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Especial ‘El cine de Martin Scorsese’ | Parte II

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Continuamos con el especial dedicado a la trayectoria cinematográfica del director y gran maestro del cine, Martin Scorsese

Los 90 empezaron bien para Martin Scorsese gracias al éxito del cortometraje Made in Milan en torno a la figura de Giorgio Armani y a su crónica histórica sobre Little Italy en Uno de los Nuestros en 1990, uno de los relatos más crudos del llamado sueño americano. La película narra la vida del gánster Henry Hill y está basada en el libro Wiseguy, del escritor y periodista Nicholas Pegg, quien a su vez es también guionista de Casino.

El director siempre fue reticente a abordar el universo mafioso neoyorkino con el que ya había trabajado en sus inicios con What that knoting at my door? y Malas Calles. Tras sopesar los pros y los contras se lanzó a la producción de la película, coescribiendo el guion junto a Pegg y con un plantel de lujo formado por Ray Liotta, Joe Pesci y Robert De Niro. El resultado fue el que todos conocemos y Scorsese logró realizar una de las mejores películas de gánsteres de la historia del cine y obra de referencia en lo que al neo ‘noir’ se refiere. Volvió Scorsese al biopic más atópico y a sopesar las incoherencias del sueño americano, del poder como exuberante camino hacia el éxito y del sentimiento de culpabilidad y redención que este finalmente conlleva.

Uno de los Nuestros

En Uno de los Nuestros, Scorsese no solo toma como punto de partida a la sociedad americana sino que también lo toma de sus anteriores personajes como Travis Bickle (Taxi Driver), Cristo (La última tentación de Cristo) o Jake La Motta (Toro Salvaje). Tan solo con ese plano secuencia que persigue a Ray Liotta a través de la puerta de atrás del restaurante es capaz de transmitir todas estas ideas.

Pocos directores de su generación han utilizado con tal eficacia el lenguaje cinematográfico al servicio de la narrativa como lo ha hecho Scorsese. A pesar de todo, Uno de los Nuestros fue apabullada inmerecidamente en los Óscars en favor de Kevin Costner y su Bailando con Lobos. El único que saboreó las mieles del éxito fue Joe Pesci, mejor actor de reparto. Esta vez, la influencia de Scorsese en la crítica y en la cultura pop ‘yankee’ fue equiparable al éxito en taquilla de la película, recaudando 50 millones únicamente en EEUU.

No logró alcanzar el potencial de su talento en sus siguientes trabajos; ni en la menospreciada La edad de la inocencia junto a Daniel Day-Lewis, ni en el biopic scorsesiano sobre el Dalai Lama en Kundum. Ni siquiera lo logró en El cabo del miedo, ‘remake’ de El cabo del terror de Jack Lee Thompson, un filme salvado por la magnífica actuación de Robert De Niro que de nuevo actúa como un astro sobre el que los demás personajes, incluido Nick Nolte, giran en torno a él. Scorsese consiguió variar su registro rodando en el sudeste de la costa estadounidense y alcanzar los 79 millones de recaudación en taquilla, una cifra ligeramente superior a la lograda con La edad de la inocencia. Sus éxitos comerciales apuntalaron al director italianoamercano a la cúspide. Las productoras se lo rifaban, y así surgió Casino.

Casino de Martin Scorsese

Casino

Para Casino, Martin Scorsese contó de nuevo con el groso del equipo de Uno de los nuestros, con Pegg escribiendo y el ya consolidado tándem Pesci-De Niro al mando. Obra brillante, pero quizás demasiado similar en cuanto a forma y estilo a Uno de los Nuestros. No tiene por qué ser esto algo malo, ni siquiera por el hecho de que Joe Pesci parezca volver a reencarnar al mafioso Thomas Desimone, ni siquiera porque Sharon Stone sea la antítesis de Lorraine Bracco. Quizás su poderío emerja de los personajes retratados por Pegg en Casino, Love & Honor in Las Vegas, obra basada en los personajes reales que dominaron Las Vegas durante los años 70.

La magnífica actuación de De Niro es fruto de su obsesión por preparar minuciosamente todos sus papeles; así aumento cerca de 30 kilos para Toro Salvaje o trabajó durante cuatro semanas como taxista para encarnar a Travis Bickle en Taxi Driver. En esta ocasión, De Niro pasó mucho tiempo junto a al auténtico Rosenthal en Florida, trabando una gran amistad.

Con Casino, Martin Scorsese volvió a documentar la cara B de América desde el éxito, el fracaso, la destrucción del núcleo familiar y la desmedida violencia de aquellos capaces de saborear las mieles del éxito.

No se trata, no obstante de un ‘remake’ de Uno de los nuestros, sino otra forma de tratar los leit motivs propios del cine de Scorsese, desde otro prisma y desde otro paisaje: Las Vegas. Terminaría la década dirigiendo a Nicholas Cage en Al límite, filme irregular que no logró reconciliarle con el público. No obstante, en cuanto a pseudo ‘remake’ de Taxi Driver; Al límite encuentra su poderío como cara B del frenetismo neoyorkino al volante.

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Aitor Lopez

A pesar de gastar bastante tiempo en su Licenciatura de Historia siempre le apasionó el cine; desde los blockbusters de Lucas y Spielberg, que devoraba de pequeño, a los Ford, Coppola, Scorsese y Wilder de los que disfruté más adelante. Así, movido por un irrefrenable deseo de ser fiel a sí mismo, se mudó de Zaragoza a Barcelona para realizar un Master en Estudios de Cine con la esperanza de que este le abriera las puertas del competitivo mundo periodístico. Desde la Ciudad Condal compagina su pasión por el cine con la historia, los comics de superhéroes y alguna pachanga baloncestística ocasional.

Podéis leerme también en http://cinepropagandaycintasdevideo.blogspot.com