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‘El Taller’, tres temporadas de nuevos artistas

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La iniciativa ‘El Taller’ llega a su tercera edición, esta vez quince alumnos de la Escuela Superior de Dibujo Profesional unen sus obras a los más de treinta que ya lo hicieron en las dos ediciones anteriores.

El Taller: Como en las dos temporadas anteriores, Dibbuks se encarga de editar los resultados de estas clases magistrales, y talleres que reunieron a un buen número de alumnos que tienen como meta llegar a ser ilustradores profesionales en el duro mundo editorial y del diseño.

El TallerKenny Ruíz, profesor del taller de cómic, vuelve a ser el alma que conduce este barco, y sus resultados continúan la estela de los predecesores. Algo superiores en cuanto al formato de las obras, en mi opinión, ya que tienen una extensión más pareja y un número menor de historias que la segunda, y que hacen más redondo este tercer libro.

Cada uno de los creadores seleccionados posee estilos propios, y aportan diferentes enfoques y temáticas, la técnica y la narrativa en este libro es más cercana a la estética europea moderna, y desde luego no falta la influencia americana o del manga y anime japonés. Aunque confieso que en los anteriores volúmenes este último era más evidente, en esta temporada hay mucho gusto por la composición y la narrativa por encima de la espectacularidad.

El Taller

Los quince alumnos de la SDIP autores cada una de las historias han sido: Carolina Álvarez, Natsuki A., Luis Bajo Collados, Lucía Benavente, José Ignacio Castillo (Mimbrari), Ana L. Cordero, José Manuel Criado, Antonio José Cuenca, Adrián G. Huelva, Ana Hernández Carvajal, Nicolás Naranjo, Juanjo  Rodríguez, Marina S. Wood, Claudia Teixeira (Klaus) y Rodrigo Yborra.

El Taller

Dentro de los quince relatos encuentro muy interesante que muchos han utilizado la oportunidad para comenzar una trama como ‘Demiurgo’ que tiene en sus “cromantes” una buena base para una historia, o un universo propio de androides que han sustituido al hombre como Ana Hernández Carvajal en’ Anomia’, o de drones con inteligencia y demasiado sentido del humor en ‘El pastor de drones’. Dentro de los géneros no existen límites, así que la fantasía y la ciencia ficción pura se unen a historias que toman elementos de muchos géneros como el humor y el histórico de ‘El duelo de nunca acabar’ de Juanjo Rodríguez.

El Taller

Recordando los dos primeros volúmenes podemos encontrar algunos buenos ejemplos de que este “taller” avanza con buen pie, no sólo para los alumnos, sino también para la Escuela, que puede presentar obras de nivel, y que cada año presenta un libro que se puede comercializar porque las historias son profesionales. Y para un profesor poder decir que su alumno publica profesionalmente también es un orgullo.

Esta iniciativa tiene tres “temporadas”, y esperamos que dure mucho más, ya que es un gran escaparate para nuevos autores, ya sea como muestra para ganarse un puesto, o como inicio de una obra personal para publicar. Si Kenny Ruiz en cada prologo se ha mostrado exultante con sus alumnos, es porque han cumplido sus expectativas, o las han superado; porque le han enseñado algo a él, o porque ha conseguido enseñarles sus trucos en el oficio. Y así es como se hacen los buenos artistas, aprendiendo todo lo que se pueda aprender en todo momento.