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La herencia de la ira. Cuando la sangre es mala, el amor duele

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Herencia de la iraTodo empezó con una oveja, la maldición de los Rath se extiende por su sangre como la rabia, son malos, hasta la médula. Asesinos que no han escondido nunca su verdadero ser, pero uno de ellos intenta salir de ese círculo vicioso. Pero la familia no se elige, ni al hombre que te matará. Jason Aaron vuelve al sur, al infierno, para contarnos una historia de género negro, muy negra, violenta, muy violenta, y adictiva, muy adictiva.

La historia de una familia es algo muy importante para una nación tan joven como la americana, y si la leyenda negra de tu sangre acaba por imponerse, la maldad aflora porque no hay otra salida. La Herencia de la ira trata de familia, de rabia, de muerte, de como de padres a hijos el odio se extienda, la furia que se inició en un desgraciado incidente se convierte en la forma de actuar que conlleva su apellido. Pero también trata de amor, de padres a hijos, de un hombre a una mujer, de ser un hombre, de hacer lo que tienes que hacer, y de venganza, porque en el sur, no le quitas algo a alguien sin pagar el precio.

Herencia de la iraJason Aaron nunca deja el género negro, es el que le ha dotado de más galardones, y es el que más le atrae. Incluso sus historias de superhéroes tienen pequeños detalles de este estilo. Pero cuando lo abraza de forma completa, obtenemos maravillas. Su Scalped, Paletos Cabrones y esta Herencia de la ira son ejemplos claros de su domino de este tipo de relato en el que es muy importante dotar a sus personajes de fuertes personalidades, de características duras, de secundarios extremos y estereotipados, en resumen, donde la psicología es muy importante, porque la historia se define por las actuaciones de esos tipos duros, cabrones, insensibles, que pueblan estos relatos, donde la violencia no es una opción más si no la más fácil, a veces la peor, pero normalmente la más usada.

Herencia de la ira tiene a un dibujante en estado de gracia, a día de hoy Ron Garney se encuentra entre esos dibujantes que son capaces de narrar con crudeza y estilo propio. Si en Daredevil tenía este estilo, pero la historia no terminaba de entrar en el género, aquí se mueve como pez en el agua y da rienda suelta a la violencia, a la acción pura, y a los gestos. Porque sus personajes están dotados de gestos propios que los definen, posturas, diseños de pociones que definen su psicología casi mejor que las palabras. Aunque con mayor paleta de colores en esta obra que en su Chinatown, mantiene las sombras y esas manchas que dotan de oscuridad el relato, dejándonos entrar en un mundo donde no suele haber grises, y tampoco muchos blancos.

Una obra notable de cine negro, de género negro, de violencia, que hace que todo sea gris o negro, porque la luz que aparece, solo sirve para difuminar una herencia muy negra, mejor dicho, muy rojo, muy espesa, como la sangre.

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