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Hijos del átomo. Imposibles. El legado de la Patrulla X fuera de Krakoa

¡Hijos del átomo la nueva serie mutante más allá de los mutantes y Krakoa! Los jóvenes toman el mando y hacen del mundo un lugar mejor.

El panorama del mundo mutante ha cambiado mucho en poco menos de dos años. Cómo ha afectado al mundo Marvel, como lo ha cambiado todo, lo hemos visto poco reflejado más allá de los superhéroes. Hijos del Átomo es la primera incursión en el mundo más allá de Krakoa o de los Vengadores, podremos observar cómo ha afectado a una nueva generación de jóvenes normales y sus relaciones en una época tan difícil y extraña como el instituto.

El nacimiento de la nación mutante ha asombrado al mundo, algunos apoyan, otros rechazan, pero todos observan la creación de un nuevo mundo en medio de su planeta. Pero mientras los nuevos emisarios de Krakoa recogen a los de su raza para reunirlos en su nuevo hogar, otros deciden no acudir a la llamada. Los Hijos del Átomo no son ajenos a esta decisión, desean ir, pero no pueden, ¿por qué?

Vita Ayala, Bernard Chang y Paco Medina presentan a un nuevo equipo X, diferente, y con una relación muy diferente de las clásicas con la Patrulla X. Desde la admiración, la inspiración, y desde el sentimiento de soledad y marginación, nace un nuevo grupo de seres superpoderosos, que quieren ser la Patrulla X, y se parecen mucho a ella, quizá demasiado.

La nueva era mutante traída por Jonathan Hickman ha producido un buen puñado de nuevas encarnaciones de viejos equipos (X Force, Excalibur o los Nuevos Mutantes por ejemplo), pero Hijos del Átomo es un concepto original al 100%, no solo por ser una nueva alineación, si no porque está compuesto por nuevos héroes adolescentes.

Vita Ayala ya guía los pasos de varios títulos X

Vita Ayala, domina todos los aspectos de la colección, ya que es la creadora de esta serie, no del nombre, pero sí de los nuevos personajes. Un nuevo grupo de adolescentes superpoderosos, hay muchos, y si sumamos los ya cancelados pueden llegar a parecer muchos. Pero la etapa más importante para el crecimiento, aquella en la que pasamos de niños a adultos, donde formamos buena parte de nuestra personalidad, sigue siendo un caldo de cultivo excelente para estudiar a los superhombres. Y Ayala en pocos números nos cuenta con efectividad lo que es tener poderes, descubrirlos, encontrarlos, crearlos, desarrollarlos, entrenarlos, y finalmente usarlos para un bien mayor.

La escritora teje una red en la que conocemos todo el proceso mientras conocemos al grupo, cuando ellos se lanzan a trabajar, el lector ve cómo se ha formado el grupo, con sorpresa y algunos giros sorprendentes y poderosos. Pero con algo de confusión en algún punto que parece un traspiés a mitad del tomo, la historia se recupera rápido, pero ese tropezón, marca el final del arco. Pese a lo que pueda parecer, un cambio de bobina de proyección, no siempre es la mejor decisión, pero de no hacerlo quizás habría sido peor.

Chang y Medina dejan un buen trabajo de superhéroes, de brillo, definido y claro, composiciones espectaculares en las batallas y más canónicas en las secuencias de diálogos y debate. Usan bien ambos el recurso que más destaca, las redes, los móviles, y su gran capacidad para cambiar narrativas sin que los protagonistas tengan ninguna relación con el proceso.

Y es donde la serie encuentra algo diferente para mostrar un mundo hiperconectado. Los Hijos del Átomo son en parte hijos de las redes, de internet, de la fama, no solo son buenas personas queriendo hacer algo bueno, son adolescentes que quieren ser como sus ídolos de las pantallas electrónicas, y cuando tienen la oportunidad, no la dejan pasar.

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