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La guerra llega a Marvel

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Todo empezó con una pequeña escena post-créditos. Y ahora se avecina una guerra.

La próxima película de Marvel con el Capitán América de protagonista adaptará a la pantalla la miniserie Civil War, uno de los arcos argumentales más famosos de los cómics, tan popular que su promoción parece estar eclipsando la tan anunciada Guerra del Infinito que llegará en 2017. Mientras sus actores dan entrevistas en las que juegan con la incertidumbre y Zack Snyder, cabeza de sus rivales de DC Cómics, los tacha de entretenimiento facilón y vacío, parece que hemos llegado a punto crítico en el cine de superhéroes moderno. Para entender por qué tanto fans de los cómics como simples seguidores de las películas están tan ansiosos por esta película deberíamos comprender algunos conceptos nacidos de los más de cincuenta años de publicaciones en viñetas y en cómo por fin los responsables de las mismas han sido capaces de dirigir las aventuras de sus propios personajes en el cine.

Marvel sigue una estructura muy similar a la de la serie de televisión británica Doctor Who, que desde 1963 cuenta las aventuras de un viajero en el tiempo capaz de cambiar de rostro para justificar los cambios de actor. Lo interesante de Doctor Who es que han establecido una continuidad para sus historias, lo que quiere decir que serán consecuentes hasta con el más mínimo detalle que haya salido por televisión décadas antes. Si en 1975 hubo un capítulo sobre arañas gigantes, en 2015 aparecerán las mismas arañas y el Doctor recordará haberse enfrentado a ellas. Esta “memoria” es lo que se llama un Universo, un escenario donde nuestros personajes viven continuamente y que no se borra al final de cada capítulo, novela o película. Algo parecido ocurre en los cómics, pero sólo se ha llegado a ello a través de años de historias que se entrecruzaban y en la que cada guionista tenía la libertad de hacer lo que quisiera sin importar las incoherencias.

dr. WhoAl contrario que DC, donde Batman y Superman viven en ciudades ficticias que podrían estar separadas entre ellas, Marvel asienta sus cimientos en un mundo muy real. Tanto, que sus personajes viven en lugares como Nueva York, que existen muchos de los personajes famosos como cantantes, deportistas o actores, y donde tratan aspectos muy humanos y cercanos. Chocando con los diseños rocambolescos de sus personajes, sus superhéroes se caracterizan por tratar los mismos problemas que el común de los mortales tiene que enfrentarse cada día. Mientras que Superman es poco menos que un Dios entre insectos, Spiderman tiene que trabajar a media jornada para pagarse sus estudios y le cuesta aprobar los exámenes o incluso conseguir una novia. Y en el mundo de Spider-man también viven Iron Man, el Capitán América, Thor o los X-Men, haciendo que cuando sumas las historias individuales, puedas sacar un gran mundo en el que se entremezclan la magia, la ciencia y los alienígenas. Como vemos, ideas muy simples se acumulan y tienen en cuenta para formar una realidad sólida en la que los lectores de Spiderman también pueden ver cómo Iron Man aparece para ayudarle a luchar contra el Duende Verde, o cómo el Hombre Araña se une a Los Vengadores.

Por supuesto, desde que Spiderman apareciera por primera vez en el número 15 de Amazing Fantasy en Agosto de 1962 han ocurrido muchas cosas. Tantas que si fueran coherentes, Peter Parker rondaría ahora mismo los setenta años de edad y no sería el joven trepamuros que conocemos. Con la suma de las historias de todos los personajes nos encontramos un Universo complejo al que los fans llaman Tierra-616. Todo lo que está ambientado en ese universo se considera “canon”, y los personajes lo recuerdan. Al cabo de varios años de publicación ininterrumpida, las personas normales y corrientes de ese mundo ya son conscientes de la existencia de Los Cuatro Fantásticos o Los Vengadores, y también de cómo una y otra vez que detienen a un supervillano, éstos acaban destrozando ciudades enteras. Pero esto jamás se ha visto en el cine ya que hasta hace ocho años, eran medios completamente independientes.

