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Crítica de La mujer de negro

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La nueva película de Daniel Radcliffe  (Harry Potter) es La mujer de Negro.

‘La mujer de negro’ a todo aquel que opte por conocerla. Si bien es cierto que los primeros minutos es inevitable sentir algo de sorpresa por ver a Daniel Radcliffe ya lejos de su rol de mago y sin cicatrices en forma de rayo adornando su frente, lo cierto es que no hay un solo momento en el que echemos de menos al joven aprendiz de mago.

La mujer de negroSin respiración: así deja

James Watkins ha conseguido lo imposible, que una película carente de escenas violentas y terceras dimensiones (más rentables para las distribuidoras que interesantes para el espectador) atrape al espectador en una atmósfera de miedo y angustia  continua, y lo ha hecho con todo el potencial que recurrir a la narración más clásica puede ofrecer.

Silencios, sombras y la imaginación del espectador, estos son los elementos de los que se ha servido Watkins para dar vida a “La mujer de negro”, un proyecto que supone el renacer de la Hammer, y que sirve para que Radcliffe demuestre su deseo de distanciarse de posibles encasillamientos.

No hay mayor miedo que el producido por lo desconocido, por eso la obra mantiene el suspense hasta casi el final del metraje, para que seamos nosotros, el público, los que sintamos el desasosiego que siente Arthur (Radcliffe) al desconocer a qué se enfrenta, sin saber si los ruidos que creemos que oímos los oye también el protagonista o son fruto de la sugestión más maquiavélica. Es cierto que con un poco de atención y perspicacia se resuelve el misterio sin grandes dificultades, pero que nadie se engañe, esto sólo ocurre cuando el director tiene previsto que ocurra, y no antes.

Somos presa del pánico de no saber en qué momento aparecerá la temida mujer de negro, ni siquiera sabemos de lo que será capaz, pero si somos conscientes de que somos incapaces de parpadear un solo segundo, pues el aura que invade la cinta traspasa la pantalla, congelando al espectador en su butaca y dejándole en permanente estado de alerta, inquieto ante cualquier leve susurro o sonido. Porque, no se engañen, “La mujer de negro” da mucho más miedo del que puedan imaginarse o disfrutar en económico y a menudo innecesario 3D, porque el mayor efecto especial usado en la cinta es el mayor efecto especial de todos los tiempos, el único que no conoce límites, el que les acompañará a sus seguros hogares una vez decidan cobijarse de la siniestra noche, y el que permanecerá con ustedes cuando apaguen todas las luces: su imaginación.