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‘Equipo Rojo’, Garth Ennis sin bromas

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Planeta Cómic edita en España ‘Equipo Rojo’, una historia de policías, justicia, lealtad y engaños. No hay nada gracioso en matar gente.

equipo-rojo-garth-ennis-planetaGarth Ennis es más conocido cuando utiliza su sentido del humor negro y anglosajón en sus historias, pero cuando no hay chistes, cuando no hay nada gracioso, cuando deja la ironía, el sarcasmo y la sátira, es capaz de crear grandes dramas.

Un grupo de policías decide acabar con la vida de un criminal antes que dejar que continúe con una vida que acabará dañando a la sociedad. El paso que separa la ley de la justicia es pequeño, y deciden cruzarlo juntos. Y son buenos, muy buenos. Así que no dejan de hacerlo. Lejos de los justicieros de películas o cómics, el Equipo Rojo funciona basándose en unas reglas muy específicas para no cagarla. Pero cuando se cometen errores, las reglas no sirven de nada.

Ennis es un narrador de historias muy poderoso, atrapa con sus tramas, y es capaz de llenar de vida diálogos y textos monolíticos. Puede inundar de palabras las viñetas, y aún así no puedes dejar de leer. Su mayor virtud es que sus palabras no entorpecen el cómic, puedes leerlas, pero sin un dibujante no tendrían sentido. Sus personajes están siempre bien definidos, y tienen una fuerza propia, aunque sean unos desgraciados, unos tipos odiosos, héroes, o simplemente unos tipos blandos y normales.

En este caso usa una entrevista con dos de los policías del equipo para contar la historia. En pasado y desde el punto de vista diferente de los dos policías más novatos el grupo nos lleva a través de las decisiones y cómo afectan a este grupo de agentes que decide que los “monstruos” deben morir. Sólo dos puntos de vista de cuatro miembros, porque son los más extremos y alejados entre sí, el agente que más piensa, recapacita y se sorprende de sus reacciones, el que no puede evitar recordar las caras de los que asesina; y la policía que no tiene problema con su conciencia, que es dura y recta en sus creencias, aunque no sean las de todos, la que se ha hecho a sí misma por encima de todo lo demás.

La hermandad de la policía en Nueva York, el cómo limpian sus problemas, el sistema casi dominado por clanes y familias que llevan el uniforme casi desde la creación del cuerpo, la justicia por encima de la ley, o quizás como recurso para que la ley reine, el enfrentarse a un hecho impensable como es el asesinato a sangre fría, el justificarlo, vivir con él, todo eso aparece poco a poco en las páginas de ‘Equipo Rojo’. A veces más velado, otras abofeteándote en el rostro. Garth Ennis no es muy sutil, no le gusta serlo, si alguien te golpea y luego se disculpa no tiene sentido, el irlandés te da un puñetazo y luego te dice por qué te ha pegado.

Craig Cermak es el elegido a los lápices de esta serie, un desconocido para el que suscribe estas palabras, pero cumple su cometido. Serio, clásico, de composición canónica de páginas, no innova, es una historia de género negro, se cuenta, no necesita florituras, es dura y directa, sin concesión para lo espectacular, sólo para lo sucio y oscuro. El trabajo de Cermak es oscuro, toda la historia lo es, pero sencillo y limpio, definido, los protagonistas trabajan en las sombras pero no se funden con ellas, menean la mierda pero no se mezclan con ella. Correcto y totalmente en consonancia con el texto de Ennis.

Equipo Rojo Garth Ennis Craig Cermak

Aunque muchos consideran otras obras más creativas, a veces con más fantasía, las mejores de Ennis, un servidor acaba siempre volviendo a las que menos elementos externos existen. Prefiero al irlandés hablando de política, de crimen, de cagadas, de honor, de amistad, sin nada más allá de un puñado de personajes. Esta serie es exactamente ese tipo de historia. Por momentos durante la lectura venía a mi mente una serie que Paul Haggis desarrollo hace años, y que sólo aguantó una temporada en la competitiva televisión americana: ‘The Black Donnellys’.

La serie no tenía parecido en cuanto a la historia, trataba del ascenso de unos hermanos desde lo más bajo hasta lo más alto del escalafón del mundo criminal, aunque sólo duró una temporada y no pudimos ver el final de la historia. Pero el tratamiento de personajes y sus dramas, tanto personales como con el “trabajo” que estaban haciendo, el ambiente, el tono de la trama, acerca ambas obras. Lo que significa que si no hay un productor haciéndose con los derechos de esta obra, es que algo anda mal en el audiovisual americano.

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José Carlos Royo

Desde que tengo memoria he leído cómics. Mi madre me compró el primero antes de aprender a leer bien, alguien le contó a la pobre que ayudaba a los niños a acercarse a la lectura. Aún busca a la persona que se lo dijo para agradecérselo apropiadamente, con un garrote.

Apasionado del mundo de la viñeta devoro todo cómic que se me pasa por delante. El americano es mi predilección pero el japonés y el europeo también llena mis estanterías. Si le añades los libros, las series de tv y las películas soy lo que hoy día llaman friki, y estoy orgulloso de serlo.

Periodista con tendencias televisiva,s cuando me lo permiten hasta escribo. No me caso con nadie y ya sea aburrido, trepidante, intenso o un gasto de papel, un cómic hay que leerlo y comentarlo para
que este de verdad vivo.