los vengadores

En sus inicios, cuando los cómics seguían siendo considerados un entretenimiento infantil o menor, no muchos se tomaban en serio sus historias. Hollywood sólo acudía a ellos cuando quería adaptar alguno de sus personajes más famosos como los ya mencionados Batman o Superman, y para eso simplemente pagaban una cierta cantidad a la editorial para hacerse con los derechos de explotación y luego hacían una película a su gusto. El resultado es que el poder globalizador del cine daba una imagen muy diferente de Superman de cómo era en los cómics, y en la década de los ochenta, cuando Frank Miller sorprendía con El regreso del Caballero Oscuro, no se parecía en nada a la película de Tim Burton con banda sonora de Prince.

Las películas eran inversiones cerradas por los estudios en los que, por decirlo de algún modo, Superman era el único superhéroe del mundo. No había tiempo ni espacio para dejar caer que Bruce Wayne podía vivir en Gotham al otro lado del país, ni que podían conocerse. Cuando las películas tenían éxito y propiciaban una continuación, presenciábamos la llegada de un nuevo villano y su posterior enfrentamiento con el héroe. Y así una y otra vez en un mundo que no parecía cambiar ni avanzar demasiado a pesar de que Superman podía destruir el planeta entero. Los habitantes de Gotham o Metrópolis no sufrían secuelas de los ataques destructivos de los villanos ni se planteaban una regulación policial sobre Batman, ni existía esa especie de “memoria” que sí había en los cómics. Ni siquiera Christopher Nolan se atrevió a mencionar Metrópolis en su trilogía sobre El Caballero Oscuro.

Marvel

Todo cambió en 2008 cuando Marvel decidió ser ella misma quien produjese la adaptación al cine de uno de sus personajes. Al ser ellos los creadores de la propiedad intelectual no tenían que pagar a nadie y estaban libres de limitaciones. Todo el vasto Universo Marvel era suyo. El resultado fue Iron Man, una pequeña y muy entretenida película en la que Tony Stark pasaba de playboy a luchador por la justicia, y sólo al final de los créditos, cuando la mayoría del público ya había salido de la sala, había una corta escena en la introducíamos a un personaje fundamental: Nick Fury. Samuel L. Jackson, con un parche en el ojo, aparecía de noche en casa de Stark para decirle que no era el único superhéroe del mundo y que quería hablarle de algo conocido como la Iniciativa Vengador.

“Había una idea. La de juntar un grupo de personas capaces, que cuando las necesitáramos, pudiesen librar las batallas que nosotros no fuésemos capaces de ganar.” Nick Fury

Marvel se lanzó a la carrera con Hulk, El Capitán América y Thor introduciendo algunos personajes menores como La Viuda Negra u Ojo de Halcón. En sólo cuatro años, Marvel había enlazado una serie de películas sencillas que no eran revolucionarias en su esquema, pero que en ocasiones aparecían pequeños cameos de héroes de otras películas dando a entender que se conocían y formaban parte de un gran entramado. Por ejemplo, Howard Stark, padre de Tony Stark, experimentaba en la Segunda Guerra Mundial con algo llamado Suero del Supersoldado, que creaba a la figura del Capitán América, quien luchaba intentando recuperar un objeto llamado Teseracto y que más tarde sería utilizado por Loki, hermano de Thor, para abrir una puerta dimensional en nuestro planeta. Esa fue la idea del primer gran crossover del cine, Los Vengadores. Pero para llegar aquí no sólo habían tenido que pasar décadas de adaptaciones individuales, sino que la propia Marvel ya se había desprendido de los derechos de algunos de sus personajes más ilustres cuando no se dedicaba al cine. Spiderman, los Cuatro fantásticos o los X-Men eran ahora propiedad de Sony y Fox, quienes seguían haciendo sus propias películas con sus universos cerrados e independientes. El caso más parecido sería el de Paul McCartney, que no puede cantar las canciones que él mismo escribió para Los Beatles cuando sus derechos fueron adquiridos por Michael Jackson a finales de los ochenta. El tremendo éxito de Los Vengadores abría las puertas a la hegemonía de Marvel sobre el mundo del cine y sus competidores tenían que trabajar rápido para ponerse a su nivel. Fue el origen de varios Universos Compartidos que aún no han terminado de despegar, como el de DC, del que este año estrenará ‘Batman vs Superman: Dawn of Justice’, y donde la planificación de Marvel parece haber sido sustituida por un avance improvisado.

