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Fred Van Lente continua sorprendiendo con ‘Archer & Armstrong’

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Un dios de una civilización olvidada, un elegido de una religión sectaria y misteriosa. Golpes, palabrotas y flechas. Eso es ‘Archer & Armstrong’, y mucho más.

Fred Van Lente continua sorprendiendo a propios y extraños con una de las series mas irreverente del mercado, en la que se ríe de la historia de la humanidad, las conspiraciones, y de paso lanza muchas puñaladas a los grandes secretos de nuestra sociedad. Y todo eso en medio de un montón de peleas, explosiones y dialogo desternillantes.

Valiant ha desembarcado con fuerza en nuestro país de la mano de Panini, y ya se ha anunciado que a partir de 2015 sera el sello de Joseba Basalo, Aleta Ediciones, quien continué la edición del sello norteamericano. La línea ha demostrado que pese a ser una nueva versión de material antiguo, tiene fuerza propia para compararse a las grandes colecciones de las editoriales mas grandes, calidad no le falta a sus series. Por mi parte sólo puedo pedir que publiquen ‘Quantum& Woody’ que llevo queriendo leerla en castellano ya ni se el tiempo. Esperemos que este cambio de propietario de derechos nos traiga más novedades, y mejores, y que las series tengan una buena salud de ventas para continuar disfrutándolas en España.

Archer-&-Armstrong-valiantY dentro de estas series de calidad hoy hablamos de la más irreverente, gamberra y derrumbamitos de todas, la serie del fortachón y el ballestero. Si crees que no se puede contar una buena historia con acción y grandes conspiraciones de una forma divertida, esta no es tu serie. Fred Van Lente es uno de los guionistas que ha trabajado para las grandes, y ha demostrado nivel y capacidad, pero donde brilla es en las series que más libertad le dejan, aquellas que no tienen 40 años detrás que respetar y seguir. Ojo, que el escritor puede hacerlo, su miniserie del ‘Supervisor’ rememora un capitulo de la historia del Capitán América que no recordaba nadie, y le servía de excusa para uno de los momentos mas hilarantes que recuerdo, un poblado entero de suramericana cuyos habitantes acaban convertidos en pequeños Hitler con ansias de conquista.

Si a un hombre con estas ideas le dejan campo para trabajar, el resultado no puede ser más sorprendente. ‘Quantum & Woody’ y ‘Archer & Armstrong’, vaya afición por las series de “buddies”,¿no?, le están reportando renombre y premios, y puede que hasta una adaptación a la gran pantalla en el segundo caso. Pero lo mejor es disfrutar del genio de este guionista, que es capaz de mezclar cosas tan dispares como religión, politica y el fin del mundo, con bares, strippers y peleas fraternales que destruyen todo lo que encuentran a su paso.

El primer tomo de la serie era una presentación de los personajes. Lo que suele significar muchas tramas que se abren y misterios por descubrir. Van Lente decide hacerlo en párrafo corto, uno es un dios, el otro un joven con el cerebro lavado por una secta y a otra cosa mariposa, ya contaré el resto mas adelante. No deja lugar para que nadie abandone y la acción comienza de golpe y porrazo. ¿La razón de todo? Un fin del mundo que tiene que ser evitado. ¿Por quién? Por Armstrong, un dios que ya lo intento y metió la zarpa hasta la barba, y ahora hace de matón y bebe como Tony Stark en sus mejores tiempos. Y por Archer, un imberbe guerrero adolescente entrenado para ser el que elimine al enemigo ancestral de la familia, Armstrong, que le ha criado entre amor y unas reglas irrompibles de religión y servidumbre. Vamos, un asesino entrenado, con el lavado de cerebro mas perfecto que se ha podido hacer, por parte de una secta que busca “iluminar” a la humanidad. Y con estos dos protagonistas lo que menos puedes esperar es que las cosa salgan bien, mas que arreglar las cosas suelen empeorarlas, antes de encontrar algún tipo de solución, improvisada claro está.

Y por si faltara poca leña en la hoguera, en el segundo libro de la serie conocemos al hermano de Armstrong, el “eternal warrior” cuya misión alguien ha desmontado, sin querer claro está, y busca reencontrar su camino, y eso pasa por acabar con Archer. Como no podía ser menos, los dos protagonistas son causa, solución y si se descuidan hasta problemas añadidos en el camino de este chico. Tiene todo, es guapo, atlético, superpoderoso, no se detiene ante nada y se quiere cargar al adolescente con algún problema cercano al síndrome de Asperger. Así comienza el segundo arco argumental, en el que descubrimos de donde salen buena parte de las habilidades de Archer, la rivalidad de Armstrong con su hermano, y que el mundo tiene una defensora que es mas bien cagueta y torpona.

Si aún no os habéis dado cuenta que estamos ante la típica película de acción de “compañeros” de los 90, pasada por un filtro de mitología, sectas religiosos, cultos al dinero y magia por un tubo, es que tenéis que leer la serie. Fred Van Lente construye bajo toda la cobertura de chascarrillos y acción una historia solida, que habla de una sociedad en la que el individuo es solo una herramienta. Y los poderes, ya sean cultos o empresas, dominan la sociedad, y la rebelión es la opción mas humana. Relaciones de familia y amistad, deber y sacrificio, responsabilidad, Archer y Armstrong es mucho mas que esa gran superficie divertida y adictiva, es una buena serie. Y el escritor ha construido un gran armazón para contarla de forma que se comprenda de la forma mas ligera.

El dibujo corre a cargo de Clayton Henry en el primer tomo y Emanuela Lupacchino ya en el segundo. Ambos cumplen con lo que exige la serie, fluidez y velocidad. En el caso del primero destaca mas su capacidad de narración superheroica, no por nada ha trabajado Henry en la Patrulla X de Marvel. Las ilustraciones son como la historia, rápidas y directas, sin florituras, no son necesarias, van directo al grano. No descuidan la belleza ni la espectacularidad, pero cuando mas destaca en las peleas y en los diálogos, las situaciones mas comunes en este cómic.

‘Archer & Armstrong’ es el ejemplo de cómic que en una grande podría haber tenido cabida, pero que sin apoyo de las ventas no duraría. Valiant se alía aquí con el gusto por la buena comedia de acción, y edita lo que es un ejemplo de como un trabajo que podría considerarse menor puede estar muy bien hecho, y merecer tanto las alabanzas de la crítica como de los aficionados.