Inicio Cómics Grant Morrison sin superhéroes, más duro, más desagradable, mejor

Grant Morrison sin superhéroes, más duro, más desagradable, mejor

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Famoso por sus incursiones en el mundo superheroico, Grant Morrison es un autor veterano con muchas obras a sus espaldas que muchos de los más jóvenes desconocerán por no ser protagonizadas por un personaje con un traje brillante o una oscura armadura.

No hace mucho uno de mis compañeros en Cinemascomics, Pere Francesch hablaba del Morrison dentro del género superheróico. Lo apodó “verdugo” un término que veo exagerado pero no tan lejano de su forma de trabajar: llevar la idea de cada héroe hasta el límite para forzar la redefinición del mismo. Eso y un montón de amor por los clásicos, se ve en todas sus obras ese cariño por el cómic que transluce en su forma de tratar y recuperar personajes, dándoles nuevos aires. Pero este texto no trata sobre superhéroes, trata sobre el Morrison menos colorido, el que gusta de meterse en el barro y mostrar lo feo, lo extraño y sobre todo el Morrison bizarro, valiente y también porque no decirlo, el activista que pelea contra la sociedad en sus formas controladoras y manipuladoras.

Dentro de todo lo que Morrison ha hecho, y es un catálogo de los largos, mis obras preferidas siempre han sido sus menos heroicas y más extrañas. Pero dentro de ellas las dos que más me gustan son las que apelan más a mi carácter que a mi inteligencia, a mi corazón que a mi cabeza: ‘We3’ y ‘Joe The Barbarian’. Dos obras que tienen héroes, tienen animales y tienen buenos finales. Ya lo sé, me encantan los animales, la fantasía que conocí y amé en mi adolescencia, y aún me tocan la fibra. Pero aun siendo dos obras que muchos tildan de menores, para mi demuestran que Morrison se dedica al cómic porque lo quiere, y por eso mismo en sus historias aparecen aquello que ama.

WE3

Fuera ya de implicaciones personales dentro de ese mundo que contiene la cabeza del escoces destacan sus obras más surrealistas que apelan a la rebelión y la desobediencia civil contra el sistema y a la búsqueda de uno mismo en una sociedad destructiva que busca convertirnos en engranajes de una maquina eficiente y manejable. El mismo Grant Morrison en una entrevista que concedió hará casi dos años admitió que su obra preferida es ‘el Asco’, un cómic difícil de definir y difícil de leer que explica mucho de la obra más personal del escritor y de su necesidad de autodefinirse.

‘El Asco’ es una de sus obras más poderosas, llena de fealdad y cosas asquerosas y desagradables brilla la idea de la independencia y de la singularidad entre la masa. En un cómic lleno de basura los protagonistas tienen el oficio más lógico del mundo: Basureros. Son los encargados de la limpieza moral del sistema, de la exclusión de las antipersonas, elementos que podrían desestabilizar el esquema de la realidad transportando a la humanidad por situaciones imposibles de iluminación o degradación. Los basureros protagonistas son necesarios para conservar la cordura en una humanidad que poco a poco llega más a delante en todos los campos y pronto tendrá acceso a todos los mundos. Pero antes de eso tiene que estar limpia de elementos que puedan alterar ese equilibrio mental y conducir a la población a otros lugares menos amistosos y luminosos. ¿O no? El individuo no puede existir sin ese ápice de locura, es lo que hace a los hombres, hombres, es lo que otorga esa llama de independencia de la masa que la sociedad aglutina. Morrison trae en ‘El Asco’ una búsqueda de la identidad y de la realidad, de una moralidad que no tenga que ser establecida por el inmovilismo sino por el espíritu humano. Todo ello rodeado de espermatozoides voladores gigantes, maquinas humanas de follar y tiroteos. Una canto a la individualidad del escoces que se encuentra muy bien acompañado por Gary Erksine al dibujo.

Si hablaba de una oda a ser único, en ‘Los Invisibles’ habla de la lucha contra todo control. Dentro de un mundo extraño y lleno de referencias al Pop y a las épocas más weird y psicodélicas de la historia anglosajona. Estoy seguro que Michael Moorcock y Brian Talbot tienen esta serie en su estantería y saben exactamente donde Grant les retrato dentro de la su obra junto a muchos más gurús musicales, esa deidad Lennon es más que un homenaje el famoso beatle, o de las experiencias extrasensoriales y el mundo del uso de los estupefacientes como forma de apertura de la mente. Las drogas, los aliens, la dominación mundial, las ciudades como tumores en la piel de la tierra, el hombre como un parásito dirigido por amos oscuros, la humanidad como una bacteria o un virus que se usa para destruir ecosistemas para los verdaderos señores de la realidad, vudu y rap, pop y pistolas, la revolución no solo de pensamiento si no con armas, muchas armas y violencia, y sobre todo y por encima de todo el rechazo a un futuro en el que el hombre es poco más que una herramienta para las elegidas clases dominantes ¿Qué es la clave de los Invisibles?, “El Gran Hermano Te vigila, aprende a ser invisible”.

