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El viejo y el narco. Un hombre de honor que no se arredró

Panini comics edita, El viejo y el narco. Una historia real que Arturo Pérez-Reverte narró inspira un cómic duro, áspero, sobre héroes y hombres.

Sinopsis de El viejo y el narco. Un hombre defendiendo su casa, su vida, frente a un ejército que hace lo que quiere y marca su ley. Un héroe para muchos, pero para él, solo un hombre, que en el final de sus días no puede dejar de ser quien es, un hombre de honor, que nunca se amedrentó ni abandonó, no un valiente caballero de brillante armadura, sino un luchador de la calle que llegó hasta el final, y no para que otros se lo arrebataran.

“Se llamaba Alejo Garza Támez, tenía 77 años y era empresario maderero con rancho en Tamaulipas, México. Nadie le había regalado nada: llevaba toda la vida trabajando, y cuanto tenía lo ganó con sudor y trabajo. Aficionado a la caza y la charla con los amigos, era respetado por sus vecinos; de esos hombres cuyo apretón de manos y palabra valen más que un contrato firmado. Su desgracia fue que, en los últimos tiempos, Tamaulipas, como buena parte de México, se ha convertido en territorio comanche: narcos hasta en la sopa”.

Extracto de La historia de don Alejo Garza en xlsemanal por Arturo Pérez-Reverte

El viejo y el narco. Una historia real que Arturo Pérez-Reverte narró inspira un cómic duro, áspero, sobre héroes y hombres.

El periodista, novelista, columnista, miembro de la RAE más polémico de España escribió la historia de un hombre que convirtieron en héroe. En escasamente una página relató cómo un hombre resistió a los narcos mexicanos, un hombre que luego fue leyenda, suponemos que a su pesar, ya que para él, era su casa la que defendía, ni la bandera de su país ni la lucha contra los carteles, y su historia ha dado para mucho. A Ricardo Vilbor y Max Vento para un cómic, que es lo que nos trae hoy aquí.

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La historia comenzaba en México, tierra de leyendas y de muertes fáciles, a la hacienda de un hombre que ya había vivido su vida y buscaba terminarla de la forma más pacifica que pudiera. Pero la vida nunca nos hace caso, y al pobre Alejo le toco la china. UN cartel cercano ansiaba una vieja pista de aterrizaje que albergaba su tierra, y le dieron 24 horas para abandonarla, o lo mandarían al otro barrio. Pero Don Alejo, se mostró calmado, pago a sus trabajadores y les dio fiesta para unos días. Y se preparó para lo que venía.

“Esta es mi casa y voy a defenderla. Como un hombre libre y digno. A puros plomazos”

Alejo García

Su hermano, un hombre valiente que no se dejaba acobardar le mentó a la policía, los sobornos y cualquier cosa que pudieran hacer para que los narcos no le arrebataran su hogar, pero Don Alejo le dijo que no hacía falta que ya era viejo. Habló con su hija y sus nietas y pensó en su vida. Una vida dura en la que siempre mantuvo su honor, su palabra, y sobre todo, no dejo que los corruptos le arrebataran nada, ni sus pertenencias, ni su dignidad. Y mientas pensaba en todo eso limpiaba sus armas de caza y contaba los cartuchos que tenía en casa.

Cuando Ricardo Vilbor escribió El viejo y el narco no pudo recabar toda la información sobre Don Alejo que le hubiera gustado, de hecho ambos autores admiten que posteriormente descubrieron un poco más de su familia que no cambiaba la historia, pero sí que incorporaba otros elementos. Pero para este cómic no es algo influyente, ya que la idea está clara, es una premisa que cualquier día podemos hacernos cualquiera, no en situaciones de vida muerte claro está: ¿Nos acobardamos o no mantenemos en nuestro lugar ante la corrupción?

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Don Alejo se mantuvo, y se convirtió en un héroe para muchos en México, el hombre que no dio un paso atrás ante los carteles, que vendió cara su vida, que marcó la línea y no retrocedió. Pero no lo hizo para ser recordado, ni para que todo el mundo lo alabara. Era un hombre íntegro, que mantuvo sus forma de ser pese a todo, que no dejo que la corrupción de un país que acobarda por el poder de los malvados y la indiferencia de los poderosos, le  moviera del lugar que construyo, de la vida que forjó. UN ejemplo, pero no un héroe.

Vilbor deja claro desde el primer momento que estamos ante una historia de personajes, en la que Don Alejo hace de centro, su vida y la de los suyos contada a través de flashbacks nos muestra de donde viene este “viejo”, y porque no se fue cuando pudo, porque se quedó en casa, esperando a un ejército de narcos armados. De forma inteligente con pequeños retazos y conversaciones, nos describe al hombre y su entorno, a su familia, los orígenes y el sacrificio de todos para llegar a tener una buena vida. Y la decisión de Don Alejo, un poco suicida dirían unos, heroica otros, al final, es la  respuesta a la vida y la persona que era, no una demostración de nada, era el resultado de un hombre de honor, de palabra.

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“Me vale madre, que vengan cinco, diez o trescientos gatilleros. Soy Alejo García Gámez. Mis vecinos dicen que soy un hombre d honor, que mi palabra vale igual que un contrato. Es así porque yo lo he querido. Y, carajo, no me gustaría que fuera de otro modo”.

Alejo García

Max Vento ya tiene varios premios que acreditan su buen hacer, y en El viejo y el narco deja claro que es un narrador soberbio, que sabe contar una historia, y dejar que los lectores entren en los personajes con facilidad. SU ambiente, marcado por el color, es preciso e inspira el ambiente, a veces de familia, otras de puro western, dejando que la historia parezca que se cuente solo, y dejando claro, que toda decisión y moraleja al final, es del lector, que ha comprendido y asimilado cada viñeta y su mensaje.

Una obra notable que demuestra el gran estado del cómic patrio, y de nuestros autores. Si buscas un western moderno, aquí lo tienes, si quieres una historia real, aquí la tienes, si buscas la historia de un hombre, de su sacrificio, y hasta de como una sociedad lo encumbró más allá de quien era, y se olvidó de Don Alejo y se quedó con el héroe, también está aquí.

Reseña Panorama
Reseña de El viejo y el narco
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JOTA (J.C. Royo)
Desde que tengo memoria he leído cómics. Mi madre me compró el primero antes de aprender a leer bien, alguien le contó a la pobre que ayudaba a los niños a acercarse a la lectura. Aún busca a la persona que se lo dijo para agradecérselo apropiadamente, con un garrote. Apasionado del mundo de la viñeta devoro todo cómic que se me pasa por delante. El americano es mi predilección pero el japonés y el europeo también llena mis estanterías. Si le añades los libros, las series de tv y las películas soy lo que hoy día llaman friki, y orgulloso de serlo. Periodista con estudios audiovisuales y gusto por la comunicación a todos los nivéles, cuando me lo permiten escribo. No me caso con nadie y ya sea aburrido, trepidante, intenso o un gasto de papel, un cómic hay que leerlo y comentarlo para que esté de verdad vivo.

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