Inicio Cómics ‘Kingsman: The secret Service’, me llamo London, Gary London

‘Kingsman: The secret Service’, me llamo London, Gary London

2916

‘Kingsman: The secret Service’ es un cómic que ha acabado por convertirse en una película.

the-secret-service-kingsman-hc-mark-millar-dave-gibbons
Portada de ‘Kingsman: The Secret Service’ de Mark Millar, Dave Gibbons y Matthew Vaughn

A día de hoy es común decirlo, Marvel y DC se han lanzado como locos a adaptar al mundo audiovisual sus obras, pero en el caso que nos ocupa es una obra de Mark Millar, así que es un tema muy diferente. El escocés ha conseguido un hueco en la Fox, es asesor de la compañía, y ahora toda obra que publica es susceptible de adaptarse. Pero Kingsman es justo lo contrario, en la cabeza de Millar y Mathew Vaughn era una película, la película que siempre quisieron ver de James Bond. Es una película que acabo siendo un cómic, que será una película,

Que Mark Millar tiene su propia visión de casi todo en el mundo del cómic es algo conocido. Pero que se atreva con un mito cinematográfico como James Bond es algo que teníamos que leer. El guionista escocés con su compañero en el cine, Matthew Vaughn, son una pareja bien avenida y capaz de cosas muy buenas, de esta dupla obtuvimos el Kick Ass de la gran pantalla. Y ambos tenían un afición común, el agente del MI6. Y de sus conversaciones de recuerdos adolescentes surgió la idea de Kingsman. Esta serie responde a una pregunta que no sólo ellos tenían: ¿Cómo era James Bond antes de ser 007?

La respuesta les vino de su cinefilia y conocimiento de la saga de películas, y de ahí surgió este cómic. Una historia de espías al estilo más desenfadado y retro que puedas encontrar. Gadgets y cachivaches, mujeres hermosas, y villanos geniales pero algo desquiciados. Y si a todo esto le añades los diálogos de Millar y su gran capacidad para trascender ideas, tienes un cómic notable que hace las delicias de los fans del escritor, de los de Bond, y de los aficionados al cómic.

La historia comienza en unos suburbios donde un adolescente ve como su vida está desperdiciada sin remisión, una familia de clase baja condenada por su propia incapacidad, un padrastro que odia, y una vida sin futuro. Esta es la vida de Gary. Pero existe en ella algo diferente, su tío Jack, un funcionario que le saca de todos sus problemas. Este chupatintas del gobierno ve posibilidades en el joven gamberro y decide iniciarlo en su mundo. Porque en realidad el tío Jack es un súper espía.

Con la sencillez de esta premisa la historia llena huecos que podrían aplicarse al personaje de la saga de Ian Fleming. Pero es diferente, es más millariano. Algo más irracional y más basto, le falta algo más de “savoire affaire”. Por eso es tan divertido, porque es un superagente adolescente con una falta total de sentido de la responsabilidad. La búsqueda de la madurez y la responsabilidad de Gary es la trama principal de la historia. Pero hay peleas, disparos, explosiones, “femmes fatales” y cacharritos molones como en las películas.

Y por si fuera poco reclamo Millar, consiguieron “reclutar” para esta misión a una leyenda del cómic, a Dave Gibbons. El legendario dibujante se sube al carro y demuestra que el que tuvo, retuvo. El arte de Kingsman responde a lo que se propone, es rápido, contundente y sobre todo elegante. La capacidad de Gibbons para narrar, mantener el ritmo y el interés incluso en escenas totalmente superfluas sigue intacto. Empiezas y terminas el tomo en un suspiro. Para muchos será un estilo sobrio y sencillo, pero hay que ser muy capaz para contar diálogos y conversaciones de forma tan fluida, para pasar a auténticas secuencias de acción dignas de cualquier película de la saga de 007.

‘Kingsman: The secret service’ es un libro para disfrutar de una historia de espías y acción. Para los que crecieron con las pelis de Bond es una oportunidad de recordarlas, con todo lo bueno y lo malo que tenían. Pero por encima de todo es una gozada por su humor, su planteamiento sinvergüenza y las escenas de acción en el más puro estilo 007.

Desde que tengo uso de razón siempre me he sentido atraído por el dibujo, los cómics y sobre todo el cine, culpa de esta afición la tiene “Star Wars: Episodio IV”, me sentí fascinado por la gran cantidad de naves espaciales que aparecían en ella y todo el mundo creado por George Lucas, la escena de la nave corellia perseguida por un crucero imperial que avanzaba hasta llenar la pantalla fue impactante. La música de John Williams era pegadiza y fácil de recordar, ya para entonces recuerdo mis colecciones de cromos y los muñecos de la saga. Otra gran influencia han sido los cómics, en concreto las ediciones de Vertice de Spiderman, La patrulla X, Los Vengadores, Los 4 fantásticos, con los que aprendí a dibujar copiando las viñetas de John Romita Sr. y Jack Kirby. Así que no era de extrañar que terminase estudiando en la escuela de artes de Zaragoza.