciertos límites físicos y psíquicos que dotaron de interés a la narrativa. Sin faltar siquiera la aparición de Dormammu, como bien predice la portada del tomo.