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Star Wars: El Heredero del Imperio

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Con el rodaje del Episodio VIII y Rogue One terminados y la trilogía sobre un joven Han Solo en marcha, Disney ha logrado revitalizar Star Wars desde que la adquirió en 2012. Pero por el camino ha tenido que hacer algunos cambios que no han sentado muy bien a los puristas del Universo Expandido, la colección de novelas, cómics y videojuegos ambientados en la galaxia de George Lucas y que van mucho más allá de lo que vimos en las películas. Desde el principio, tanto Disney como J.J. Abrams, el director de The Force Awakens, dejaron claro que no querían verse limitados por lo que otros autores imaginaron y escribieron décadas antes, por muy aceptadas que fueran algunas de sus historias o muy famosos que fuesen sus personajes. Y sin embargo, el reciente tráiler de Star Wars: Rebels ha traído de vuelta al Gran Almirante Thrawn, uno de los villanos más famosos de los libros y que durante años se consideró el único capaz de hacer sombra a Darth Vader o el Emperador.

Desde su publicación en 1991, la Trilogía de la Nueva República está considerada como la continuación “oficial” de las películas de Star Wars. Timothy Zahn aportó algo de frescura a unos personajes cuya historia se pensaba cerrada para siempre, y con relativa libertad, creó mundos y argumentos nuevos, haciendo que muchos pensaran que estos eran los auténticos Episodios VII, VIII y IX de los que tanto habló George Lucas. Pero ahora, con la trilogía protagonizada por Daisy Ridley, John Boyega y Adam Driver, los libros parecen más fuera de lugar que nunca y es imposible que los acontecimientos que se describen en ellos se trasladen a la pantalla algún día. Aun así, el interés por las novelas que narran los años posteriores a la destrucción de la segunda Estrella de la Muerte continúan reeditándose dejando claro que forman parte de una “línea temporal diferente”, algo que cada vez vemos más en sagas como Star Trek o Aliens. La verdad es que siguen publicándose porque se venden y todas las novelas de Star Wars han de ser vistas como lo que son: productos de una franquicia que sirven para dar dinero. Importa muy poco si pertenecen al pasado, si son nuevos libros que recuperan personajes antiguos o si presentan grandes incoherencias entre ellos. Durante años fue Kyle Katarn el que robó los planos de la Estrella de la Muerte que Leia introduce en R2-D2, pero Rogue One omitirá a este personaje para contarnos la misma historia.

portada star wars heredero-del-imperio-nueva edicion timothy zahnLa trilogía de la Nueva República nos sitúa cinco años después de lo ocurrido en El Retorno del Jedi, y desde entonces la rebelión ha conseguido tomar la capital de la galaxia y asentar en ella un débil gobierno. El imperio ha ido perdiendo terreno hasta ser arrinconado en las Regiones Desconocidas, y todos los Grandes Almirantes han sido exterminados a excepción de uno. Thrawn, un alienígena de piel azul y ojos rojos, es lo único que queda de la cúpula del Emperador Palpatine (cuyo nombre jamás se menciona en las películas de la trilogía original, pero sí en la novela de 1977 de George Lucas donde demostró que narrar no era lo suyo al describir a Darth Vader como “bípedo”). Thrawn es frío, cerebral y con un gran interés por el arte, que le facilita conocer la mentalidad y formas de luchar de las distintas especies de la galaxia. Los más fieles ven a Thrawn como un líder mucho más carismático y fiable que Vader, cuyo gusto por el castigo y el dolor le hacían inestable y peligroso para sus propios hombres. Thrawn nunca sufre arranques de ira y siempre parece tener respuestas para todo, aunque a veces algunas de sus deducciones nos parezcan muy cogidas por los pelos. Para destruir a la Nueva República, Thrawn busca entre los restos del Imperio, donde en el lejano monte Tantiss el emperador ocultaba sus máquinas clonadoras. A la vez, parte en busca de la legendaria flota Katana, doscientas naves que se perdieron en el espacio hace décadas y que supondrían una fuerza militar imparable que le ayudaría a conseguir la victoria.

