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Goyas 2016; ‘Truman’ deja sin envite a ‘La Novia’

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Ayer se celebró la 30ª edición de los Premios Goya, una ceremonia en la que Televisión Española cumplía 60 años, una ceremonia donde Dani Rovira fue el eje central y defendió con soltura su segunda vez en el escenario del Marriott Auditorium Madrid Hotel, una ceremonia en la que, como en años anteriores, los errores de realización, la excesiva verborrea del presentador en relación al público en detrimento de discursos cortados a capón y la austeridad en las representaciones musicales provocaron la misma sensación que pretendía hacerse olvidar; sopor y pocas sorpresas en una gala donde, esta vez, Cesc Gay y ‘Truman se alzaron con los premios más importantes.

A pesar de contar con 12 nominaciones, ‘La Novia sólo pudo alzar el premio a Mejor Dirección de Fotografía con Miguel Ángel Amoedo y el de Mejor Actriz de Reparto, gracias a una Luisa Gavasa monumental. La gala transcurrió con cierto ritmo, demandando un poco más del espectáculo que tuvo lugar al comienzo de la misma, un espectáculo musical con el que Dani Rovira introdujo a los asistentes en la que sería continua sucesión de entregas, apariciones únicas, en binomio o tríos, con los premiados alternando su lugar de salida, algunos confusos, otros decididos, algunos con discursos demasiado prolongados para las ganas de la música-cortinilla, otros breves, nerviosos, graciosos o, simplemente, correctos.

‘Atrapa La Bandera’, comandada por el ya célebre en el mundo de la animación, Enrique Gato, se hizo, sin aparente sorpresa, con el Goya a Mejor Película de Animación, mientras que Alike lo hizo en la categoría de Mejor Cortometraje de Animación. Y de cortometraje estará orgulloso José Luís Montesinos; El Corredor fue galardonado como el Mejor Cortometraje de Ficción. En la categoría documental, Hijos de la Tierra, dirigido por Patxi Uriz Domezáin y Alex O’Mill se hizo con el Goya a Mejor Cortometraje Documental, mientras Sueños de Sal lo alzaba por Mejor Película Documental.

Tras las intervenciones del presentador en consonancia con el número mágico de Jorge Blass, Nadie Quiere La Noche comenzó su particular escalada hasta los cuatro Goya; primero llegó el turno de Lucas Vidal con el Goya Mejor Música Original, un Lucas Vidal quien minutos antes recogería, junto a Pablo Alborán, el Goya a Mejor Canción Original por Palmeras En La Nieve. Un gran comienzo para uno de los compositores españoles con más proyección de los últimos años. A él le sucedieron los premios a Mejor Dirección de Producción, Mejor Maquillaje y Peluquería y Mejor Diseño de Vestuario. El galardón a Mejor Dirección Artística, sin embargo, se quedó en las costas de Colombia gracias a Palmeras En La Nieve.

Llegó el turno para la emoción de Daniel Guzmán y Miguel Herrán, ambos nombrados como Mejor Director Novel y Mejor Actor Revelación por su gran A Cambio de Nada. Herran, quien compartió categoría con su compañera Irene Escolar, nombrada Mejor Actriz Revelación por su papel en Un Otoño Sin Berlín, protagonizó el momento de la noche con una frase para la historia de su amistad: “Me has dado una vida, Daniel”.

Mientras los reclamos por el IVA cultural se sucedían de discurso en discurso, la técnica hollywoodiense de El Desconocido no se fue con las manos vacías; el Goya a Mejor Sonido y a Mejor Montaje confirmaron que el cine comercial no está reñido con la competitiva en los grandes premios. Los efectos especiales de Anacleto: Agente Secreto guardaron su Goya bajo el manto de Imanol Arias y Quim Gutiérrez.

Aunque Tim Robbins y Juliette Binoche no consiguieron alzarse con el Goya, la representación extranjera para los premiados fue comandada por Mustang, ganadora del Goya a Mejor Película Europea y para la inclemencia de Pablo Trapero y El Clan, galardonados con el premios a Mejor Película Iberoamericana. Después de la aparición de Elvira Lindo y Mario Vargas Llosa para entregarle a Cesc Gay y Tomás Aragay el premio a Mejor Guión Original por Truman, y hacer lo propio con Fernando León de Aranoa por Un Día Perfecto, tuvo lugar una de las apariciones más emblemáticas de la gala, además de la de Mariano Ozores para recoger su Goya Honorífico; Joan Manuel Serrat cantó y deleitó a la platea con Los Fantasmas del Roxy.

Después de la intervención del astro catalán, una pulla hacia el Ministro de Educación, Cultura y Deportes, Íñigo Méndez de Vigo, y el corte al discurso de Natalia de Molina tras recoger su galardón como Mejor Actriz Principal, comenzó el monólogo de Truman. Primero fueron Javier Cámara como Mejor Actor de Reparto y Ricardo Darín como Mejor Actor Principal los encargados de preparar el terreno a lo que, según las encuestas no pasaría; Cesc Gay levantó el premio a Mejor Dirección y Truman, confirmando así su desafío a las apuestas, fue nombrada como Mejor Película.

Una gala donde la presencia política no se hizo protagonista, donde el Premio Nobel estuvo correcto, donde los cuatro Oscar de la primera fila mostraron su compromiso con el cine nacional y, no menos importante, donde la diversificación audiovisual dio un nuevo coletazo a todo detractor que impida una buena difusión del cine español. Calidad, cantidad y, sobre todo, emoción.