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IN TIME: El futuro y la obsesión por la juventud

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In time lleva al cine un futuro en el que los humanos conseguimos ser jóvenes para siempre

Póster de In TimeHojeamos una revista o un periódico. Encendemos la televisión. Navegamos por Internet… o vamos a ver una película. Está ahí, explícita o sutilmente, impregnando todos los medios de comunicación: somos una civilización obsesionada con la juventud.

La industria de salud y belleza invierte anualmente millones y millones de dólares y de horas intentando encontrar la forma de detener el proceso de envejecimiento del cuerpo humano, generando consumidores dispuestos a pagar cantidades tan grandes de dinero que, juntándolo todo, podrían saldar la deuda de un pequeño país, todo a cambio de disponer de su propia fuente de la juventud. La ciencia está cada vez más cerca de encontrar una solución para combatir este complejo proceso pero, entretanto, un hombre puede haber encontrado una manera de mantener siempre jóvenes a los seres humanos… sobre el papel, al menos: el realizador de futuros realistas Andrew Niccol.

En IN TIME: En un futuro, en el que el tiempo es considerado, literalmente, dinero y es posible detener el proceso de envejecimiento a los 25 años, la única manera de seguir vivo es ganar, robar o heredar más tiempo. Will Salas (Justin Timberlake) vive su vida minuto a minuto, hasta que una inesperada ganancia de tiempo le permite acceder al mundo de los ricos, donde se une a una hermosa joven heredera (Amanda Seyfried) para intentar destruir tan corrupto sistema.

IN TIME está escrita y dirigida por Andrew Niccol, autor del guion de El show de Truman y director de Gattaca.

Estreno en cines 2 de diciembre.

Desde que tengo uso de razón siempre me he sentido atraído por el dibujo, los cómics y sobre todo el cine, culpa de esta afición la tiene “Star Wars: Episodio IV”, me sentí fascinado por la gran cantidad de naves espaciales que aparecían en ella y todo el mundo creado por George Lucas, la escena de la nave corellia perseguida por un crucero imperial que avanzaba hasta llenar la pantalla fue impactante. La música de John Williams era pegadiza y fácil de recordar, ya para entonces recuerdo mis colecciones de cromos y los muñecos de la saga. Otra gran influencia han sido los cómics, en concreto las ediciones de Vertice de Spiderman, La patrulla X, Los Vengadores, Los 4 fantásticos, con los que aprendí a dibujar copiando las viñetas de John Romita Sr. y Jack Kirby. Así que no era de extrañar que terminase estudiando en la escuela de artes de Zaragoza.