La vida ha continuado también para los protagonistas. Han Solo y Leia se han casado y ella está embarazada de gemelos, mientras que Luke busca su propio camino al descubrir que Obi Wan Kenobi y el resto de fantasmas de la Fuerza ya no pueden seguir apareciéndosele. Sin nadie que le guíe, no sabe en qué lugar encajan los Jedi en la sociedad o cuál debería ser su puesto tanto en la política de la República como en el entrenamiento de sus sobrinos. Zahn se encarga de darnos varias líneas argumentales, algunas mejor que otras, donde exploramos una nueva dinámica entre los personajes a la que a veces cuesta entretener. Es difícil estirar la historia de los personajes tan arquetípicos de George Lucas, cuyos arcos parecen cerrados tras el inevitable final feliz, pero suponemos que no se pasaron toda su vida de celebración en Endor tras la destrucción de la segunda Estrella de la Muerte. Si una de las cosas que más se criticó a The Force Awakens fue su condición de remake encubierto, aquí tenemos ideas y conceptos nuevos que brillan más cuanto menos se desarrollan. De hecho, los personajes protagonistas son los más flojos, porque por mucho que nos guste ver a Han Solo y Lando Calrissian lidiando con sus viejos compañeros contrabandistas, en ocasiones parecen encorsetados y sin libertad para actuar. Zahn se siente más cómodo con personajes nuevos y enteramente suyos como Mara Jade, conocida como La Mano del Emperador y que recibe la orden póstuma de su amo de matar a Luke Skywalker. Cuando se centra en ella o en el pueblo de los Noghri, cogemos algo de ritmo. Lo mismo ocurre cuando se nos dan pequeñas pistas sobre el pasado de la galaxia que, vistas ahora, chocan por completo con lo que conocemos del universo de Star Wars. Ya en la primera página nos aseguran que el Imperio duró cerca de cincuenta años, o que Yoda se refugió en Dagobah porque allí fue donde encontró a un Jedi Oscuro al que mató y cuyo aura maligna utilizó para esconderse del Emperador. Aunque sirva como explicación sobre la cueva en la que Luke entra en El Imperio Contraataca, las precuelas de Lucas nos dejarían claro que Yoda no fue a Dagobah buscando a un enemigo al que enfrentarse… o sí. Todo depende de cuánto margen quieras darle a las historias.  Los libros también nos mencionan las famosas Guerras Clon, pero dejan caer que se desarrollaron de una forma muy diferente a lo visto en el cine. La idea original de Zahn era mostrar a un clon loco de Obi Wan Kenobi, pero cuando chocó contra el veto de Lucasfilm, decidió crear al Maestro Joruus C’baoth, un personaje extraño e inestable que busca controlar a Luke, Leia y los gemelos que lleva en su vientre para modelar a una nueva orden de caballeros Jedi como líderes naturales de la galaxia. Cuando no se limita a fusilar diálogos de las películas o a recordarnos lo mucho que esta o aquella situación se parecía al pozo del Sarlacc, el palacio de Jabba o el asalto a Hoth, el autor tiene tiempo para lanzar unas pocas ideas más que, como piedras arrojadas al agua, generarán ondas que acabarán volviendo al propio George Lucas. Conceptos como los Ysalamiri, animales que repelen o son inmunes a la Fuerza, podrían ser la inspiración de personajes como Watto el chatarrero, de la misma forma que fue Zahn quien inventó el nombre de Coruscant para el planeta central de la galaxia, un mundo convertido en una única gran ciudad, y que Lucas reutilizaría en La Amenaza Fantasma. Aun así, en un primer borrador de El Retorno del Jedi ya se describía cómo Darth Vader llevaba a Luke al Palacio Imperial, así que Zahn es responsable solo del nombre y gran parte del aspecto externo.

Thrawn Star Wars Rebels

La parte final de la trilogía contaría cómo C’baoth utiliza las máquinas clonadoras para crear una réplica malvada de Luke Skywalker partiendo de la mano cercenada en El Imperio Contraataca, haciendo que Mara Jade y Luke tuviesen que enfrentarse a esta abominación que por supuesto, tendría la espada láser azul que una vez fue de Anakin Skywalker. También, mostraría cómo Thrawn sucumbiría a sus propios guardaespaldas cuando Leia enseñase a los Noghri, que antaño fueron esclavos del Imperio, cómo fueron engañados por el Emperador. Pero la muerte de Thrawn no sería el fin del personaje. Su aparición en Rebels tiene pinta de reescribir mucho de la biografía del personaje, y la novela centrada en él parte de una nueva colección de novelas de este renovado Universo Expandido que no puede seguir por el mismo camino que la trilogía de Timothy Zahn. Todo lo que se escriba siempre estará en la cuerda floja y tendrá prioridad lo que se muestre en las películas, como ya ocurrió con todo el trasfondo de Boba Fett, tirado por la borda cuando le conocimos de niño en El Ataque de los Clones. Y si esto mismo se aplica a la trilogía de Thrawn, o a la trilogía de la Academia Jedi, o a la historia de los Yuuzhan Vong, también ocurre con los personajes derivados de dichas historias, como Mara Jade, quien se acabaría casando con Luke y teniendo un hijo al que llamarían Ben, o Jacen y Jaina Solo, los hijos de Han y Leia y donde el primero de ellos, consciente de su importancia, acabaría cayendo al lado oscuro y haciéndose llamar Darth Caedus. Pero según palabras de Timothy Zahn, no hay que ponerse sentimentales sobre las historias de Star Wars o sobre los personajes, puestos que quienes los controla es Disney y ellos pueden hacer lo que les plazca, tanto olvidarlos (como se merecen muchas de las novelas), como recuperarlos años después como ha ocurrido al Gran Almirante Thrawn.

O incluso, darnos nuevos personajes como Kylo Ren, el hijo de Han Solo desviado al Lado Oscuro y que se llama… Ben.

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