Además, nada menos que cinco series de televisión de Marvel. Daredevil, Jessica Jones, Luke Cage, Iron Fist y una temporada conjunta con los cuatro héroes del cómic. Eso sin contar con que recientemente se ha anunciado Damage Control y que será una sitcom, con lo que Marvel extiende sus tentáculos en todas direcciones. Y todas estas películas comparten en mayor o menor medida el mismo universo. Con tantos hombres y mujeres con poderes y ropa estrafalaria, su presencia es un hecho para la población mundial, que no siempre los han visto con buenos ojos. Ya hemos podido ver cómo algunos quieren hacerles responsables de los daños causados cada vez que intentan salvar el mundo. Y en los cómics, con décadas de acontecimientos similares, esta idea es mucho más fuerte.

Marvel's Daredevil season 2 Marvel

La Civil War comienza cuando un grupo de jóvenes aspirantes a superhéroes protagonizan su propio reality show llamado los Nuevos Guerreros, y se enfrentan a varios villanos que provocan una explosión en la que mueren decenas de personas, incluyendo niños pequeños. En el funeral, una madre increpa a Tony Stark por ser responsable de dar a entender a todo el mundo que no se necesita ningún tipo de control o responsabilidad, sino que con unas mallas y un nombre pegadizo están por encima de cualquiera. Visiblemente afectado, Iron Man apoyará la creación de una Ley De Registro de Superhéroes que dará al gobierno información sobre todos aquellos que deseen servir a la justicia incluyendo sus identidades secretas. Pero no todo será tan fácil ya que el Capitán América se rebela contra la iniciativa gubernamental pensando que muchos héroes ocultan su identidad para proteger a sus seres queridos, y esto no sólo los dejaría expuestos, sino que los convertiría en lacayos de un gobierno que no siempre ha estado del lado correcto. Pasando a la clandestinidad y con Tony Stark convertido en el gran antagonista, el éxito de la Civil War se basa en la ausencia de un villano y en romper los esquemas típicos tanto de películas como de cómics. Se trata de un punto en el que los personajes ya son lo bastante familiares como para poder ser ellos quienes carguen con el peso de la historia, centrándonos más en sus conflictos humanos y distintos puntos de vista que en una historia de buenos y malos. Pero adaptarlo al cine no va a ser tan fácil. Para los fans acérrimos, será sin duda una lástima perderse muchos personajes que por cuestión de derechos ya no pertenecen a Marvel, o que regresan como ese Spider-man que se sumó a última hora limitándose a un breve cameo que aún no conocemos. Esto elimina una de las escenas cumbre de la saga, el momento en el que Spider-man en persona decide apoyar a Tony Stark desenmascarándose en televisión, salvo que el arácnido cambiará de opinión más tarde y se unirá al bando del Capitán. Con muchas menos identidades secretas, personajes y sin esa prisión de la Zona Negativa en la que Tony Stark encierra a los desertores, la película será la más compleja y difícil de adaptar, pero significará un cambio radical en el universo cinematográfico de Marvel, un punto de inflexión en el que ningún personaje volverá a ser el mismo y en donde puede que alguno de los más famosos héroes de la pantalla pueda llegar a morir.