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Mark Waid, biógrafo de héroes

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Irredeemable de Mark Waid y Peter Krause
Portada ‘Irredeemable’ de Mark Waid y Peter Krause

Mark Waid está de moda, es el guionista de una de las mejores épocas de Daredevil. Su ‘Irredeemable’ se ha llevado un buen número de premios y muchos elogios. El escritor ha aunado durante su carrera la calidad, con el amor por el género superheróico. Un autor que nunca envolvió en sombras a los personajes, al contrario, luz y color, héroes contra villanos al modo más clásico.

Se inició el bueno de Mark en las tareas de editor, y así desarrolló una memoria de elefante sobre cualquier cómic publicado. Cuando dio el paso al guión, tenía suficientes conocimientos para llevar a cabo la titánica tarea de escribir superhéroes atractivos, en una época en la que los personajes brillaban más por su aspecto oscuro. Era el final de la década de los 80 y principios de los 90, mandaban los héroes duros y violentos. Waid cogió su ordenador, y empezó su leyenda como narrador de héroes luminosos y ejemplos de moral, en medio de la ola de gustos extremos, Mark optó por los héroes ejemplares de toda la vida.

Su biografía como guionista es tan larga que si analizáramos todas las colecciones en las que ha escrito tendríamos para un libro: Flash, Legión de Superhéroes, Capitán América, Batman, Superman, X-men, La Liga de la Justicia, Spiderman, los 4 Fantásticos,… Todos han pasado revista bajo la pluma de Waid. También es el creador de varias obras propias que revolucionan el ideario del héroe: ‘Empire’, ‘Irredimible’ e ‘Indestructible’. Pero para poder analizar su amor por los héroes nos vamos a centrar en las más emblemáticas de estas obras y épocas.

Waid tuvo su primera oportunidad con el que era por aquel entonces un personaje apartado del estrellato por culpa del cambio de protagonista, que no de héroe. Wally West era el nuevo Flash, y el peso de Barry Allen resultaba demasiado para que Mike Baron o William Messner Loebs, guionistas más que solventes, pudieran levantar la nueva serie. Y así llegaba el antiguo editor, tras una buena acogida en la fallecida línea Impact de DC, se esperaba un buen trabajo, y Waid escribió una de las épocas más gloriosas del velocista escarlata.

The Flash se convirtió en el ejemplo de cómo un superhéroe se erigía en salvador e imagen de una ciudad y de su gente. Waid convirtió al pobre joven que recibió un legado demasiado pesado, en un nuevo Flash que no desmerecía, superaba según muchos, a su antecesor. Buenas historias de héroes, de grandes batallas, y sobre todo historias en las que Wally era tan importante como Flash, y así Waid empezaba una relación con el personaje que se extendió en el tiempo durante casi una década. Tanto, que para cerrar la época de West cuando regreso Barry Allen, lo volvieron a llamar, desde ese primer número en 1991 hasta este cierre habían pasado 17 años, y casi otra década desde que abandonara la serie.

Flash confirmo su buen hacer con los héroes, y atrajo sobre Mark la atención de las editoriales. Y cayó en sus manos un personaje que adoraba de la editorial rival, el Capitán América. Si en su primera época, resulto notable pero corta, resucitó a un Capitán américa que Mark Gruenwald había llevado al límite al matarlo, lo digo en serio, había fallecido envenenado por su propio suero del supersoldado. Difícil arranque, pero en lugar de amilanarse Waid se echó a la espalda otra vez todo y volvió a elevarse sobre la dificultad. La serie destilaba el aroma de las viejas historias del capi, con los viejos contrincantes y toneladas de entretenimiento. Y acabaron dándole una bofetada a pesar de su buen trabajo. El evento ‘Heroes Reborn’ lo dejó sin su serie, algún día, alguien debería estudiar que fumaron esos años en Marvel para hacer semejante desvarío. Y fue recuperado para una segunda oportunidad tras el ‘Heroes Return’. No se pudo ver un Capi decente en la anterior etapa, el de Liefeld no merece consideración ni como parodia. Tan exitosa fue esta temporada, que el abanderado hasta estrenó segunda serie, el Centinela de la Libertad, algo que confirmaba el buen trabajo de Waid, y de sus acompañantes al dibujo, Ron Garney, Andy Kubert, etc.

Para entender la obra de Waid estos dos héroes son básicos, porque son su principio y su encumbramiento como guionista. Eran la ejemplificación de su ideario en el mundo del cómic, personajes brillantes, ejemplos de comportamiento e iconos de moral y corrección. Y poco faltaba para que dos obras muy diferentes entre sí, demostraran que su capacidad aún era mayor: ‘Kingdom Come’ y ‘Empire’.