happy
Happy de Grant Morrison

Y tras dos obras de implicación libertaria y de pensamientos a medio camino entre la política la pseudociencia, la metafísica y la más pura física cuántica destaco tres obras completamente deferentes entre ellas y a las anteriormente citadas ‘Marvel Boy’, ‘Mata a tu novio’ y ‘Sebastian O’. La primera es una incursión al mundo superheróico desde su perspectiva menos heroica y más cercana a la ciencia ficción, y una de sus primeras obras para Marvel. Lo mejor, una corporación alien que actúa como un virus aspirando sociedades comprándolas y vendiéndoles productos. La segunda es otra pelea contra la forma de ver a la gente y las relaciones, entretenida y llena de momentos muy morrisianos. ‘Sebastian O’ es una fábula macabra sobre un personaje malvado en una sociedad victoriana imaginada. Una especie de Sherlock Holmes que supera a Moriarty y se vuelve el peor enemigo del Imperio que hace de Alesteir Crowley un aficionado a las casitas de muñecas, recomendable como divertimento y quizás como reflexión de porque nos atraen los malos.

Todavía sin aparecer en nuestro país encontramos ‘Happy’, dentro del catálogo de Image. ¿De qué va? Un ex policía metido a asesino a sueldo recibe la visita del amigo imaginario de una niña, un caballo azul con alas y un cuerno, no es broma lo juro, que le pide que la salve. Una historia disléxica de navidad, de familia, de responsabilidad, de redención y de violencia, mucha violencia. Garth Ennis tiene que estar verde de envidia por no haber pensado esta historia. Y ya para apuntar un poco más sobre el Morrison que aún no hemos visto, añadir que Boom estudios ha confirmado que contará con sus letras próximamente para una nueva colección.

Me dejo muchas otras obras y seguro que me las recordaran los lectores en un momento u otro, ‘Seaguy’ (para mí la obra más sosa del escoces, y no deja de ser entretenida, pero no acaba de atraerme), El misterio religioso, etc . Pero no pretendo escribir la biografía laboral de Morrison. Sólo mostrar ese lado más malvado, rebelde y revolucionario del escoces. Una forma de escribir más difícil, mucho más desagradable, más sucia, más dura, y que a mi entender es su mejor vertiente, en la que no se pone, ni le ponen trabas y deja su mente brillar en lo que más destaca, en hacernos volar la mente y conducir nuestra imaginación a esos extraños mundos que hay más allá de lo cotidiano, pero no tan lejos de lo que ocurre en el mundo. El escoces más complicado de leer es este, el que más ofrece, y a la vez el que menos suele vender o simplemente el que la gente menos quiere conocer. La maldición del éxito ha hecho que se reediten estas obras siempre con sellos tipo: “del escritor de New X Men” o “del autor de JLA” cuando escribía la serie o a día de hoy con sus Batman y Superman como reclamos y me parece algo incorrecto porque no puedes vender dos cosas tan dispares como si fueran la misma cosa. Morrison seguirá siendo un superventas ahora que es la gran mente tras la regeneración de Batman y Superman, pero yo seguiré esperando que aparezcan sus historias sin colorines, ni capitas para disfrutar del más insolente autor de las últimas décadas. Y que no lo abduzca ningún ovni como afirma que ha pasado, porque si no lo devuelven tendremos que ir a por él y traerlo de vuelta.


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José Carlos Royo

Desde que tengo memoria he leído cómics. Mi madre me compró el primero antes de aprender a leer bien, alguien le contó a la pobre que ayudaba a los niños a acercarse a la lectura. Aún busca a la persona que se lo dijo para agradecérselo apropiadamente, con un garrote.

Apasionado del mundo de la viñeta devoro todo cómic que se me pasa por delante. El americano es mi predilección pero el japonés y el europeo también llena mis estanterías. Si le añades los libros, las series de tv y las películas soy lo que hoy día llaman friki, y estoy orgulloso de serlo.

Periodista con tendencias televisiva,s cuando me lo permiten hasta escribo. No me caso con nadie y ya sea aburrido, trepidante, intenso o un gasto de papel, un cómic hay que leerlo y comentarlo para
que este de verdad vivo.