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El Hobbit: Un Viaje Inesperado – Entrevista a Martin Freeman (Bilbo Bolsón)

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Martin Freeman es Bilbo Bolson

Desde Warner nos llega una entrevista a Martin Freeman, el actor da vida a Bilbo Bolsón, en El Hobbit: Un Viaje Inesperado.

MARTIN FREEMAN (Bilbo Bolsón) obtuvo recientemente una nominación a los Emmy en la categoría de mejor actor de reparto en serie por su interpretación del Dr. John Watson en la galardonada serie de la BBC “Sherlock”, que se estrenó en 2010 y ha renovado para una tercera temporada. Asimismo, recibió un BAFTA TV Award y una segunda nominación por su trabajo en esta producción.

Freeman ya era familiar para la audiencia televisiva por su papel de Tim Canterbury en la exitosa serie de humor de Ricky Gervais “La oficina.” Protagonizó este aclamadísimo programa durante tres temporadas, trabajo por el que recibió una nominación a los BAFTA TV Awards y dos nominaciones para los British Comedy Awards por su interpretación.

En la gran pantalla, Freeman retoma el papel de Bilbo en la segunda y la tercera película de la trilogía, “El Hobbit: La desolación de Smaug”, en 2013, y “El Hobbit: Partida y regreso”, en 2014. Freeman también actúa en “The World’s End”, también por estrenar, escrita por Edgar Wright y Simon Pegg, y dirigida por Wright.  Además, lo veremos en la película independiente “Svengali,” y cederá su voz a la película de animación “Saving Santa.”

Freeman tiene una amplia trayectoria cinematográfica, pero tal vez es por sus papeles cómicos por lo que más se le conoce. Protagonizó, junto con Joanna Page, el éxito de taquilla “Love Actually”, de 2003, y seguidamente la parodia de terror “Zombies party”, de Wright y Pegg. Posteriormente, volvió a trabajar con ellos en 2007, en la exitosa película de culto “Hot Fuzz” .Uno de los papeles más conocidos de Freeman sigue siendo el de Arthur Dent en el filme de Garth Jennings “Guía del autoestopista galáctico,” que Freeman protagonizó con Zooey Deschanel y Sam Rockwell. Otras de las películas de Freeman son el documental ficticio “Confetti”, “Nativity!” y la reciente película de animación de Aardman “¡Piratas!”.

En cuanto al teatro, el último trabajo de Freeman fue la exitosa producción del West End de “Clybourne Park” en el Royal Court Theatre, dirigida por Dominic Cooke. Otros de sus trabajos en teatro son “Kosher Harry”, de Kathy Burke en el Royal Court, y “Blue Eyes and Heels”, de Toby Whithouse, presentada en el Soho Theatre, bajo la dirección de Jonathan Lloyd.

Tu nombre se barajó por un tiempo para el papel de Bilbo Bolsón. ¿Qué fue lo primero que oíste al respecto? 

Fue… Bueno, creo que simplemente tiene que ver con que tengo una cara extraña, lo que es un piropo un poco ambiguo, porque que alguien piense que pareces un hobbit no tiene por qué ser necesariamente bueno [risas]; pero me encontré con Andy Serkis hace unos años en el Soho y me dijo: “¿Te ha comentado alguien algo de que interpretes a Bilbo?”, y yo le dije: “No, solo he oído algunos rumores y tal”, entonces me dijo: “Creo que te lo propondrán, o al menos deberían.”

Pero supongo que no se concretó nada hasta febrero de 2010 más o menos. Me grabé en vídeo para ese papel y desde ese momento todo fue muy positivo. Me dijeron que no tenían previsto pensar en nadie más para el papel y que yo era el único al que querían para interpretarlo. En fin, todo muy bien.

¿Así que en ningún momento competiste con ninguna otra gran estrella por este papel?

No, qué va. Fue más bien en el sentido de: ‘”O lo haces tú o no se hace”, y, además, aprendes a tomarte las cosas con un poco de cautela, pero estuvo bien. Fue genial contar al menos con la aprobación artística.

Hubo un momento de tensión en el que parecía que Sherlock se interpondría en el camino. Este otro también es un papel muy importante, así que imagino que habría sido una decisión muy difícil. 

Desde luego, estaba loco por hacer los dos. Me gustó mucho hacer Sherlock, y esto ocurrió después de la primera temporada, con la que disfruté muchísimo, y además fue un gran éxito en el Reino Unido, así que no quería darle la espalda a algo así. Bueno, de todas formas no podía ¡porque había un contrato de por medio! Pero aún así no habría rechazado algo como eso por nada del mundo. Así que hablé mucho sobre el tema con mis representantes y les dije: “Voy a tener que rechazar el papel de Bilbo, ¿verdad?”. Entonces oí que el proyecto volvía a estar en marcha y que Peter lo había programado todo para que yo pudiera hacerlo. ¡Fue increíble! Casi no podía creérmelo. Cuando pienso en ello, todavía creo que tuve una suerte increíble. Es maravilloso que pasen cosas así.

