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Impresiones de un traidor: Mi problema con Blade Runner

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Tras años y años de espera, de elucubraciones, de teorías y de discusiones sobre si Rick Deckard era humano o replicante ha llegado la hora de saberlo (o no, tendrías que ir al cine para saberlo) en el filme secuela de Blade Runner que transcurre treinta años después y muy acertadamente lleva el título de Blade Runner 2049.

No voy a entrar en hacer una crítica detallada, la hice hace varios días en mi web tras el pase de prensa, pero en líneas generales veo que hay dos puntos en los que todos parecemos estar de acuerdo: es preciosa visualmente y es excesivamente larga.

Fotograma de Blade Runner 2049

Y si hubiera que dar un tercer punto, este sería el de estar por debajo de la original pero (esto es así) es que es bastante complejo igualar un filme que es un clásico, y no digamos ya si hubiera pretendido superarlo. En vez de eso lo que hace es asumir que es una continuación, una secuela que debe beber totalmente de la primera y eso es lo que se convierte en el centro de la misma.

No diré si es o no aburrida (aunque en algunos puntos lo es), pero es cierto que en ocasiones uno extraña que al igual que hizo Blade Runner construyendo su propio universo desde el de Dick en su novela, ya que la película se basa en ella pero también se aleja, en cambio en Blade Runner 2049 este paso no se llega a dar y aunque es de agradecer que se expanda el universo conocido también hubiera sido de agradecer tener una personalidad más propia.

¿Pero acaso es esto un problema solo de esta producción o es un mal endémico en Hollywood? Desde que tengo memoria recuerdo esa frase de “se les han acabado las ideas”, siempre ha estado de fondo pero la verdad es que ahora mismo empieza a no ser sencillo negarlo con la gran cantidad de remakes y secuelas que aparecen.

En parte, como dije la semana pasada en Impresiones de un traidor, esto también conlleva el regreso de los clásicos como en la nueva entrega de Terminator pero otro tanto verifica esa falta de iniciativa y de riesgo que antes parecía ser casi el habitual.

Quizá va siendo el momento de olvidar por unos momentos de la taquilla, de lo que el público se supone quiere, del merchandising y del product placement, olvidarse de todo ello y de nuevo dedicarse simplemente a crear con todo lo que eso conlleva.

Veremos qué futuro espera. Se apagan las luces y empieza la proyección.

Hollywood remakes