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Mañana seré 'INVENCIBLE'

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Si nos ponemos a buscar entre las estanterías de las bibliotecas o las librerías es difícil encontrar un libro que haga referencia a los superhéroes. Existen guías de referencia y cronológicas sobre autores de cómic, pero… ¿una novela que nos narre las aventuras de un grupo de superhéroes?

Muy pronto seré invencible

Salvando alguna edición novelada de películas como X-men o Los Vengadores, pocos  escritores (por no decir ninguno) se ponen la máscara y la capa, se sitúan frente al teclado y deciden crear un libro de superhéroes.

Este no fue el caso de Austin Grossman, escritor y diseñador de videojuegos y lector de comics, que en el año 2007 nos regaló una maravillosa creación digna de ser llevada a la pantalla grande: “Muy pronto seré invencible”.

¿Y qué podemos encontrarnos en este libro?, pues ni más ni menos que las aventuras… mejor dicho, las desventuras del Doctor Imposible, un archivillano que no para de idear múltiples maneras de dominar el mundo y que siempre ve sus planes truncados por los “Nuevos Campeones”, entre los que se encuentra Fatale, una ciborg de última generación recién incorporada al grupo y que se convertirá en el hueso más duro de roer.

La novela está narrada en primera persona tanto por el Doctor Imposible como por Fatale, aderezado con diálogos y situaciones dignas de cualquier cómic. Combates épicos y aventura a raudales que harán la delicia del lector mas ávido, pasando pagina tras pagina y para asombro llegando a empatizar con el “desventurado” Doctor Imposible, el cual al fin y al cabo solo quiere dominar el planeta para hacer de él un lugar mejor… pero Fatale no se lo pondrá fácil.

Os dejo este pequeño fragmento que sirve como introducción al libro en su contraportada y que podría ser la voz en off de cualquier anuncio de película de superhéroes:

“Esta mañana en el planeta Tierra hay mil seiscientos ochenta y seis seres poseedores de algún don extraordinario, cualidad sobrehumana o superpoder de alguna clase.

De estos, ciento veintiséis son personas que llevan una vida normal; treinta y ocho se hallan retenidos en centros de investigación financiados por el Departamento de Defensa estadounidense o su equivalente en el extranjero; doscientos veintiséis son seres acuáticos y viven confinados en los océanos; veintinueve son inmóviles (como la Gran Esfinge); veinticinco son seres microscópicos, como los Siete Infinitesimales.

Tres de ellos son perros; cuatro son gatos; uno es un pájaro; seis están hechos de gas; uno es un efecto eléctrico móvil que tiene más de fenómeno meteorológico que de persona; setenta y siete son alienígenas; treinta y ocho están en paradero desconocido; cuarenta y uno viven al margen del continuo espaciotemporal, eternos exiliados en universos paralelos y bifurcaciones temporales. Seiscientos setenta y ocho emplean sus poderes para luchar contra la actividad criminal, mientras que cuatrocientos cuarenta y uno los usan para todo lo contrario.

Cuarenta y cuatro se hallan recluidos en centros penitenciarios especiales para delincuentes superpoderosos.

Resulta interesante señalar que una proporción inusualmente elevada de estos últimos —dieciocho, para ser exactos— posee un coeficiente intelectual igual o superior a trescientos.

Incluyéndome a mí.”

Desde que tengo uso de razón siempre me he sentido atraído por el dibujo, los cómics y sobre todo el cine, culpa de esta afición la tiene “Star Wars: Episodio IV”, me sentí fascinado por la gran cantidad de naves espaciales que aparecían en ella y todo el mundo creado por George Lucas, la escena de la nave corellia perseguida por un crucero imperial que avanzaba hasta llenar la pantalla fue impactante. La música de John Williams era pegadiza y fácil de recordar, ya para entonces recuerdo mis colecciones de cromos y los muñecos de la saga. Otra gran influencia han sido los cómics, en concreto las ediciones de Vertice de Spiderman, La patrulla X, Los Vengadores, Los 4 fantásticos, con los que aprendí a dibujar copiando las viñetas de John Romita Sr. y Jack Kirby. Así que no era de extrañar que terminase estudiando en la escuela de artes de Zaragoza.