¿Por dónde empezó con Bilbo? ¿Se basó en el libro?

No, me leí el libro durante los preparativos. No lo había leído antes y no llegué a examinarlo con detenimiento. Realmente no empecé a trabajar en el papel de Bilbo hasta que fui a Nueva Zelanda unos meses después. Empecé con la parte física, es decir, con la forma en que esos pies te cambian tus características físicas. Bilbo tiene pies largos y de ahí que los hobbits tengan unos andares propios: cómo se mantienen en pie, cómo, literalmente, miran al mundo y como mueven la cabeza y los hombros. Y, de nuevo, no es que sea algo completamente diferente. Los hobbits son la raza más humana de todas, pero no son humanos, son diferentes. Peter [Jackson] puso mucho hincapié en que esto se percibiese bien. No es que se les trate como a una raza distinta, pero son diferentes. No es como interpretar a un igual, aunque como especie son los que más familiares pueden parecerle a un lector o un espectador, ya que son más parecidos a nosotros que un elfo, un orco o un enano.

Bilbo es el núcleo de la historia así que de alguna manera tiene que ser neutral. Supongo que si tu objetivo es cautivar a los espectadores, no tiene que haber mucha división. Tiene que ser agradable, encantador y fiel, aunque también es verdad que hay ciertos rasgos físicos y vocales que son propios de los hobbits, de Ian Holm e incluso del mismo Bilbo.

¿Recurrió a la interpretación que hizo Ian Holm de este personaje?

Sí, claro, pero no quería preocuparme mucho por el tema una vez que la había visto. No quería estar consultándola constantemente antes de cada toma, pero sí que vi sus escenas unas cuantas veces para hacerme una idea general que estuviera presente en algún lugar de mi mente. No quería mostrarlo mucho y decir: “Mira, estoy investigando, estoy interpretando a Ian Holm”. Simplemente recurrí a ella para tener una idea general.

¿Cómo eran los pies y el vestuario de los hobbits? ¿Eran cómodos?

En comparación con los de los enanos, ¡muy cómodos! Ellos llevaban prótesis y unas prendas grandes y abultadas. Mis sesiones de maquillaje fueron mucho más sencillas que las de muchos otros. Eran mucho más cortas, más fáciles, supongo. Yo solo tenía una peluca, las prótesis de las orejas y los pies, y después simplemente maquillaje porque en gran parte de la película Bilbo aparece sucio y despeinado, así que tenían que cubrirme con una capa de suciedad. A veces había sangre, costras y cicatrices por sus numerosas tribulaciones. Pero sí, en cuanto a películas con hobbits, era un maquillaje muy sencillo, pero en cuanto a cualquier otra película normal, era un proceso bastante comprometido. Ponerse unos pies grandes, las prótesis de las orejas y la peluca de hobbit es más de lo que se suele hacer, pero el vestuario estaba muy bien.

Hice una pequeña aportación en cuanto al vestuario y en parte lo elegí yo. Tampoco era yo quien mandaba, así que no fue en el sentido de ”Quiero esto, esto y esto”, pero sí tuve algunas opciones para elegir y fueron muy considerados al escucharme.

Su primera escena fue “Acertijos en la oscuridad”, con Andy, que es la escena clave de las seis películas. Es un comienzo muy bueno.

Estuvo muy bien, la verdad, fue genial empezar por ahí. Algunos me preguntaron si quería empezar con algo más tranquilo, pero es mucho más divertido empezar con una escena divertida. Te metes de lleno y esta es una buena manera de descubrir quién es Bilbo, a quién estás interpretando. Porque, desde luego, hasta que no lo estás haciendo no sabes qué decisiones vas a tomar. No es algo que puedas decidir con un mes de antelación. De verdad, lo vas descubriendo a medida que lo haces. Con la ayuda de Peter vas pensando: “¿Qué tal esto? ¿O esto otro? Un poco más de esto y menos de aquello.” Fue estupendo.

 Además, la hice con Andy, que, aparte de ser muy bueno, conoce muy bien esa parte y la ha hecho perfectamente. Es una parte crucial para toda la saga de películas y lo hace realmente bien. Es genial trabajar con alguien que te reta a mejorar.

Andy dice que a Peter le gusta tener muchas opciones y rodar la escena una y otra vez para ir probando cosas nuevas.

Sí, millones de veces, así es. Perdí la cuenta de cuántas veces la hicimos. Era una toma de, probablemente, unos diez minutos, y la hicimos una y otra vez hasta que empezamos a dividirla y a hacer versiones más cortas. Pero la hicimos entera muchísimas veces. Esta es una de las pocas ocasiones en las que tienes todo el derecho a sentirte satisfecho y lleno de orgullo por tener una formación teatral porque piensas: “Esto no lo podrías hacer con gente que no tiene experiencia en teatro, que no estén acostumbrados a aprenderse cientos de páginas de diálogo.”

