Inicio Cómics Impresiones de un traidor: lo precario del cómic

Impresiones de un traidor: lo precario del cómic

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Hace poco Sergio Bleda ha publicado en su blog una entrada por la que (muy seguramente) le vayan a caer tortas. Lo peor de todo es que no ha hecho más que decir varias verdades, pero en este mundo de corrección política, populismo desenfrenado y mentira encubierta de posverdad se tiende a mirar mal al que abre la boca para ir contra lo que se supone se debería decir.

lo precario del cómic

En concreto su artículo versa sobre la propuesta de mejorar la precariedad laboral de las autoras de cómic. Nada en contra, por supuesto, es un tema de importancia que merece que se tomen medidas, pero también oculta una realidad que es más oscura: la precariedad existente en general en ese sector, sin importar si se es hombre o mujer. Exactamente lo mismo que sucede desde hace décadas en el mundo de los escritores o en el de los periodistas, más ahora con los cierres de algunas cabeceras míticas y anuncios de recortes de plantilla que no por esperados son menos terribles.

Sergio Bleda escribe con pasión pero también con una buena dosis de realidad, que bien viene de vez en cuando y que nos ayuda a saber mejor en qué condiciones está el sector en España. Pero conviene aclarar, y él así lo hace en su texto, que hay un matiz importante entre hablar de qué se publica en nuestra país y qué se trabaja desde nuestro país. A nadie que sea lector habitual le extrañará esta separación, son muchos los autores que a lo largo de los años han trabajado fuera como Jesús Redondo, Carlos Pacheco o Paco Roca, en ocasiones con apenas publicaciones lanzadas directamente aquí.

Hay mejorar las condiciones laborales. Es cierto. Del todo. Pero como dice este ilustrador, no debe ser en base a “(…) si hacemos pipí de pie o sentados”, hay que mejorar las de todos en un sector que peca en general de pasarlo bastante mal. Esto se puede extrapolar, como he dicho antes, al mundo de los escritores y de los periodistas, y otros tantos.

Quizá vaya siendo de empezar a hablar con franqueza, aunque nos puedan caer hostias en la cara. Pero quizá sea esa la forma de lograr dejar en el pasado situaciones que son dignas de olvidar.

Seguimos leyendo y escribiendo.