Kingdom Come es un “Otros mundos”, historias alternativas del Universo DC que contaban las cosas de otro modo, o planteaban otra era para sus héroes. Waid aquí tuvo en Alex Ross el mejor aliado Escrita por Waid bajo la idea de Ross, y dibujada por este último, planteaba un mundo futuro donde los héroes violentos y en gran número dominaban los cielos. Una visión tenebrosa del futuro del mundo que había perdido a sus brillantes defensores, eran viejos y estaban cansados. La recuperación de la fe, la redención, la justicia y la importancia de los medios a usar para cualquier fin, alumbran una obra que ha sido destacada durante años como revolucionaria.

Pero donde más sorprendió Waid, fue en una obra anterior que comparte algo de espíritu con la anterior, la serie Empire. Creada para Gorilla, casi desapareció sin finalizar con el cierre de la editorial, pero finalmente pudo publicarse, y tras más de una década verá una segunda parte de la mano de su creador. Esta serie, era un campo de ensayo de muchas cosas, las ideas que luego aparecieron en ‘Kingdom Come’, y en dos obras que devolverían a Waid a primer plano, Irredimible e Incorruptible. Empire trata de un mundo donde el malo ha ganado. Lex Luthor ha vencido y encerrado a Superman, Cráneo Rojo ha conquistado América y el Capi está en una celda, eso es Empire, un mundo donde un remedo de Doctor Muerte, Golgota, ha vencido. Una novedosa idea en esos años, ahora puede parecer común, pero en el año 2000 aún no había sido sobada y resobada por las editoriales.

Kingdom Come

La desaparición de Gorilla comics, una editorial creada con Kurt Busiek y otros autores que buscaban más independencia, Waid recalaba en Crossgen para hacer su homenaje propio a Sherlock Holmes, The Ruse. También en Top Cow hacia sus pinitos. Era su momento menos popular, trabajaba pero no conectaba con el público Y con estas relaciones con las editoriales independientes empezaba a urdirse una de sus ideas más macabras y celebradas, estaba ideando a Plutonian.

La Legion de Superhéroes y La Liga de Justicia también fueron escritas por estas épocas por Waid, notables épocas que no se recuerdan en España por que llegaron de una forma fragmentada y un poco descuidada. Se deberían repasar más, pero tienden a ser comparadas con las de otros autores, y a la JLA de Waid le tocaba pelear con la de Grant Morrison, y el escocés no suele perder esas peleas

Pero fue en Boom! Studios donde escribiría la siguiente evolución de su ideario: Irredeemable e Incorruptible. En la primera desarrollaba las ideas más evolucionadas que siempre había querido escribir, pero en las grandes editoriales no podía. Un remedo de Superman, el Plutonian, se vuelve loco y declara la guerra a la humanidad. El superhombre decide no compartir su mundo con inferiores, ¿cómo reaccionaran el resto de héroes, y el mundo? En sus primeros números es realmente brutal, inteligente y original. Como toda serie tiene un desarrollo con sus puntos bajos, pero Waid, que tenía claro que la historia tenia principio y final, acaba rematando lo que es según un servidor su mejor obra. Y destacar su complementaria, que aunque Waid no finalizó, sí que gestó y desarrollo en sus inicios, Incorruptible. Justo el caso contrario, cuando el bueno se vuelve malo, ¿qué puede hacer el malo? Decide hacer lo correcto, no el bien, lo correcto.

Y así con la buena estrella brillando sobre él. Mark recaló en Daredevil donde ha regenerado al personaje a su época primigenia, un héroe con sus problemas, con sus enemigos, pero diferente. No se deja arrastrar por la oscuridad, puede que todo se vuelva más difícil, pero este Daredevil siempre sale a la luz y busca el lado brillante de todo. Y como ordago final, Waid va a llevarse para su segunda temporada en la colección al cuernecitos a San Francisco, y eliminar la parte más sombría de su historia, la Cocina del Infierno, su hogar, el lugar donde están sus momentos más oscuros, pero también los más brillantes. Veremos como resuelve la papeleta que se ha buscado.

Y así, Waid se muestra con estos pequeños ejemplos de su obra como un creador de héroes. Ya sea devolviéndolos a su forma inicial y más amable, como creando nuevas formas en su historia. Es un hombre que ve las cosas buenas y las saca en cada una de sus historias. Incluso en el momento más oscuro, Mark Waid ve la luz al final del túnel.