Además hablábamos todo el rato. Es decir, hay acción mientras hablamos, pero no es que haya muchas páginas de acotaciones, todo son páginas de diálogo y por norma, en cine, esto es muchísimo, mientras que en teatro no es mucho en absoluto. Es una de esas pocas ocasiones en las que piensas: “¡Sí! ¡Te quiero escuela de teatro!” [risas].

Es una escena que, además, es tremendamente importante para el arco del personaje de Bilbo.

Sí, exactamente. Los espectadores no paran de descubrir cosas de Bilbo, como le pasa a él y como me pasó a mí. Todo es tan sorprendente para él como lo fue para mí encontrar la manera de interpretarlo. Te enfrentas constantemente a elecciones reales y, como dice Andy: “Si a Peter le gustan las elecciones reales, a mí me gustan las elecciones reales.”

Me pasé toda la película haciendo versiones diferentes de cada escena. Cada toma era ligeramente distinta, no por su propia naturaleza (si no tiene que ser muy diferente, entonces no lo será), pero yo siempre he creído en la idea de “Vale, nos gusta esta toma, genial, pero ¿cómo sabemos que esta otra no será igual de buena? ¿Solo porque hayamos conseguido una que sí funciona? Hay muchas formas de hacer bien las cosas e incluso podemos descubrir que hay una manera de hacerlas aún mejor. Peter defiende al máximo esta idea, te anima y te deja actuar, cosa que está muy bien.

Es una escena crucial para Bilbo, razón por la que, de nuevo, pienso que es genial empezar por ahí. Porque también puedes empezar por el final, y esto fue empezar a unos dos tercios de la película, a nivel emocional. Bilbo simplemente tenía que ser abierto, y yo tenía que ser abierto y eso me gusta. Me gusta actuar porque tienes que tener la mente abierta a lo que venga, tienes que estar en un estado de disposición para recibir y actuar y tienes que evitar tomar decisiones la noche anterior sobre cómo lo vas a hacer.

Es un poco lo mismo que ocurre con Bilbo. Empieza como alguien que piensa que ya ha tomado todas las decisiones, que sabe exactamente lo que pasará de un día para el otro y de repente se ve inmerso en esta aventura en la que nada es seguro.

Sí, exacto. Va del control extremo, que es lo que hacemos la mayoría de nosotros como adultos: “Ponte esto, come lo otro”, y para ser justo consigo mismo se ofrece voluntario para participar en una aventura en la que tendrá que renunciar a esa situación. ¡En el viaje no habrá ningún tipo de control! Se ensuciará, se cubrirá de barro, se mojará, llevará la misma ropa durante todos los años que dure el viaje. Matará, correrá el riesgo de que lo maten y comerá con gente con la que no pasaría ni un segundo en Hobbiton. Básicamente, se ofrece voluntario para renunciar al control y creo que esto es muy interesante.

¿Qué tal con los enanos? Comparte con ellos muchas de sus escenas. De ellos surge gran parte del humor, pero supongo que también crean mucho conflicto.

Sí, claro. Hay conflicto, supongo, entre el tipo de gente que son ellos y el tipo de persona que soy yo. Ellos son guerreros y son groseros, y desde el punto de vista de Bilbo, son sucios e ignorantes, aunque no todos. Lo bueno de ellos es que son muy diferentes unos de otros, no son simplemente un puñado de enanos. Cada uno es un individuo distinto y eso es genial.

Por otra parte, nunca antes había llamado a mi puerta un enano, así que cuando me saluda Dwalin, esta especie de enano enorme de Glasgow de aspecto agresivo es como ”Sé que los enanos existen, he leído cosas sobre ellos porque me interesa saber cosas sobre el mundo y sobre todo lo que hay en la Tierra Media y probablemente sé mucho más al respecto que cualquier otro habitante de Hobbiton, pero no he estado ahí fuera, no he conocido a la gente e incluso he olvidado que conocí a Gandalf cuando era niño.” Era como ver a un indígena en la ciudad en 1961 y pensar “¿Qué es este tipo?”.   

Has hablado de los enanos como individuos diferenciados, pero ¿cómo haces que se distingan unos de otros? Este debe haber sido uno de los mayores retos de contar esta historia.

Son todos estupendos. Todos están muy bien caracterizados y tienen unos rasgos muy definidos, o eso espero por su bien y por el bien de la película, porque realmente tienen una gran importancia. Esta es una de las cuestiones más difíciles de rodar esta película, la de ¿cómo haces que se diferencien? ¡Porque hay millones de enanos!

