Inicio Cine Críticas de cine En el ojo de la tormenta: Entretenimiento culpable

En el ojo de la tormenta: Entretenimiento culpable

Compartir

El próximo viernes 29 de agosto se estrena en las carteleras españolas la última película del director Steven Quale, responsable de Destino Final 5

En esta ocasión, el realizador se apoya en un guión de John Swetnam y la música de Brian Tyler (Iron Man 3, Thor: El mundo oscuro) para presentarnos una película rodada en su mayor tramo como si se tratase de un falso documental.

La trama gira en torno al hecho de que en una ciudad norteamericana poco acostumbrada a los tornados, Silverton, se verá de repente rodeada por un sinfín de pequeños tornados que acabarán convergiendo en el mayor tornado nunca antes visto. Este fenómeno metereológico sin precedentes será el reclamo ideal para un grupo de cazatornados, donde gracias a su vehículo blindado llamado el Titus y la habilidad de su metereóloga de predecirlos (Sarah Wayne Callies, The Walking Dead), podrán grabarlo.

Mientras graban el rastro de destrucción del tornado, decidirán ayudar a un padre (Richard Armitage, El Hobbit: La batalla de los Cinco Ejércitos), a encontrar a su hijo, que se encuentra herido y no puede huir de la trayectoria del tornado. Sólo el Titus podrá acudir en su ayuda.

La película adolece de muchos defectos, como es un guión manido y predecible, así como unas interpretaciones de un reparto muy poco inspirado y que se desprende en cada escena que están ahí por el dinero, que no viven ni se creen lo que están rodando. Sin embargo, un director con tan poca experiencia, pero que ya conoce cómo rodar catástrofes gracias a su paso por la saga Destino Final, consigue agenciarse a un buen equipo de efectos especiales para que consigan dar realismo a este evento catastrófico.

Aunque nos encontremos ante una película sobre catástrofes naturales más, y que parece una decisión de los productores espoleada por el éxito masivo de Sharknado, contemplaremos con regocijo una serie de escenas de acción y destrucción rodadas con brío y maña, que se destacan como lo mejor de una cinta que resulta ágil en su desarrollo y visionado gracias a unos 89 minutos que se hacen muy amenos y entretenidos.

De esta forma, la película sólo tropieza cuando intenta dar profundidad a unos personajes desdibujados y planos, que se recrean en unos problemas tópicos e innecesarios que sólo pretenden dar profundidad a una historia que no la necesita. En una película sobre tornados gigantes, el espectador no busca un drama profundo sobre una madre que lleva 3 meses sin ver a su hija de 5 años, lo que quiere son escenas de destrucción.

Así pues, cuando el director se aleja de los dramas humanos manidos y ridículos en su puesta en escena y se centra en mostrarnos al tornado en toda su gloria, es cuando más se disfruta de una cinta que se empeña en abusar del sistema de falso documental, aunque se agradece que en las escenas de mayor destrucción y espectáculo haya decidido rodarlas de la forma clásica y más acorde con el clásico género de catástrofes naturales.

En resumen, nos encontramos ante una película ágil, sincera en su mayor tramo y en la que podremos disfrutar de un verdadero espectáculo de destrucción. Para vivir de verdad la tormenta, os recomendamos ir a verla a los cines Diagonal de Barcelona o a los cines Cinesa Méndez Álvaro de Madrid, donde hay pases especiales con ventiladores y nebulizadores. Una experiencia alucinante. Os dejo un vídeo al final de la crítica que grabó Warner con la reacción de los espectadores a la salida de la proyección.

Lo mejor: la buena mano del director para rodar las espectaculares escenas de acción y destrucción.

Lo peor: que incida en mostrarnos un drama humano inerte y desdibujado, que sólo consigue descolocarte del verdadero objetivo, disfrutar de la destrucción.

Nota: 5

Síguenos en Twitter: @cinemascomics y @Eduquintana16


Compartir
Edu16k

“Eduardo Quintana: Licenciado en Derecho que demasiado tarde descubrió que se había equivocado de carrera, se dedica a devorar todo tipo de cine, desde el de culto al tan pésimo que consigue dar la vuelta (como la reciente “Sharknado”).

No concibe un día sin haber visto al menos una película o capítulo de una serie de TV, junto a una cachimba. Adora los videojuegos y los cómics, y cualquier libro que caiga en sus manos será irremediablemente leído.

Fan de los blockbusters, “Juego de tronos”, “Friends”, “The Big Bang Theory”, “Los Simpson”, etc.

También colabora como redactor y Twitter Manager en Cineralia y, cuando le dejan, en De fan a fan.”