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‘¡ García !’, ecos de un pasado demasiado presente

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El desaparecido agente especial García ha vuelto tras 50 años hibernado, ¿qué nuevos peligros encontrará en un mundo totalmente nuevo?

Con uno de los apellidos más comunes en España se presenta el que fuera un héroe franquista de cómic, un agente especial al servicio del Régimen. García y Bustos construyen un cómic de héroes y política actual con una figura de un detestable pasado no muy lejano.

¡García!’ es un cómic que podría haberse gestado en cualquier lugar del mundo, pero no tendría la capacidad de asombro que tiene fuera del nuestro. Nuestra historia puesta a prueba, la actual y la pasada, por medio de un elemento anacrónico que sirve a unos señores que ansían el poder que tuvieron, pero que nunca han dejado de ostentar, al menos, gran parte del mismo. Santiago García y Luís Bustos nos recuerda que la política no se hizo ayer, y que los hijos de los que dominaban el país hace 50 años siguen escondidos, moviendo hilos. Una reflexión dura que han envuelto de un aire de cómic de superhéroes para poder hacer la pastilla más digerible.

Santiago García ya es un autor destacado en el panorama español y con esta obra demuestra que es un hábil narrador. Con un tono ligero, una aparición impresionante y una pelea muy de folletín o de serie pulp americana, da la entrada a nuestro protagonista, ¡En pleno Vale de los Caidos! Pero poco a poco construye esa personalidad que suponemos muy plana, dada su entidad de héroe franquista al estilo de ‘Roberto Alcázar’, pero que tiene muchas aristas y caras ocultas. La trama empieza con una investigación periodística a la antigua usanza, desafiando el nuevo periodismo digital, y se complementa con el uso de las noticias como semilla de lo que vendrá. La cruda manipulación de los medios, la política del engaño y de la tergiversación, el problema de los periodistas y su necesidad de inmediatez, mucho cuentan en pocas páginas.

García

La política tan omnipresente en nuestro país actualmente aparece retratada con un gran drama, el secuestro de la candidata de la derecha (extrañamente parecida a Esperanza Aguirre, o igual no tan extrañamente) y las respuestas del resto de grupos. Entre ellos uno de extrema izquierda que acaba de surgir y arrasa en las encuestas de voto (su líder a falta de coleta porta una perilla y que “casualmente” recuerda a Pablo Iglesias). García sufre su nueva situación temporal, pero no es la clave de la historia, así que aún sin superarla, la acepta para ponerse al servicio de sus antiguos compañeros, ahora prebostes de un gobierno democrático.

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Si Santiago plantea un gran escenario con una trama compleja de política, engaños y superhéroes de moral anacrónica, Luis Bustos no se queda atrás y realiza un gran trabajo con la ilustración de ‘¡García!’. Potente en la acción y sensato y fluido en los diálogos, su trabajo hace que el libro se lea con avidez. Con un toque pulp y otro de género negro para que la sátira sea menos ácida y más emocionante, muestra una España real en la que un tipo superpoderoso camina sin saber realmente que ocurre. Completa la historia de su guionista convirtiendo algunas escenas en pura narración gráfica, véase la conversación mezclada con las noticias de ultima hora donde los rostros conducen al lector y a sus protagonistas en la espiral de confusión que producen las ultimas novedades. Sus composiciones funcionan ya sean clásicas, complejas y de apariencia desordenada, sólo en apariencia, o simplemente evocando en una sola viñeta con un texto el estado de la trama, y de paso de este país fraticida y traidor.

Y por si todo esto no fuera ya bastante, García y Bustos son capaces de añadir un detalle que dota de vida a esta alegoría española. Introducen a imitación de la vieja serie “Roberto Alcázar y Pedrín” las paginas de un genial Manel Fontdevila, que es capaz de “clonar” esas tramas manidas y simples de héroes y villanos que tanto vendía el franquismo, y de paso también introduce las primeras dudas en el personaje de ‘García’, que es casi más ficticio que real, y tiene su sitio en esas viñetas más que por las calles de Madrid. NO es casualidad esta colaboración, ya que originariamente era el dibujante que se encargaría de la obra. Pero el destino parece que a Santiago García siempre le trae cambios, ya le pasó en ‘Beowulf’, y al final fue Bustos el encargado del arte.

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¡García!’ es un gran ejemplo de que la nacionalidad de un cómic no es lo más importante del mismo. El trabajo bien hecho, una buena idea y unos buenos artesanos hacen un gran cómic satírico, divertido, inteligente y adictivo. Muchos en otras naciones están por debajo de este trabajo que Astiberri publica.


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José Carlos Royo

Desde que tengo memoria he leído cómics. Mi madre me compró el primero antes de aprender a leer bien, alguien le contó a la pobre que ayudaba a los niños a acercarse a la lectura. Aún busca a la persona que se lo dijo para agradecérselo apropiadamente, con un garrote.

Apasionado del mundo de la viñeta devoro todo cómic que se me pasa por delante. El americano es mi predilección pero el japonés y el europeo también llena mis estanterías. Si le añades los libros, las series de tv y las películas soy lo que hoy día llaman friki, y estoy orgulloso de serlo.

Periodista con tendencias televisiva,s cuando me lo permiten hasta escribo. No me caso con nadie y ya sea aburrido, trepidante, intenso o un gasto de papel, un cómic hay que leerlo y comentarlo para
que este de verdad vivo.