Por su puesto no todos pueden ser personajes principales. Tienen que ser secundarios e incluso a veces muy secundarios, ¿cómo lo haces para que merezca la pena que estén ahí pero que tampoco lo estropeen todo? Durante el rodaje eres muy consciente de su presencia porque no puedes pasar con uno de ellos por un espacio un poco estrecho debido a sus enormes trajes, el vestuario en general y la armadura. Ocupan mucho espacio. Stephen Hunter, que interpreta a Bombur, el enano más gordo, ¡era enorme! Así que sí, supongo que las habilidades de Peter como director están sacando a relucir todos esos aspectos individuales para que no sean únicamente “un montón de enanos”.

Todos son diferentes y tienen nombre propio. Cada familia tiene una apariencia ligeramente diferente. Tanto el maquillaje como el vestuario se han diseñado a conciencia para proporcionar esa sensación de diferencia, de modo que una determinada familia tiene un cierto aspecto y una cierta voz, otra familia tiene otra apariencia y otra voz distintas y así. Es impresionante. Cuando aún no me había acostumbrado y vi por primera vez a Jed Brophy caracterizado, que interpreta a Nori, no tenía la más remota idea de quién era. ¡Pero ni idea! ¡Y acababa de pasar dos meses con él! Incluso Jimmy Nesbitt. Oyes su voz y dices: “Es Jimmy”. También ves algo en sus ojos que te resulta familiar, pero aún así…

Además, a lo largo de la película se van transformando, empiezan siendo muy diferentes y después es como que acaban refinándose. Phil, Peter y Fran no querían que fueran totalmente irreconocibles, querían dejar ver algún rasgo de quiénes eran.

¿Cómo fueron las escenas de acción? Debe haber resultado difícil con todas esas prótesis y las cámaras de 3D, aunque tu debiste tenerlo mucho más fácil que los enanos.

Hubo que correr mucho, implicó mucho esfuerzo físico. Las cámaras de 3D ralentizaron un poco las cosas, pero no mucho. En la mayor parte de la película ni siquiera pensarías que estábamos haciendo una película a 3D, en absoluto. Simplemente era como hacer una película durante mucho tiempo. Consiguieron controlar la tecnología y la tecnología mejoraba todo el tiempo. Así que, la mayoría del tiempo ni siquiera se notaba. Pero sí, tuvimos que correr mucho, fueron unas tomas de mucho esfuerzo físico.

¿Qué hay del tema de la película? El Señor de los Anillos fue una gran historia épica entre el bien y el mal, en cambio esta parece ser más una historia personal sobre Bilbo.

Sí. Ciertamente desde su punto de vista lo es. Creo que los enanos no dan ningún crédito al descubrimiento de Bilbo. Para Bilbo, es una decisión que lo sacará por completo de su zona de comodidad y que le permitirá ser más abierto. Si esta es su mayor preocupación, ha tomado la decisión de ponerse en una situación en la que solo tiene que recibir y no tiene que controlarlo todo. El tema de dejar de controlar, y no estoy sugiriendo que todo el mundo lo haga en todo momento, es la base de la terapia del siglo XX, no ser demasiado controlador, porque la mayoría de las veces no nos beneficia mucho. Todos lo hacemos, claro que lo hacemos, y la mayor parte del tiempo necesitamos hacerlo, pero no de continuo.

Lo que Bilbo descubre es que lo que realmente aprende y lo que de verdad enriquece su vida no es lo que se puede llevar físicamente con él en el viaje. No son sus vinos, sus zapatos y sus mapas. Tiene montones de libros, mapas y demás, pero nunca ha estado en ninguna parte. Eso es lo que Gandalf intenta hacerle ver: “¡el mundo está ahí fuera, no en tus mapas!” Es una moraleja muy bonita, si es que es una moraleja.

Bilbo es un poco como Tolkien, ya que él tampoco viajó mucho.

Sí, claro. Desde luego eso es lo que parece. Tolkien era un hombre muy hobbit.

Desde que tengo uso de razón siempre me he sentido atraído por el dibujo, los cómics y sobre todo el cine, culpa de esta afición la tiene “Star Wars: Episodio IV”, me sentí fascinado por la gran cantidad de naves espaciales que aparecían en ella y todo el mundo creado por George Lucas, la escena de la nave corellia perseguida por un crucero imperial que avanzaba hasta llenar la pantalla fue impactante. La música de John Williams era pegadiza y fácil de recordar, ya para entonces recuerdo mis colecciones de cromos y los muñecos de la saga. Otra gran influencia han sido los cómics, en concreto las ediciones de Vertice de Spiderman, La patrulla X, Los Vengadores, Los 4 fantásticos, con los que aprendí a dibujar copiando las viñetas de John Romita Sr. y Jack Kirby. Así que no era de extrañar que terminase estudiando en la escuela de artes de Zaragoza.