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‘El Hombre de Acero’ o el Puto Jesucristo Kriptoniano de la Alabama profunda

1926

Repaso a El hombre de Acero.

Superman

Llevaba desde el 2013 con un atasco de mil pares de cojones por mí recto y no sabía a qué se debía. Por fin pude hacerme con un enema rectal para poder cagar a gusto, cuando sorprendido me fije que no estaba cagando la mierda marrón que normalmente sale de mi culo. Me sorprendió ver una esquina de DVD de la Warner saliendo de mi ano, y cuando terminé de giñar me di cuenta que era la PUTA PELICULA DE LOS COJONES de ‘El Hombre Basurero’. Os podéis imaginar mi cara de sorpresa ante semejante momento skang. Así que como dentro de nada se estrenará el ‘Hombre Basurero contra el Caballero Mierdero’, pues voy y os cuento lo bien que me sentó tragarme este vomito satánico nacido del abono que sale de cuanto imbécil podáis imaginaros.

De vez en cuando la vida te mete unos asuntos tan inclasificables por detrás en plan violación anal, que acabas haciendo tus deposiciones de pie durante un mes. ¿Cómo es posible que una película haya costado 225 millones de dólares y a su vez no valga una puta mierda pinchada en un palo? Pues es posible. Más aún, es LA PURA REALIDAD. Acabo de volverme a ver el absurdo remake, lo mismo de siempre “vamos a hacerlo igual por si acaso no te acuerdas de la antigua extended versión de Superman de la Cannon Films”, y efectivamente, constato, ratifico y reitero que ha costado un ojo de la cara, pero también que no vale ni para limpiarse esa cosa blanca que tenemos todos “Onvres” por el glande.

No es que me sorprenda, ni me lleve las manos a la cabeza, tal y como está el percal últimamente por las salas de cine, pero joder, que yo soy de esos habitantes del mundo occidental, capitalista a muerte y amante de coleccionar cosas frikis sin mesura que ve como lo están pasando por Turquía los que huyen de la guerra en Siria, y joder que puto desperdicio de dinero. Se podría haber ayudado a bastante de esa gente varada en tierra de nadie con la pasta malgastada en este film, ¡Joder!

Empezare con la parte decente del asunto, porque es más bien poco, así acabare antes y podéis dejar de leerme para seguir pelándoos la banana pensando en el día del estreno del siguiente bodrio de Snyder. Cuidado con las cegueras temporales y las manos peludas chicos.

El hombre Chapucero rezuma y salpica inmundicia a toneladas, pero no se le puede negar una gran virtud; que hay ciertas novedades en el film como por ejemplo:

Superman lleva barba de mendigo y es un mendigo. Superman no lleva slips rojos por fuera rollo Steve Urkel. Perry White es nigger (Si, un tío que tiene de apellido BLANCO), siguiendo la tradición tan extendida de cambiar de raza a cuantos personajes de cómics puedas para hacerlo más políticamente correctos. Jonathan Kent es retrasado mental, e interpretado por Kevin Costner alias un inútil. Salen naves con rayos azules tipo CGI de Sharknado.

Y ya está. El resto es todo repetido y la misma petardez de siempre. Os veis las dos primeras películas de Christopher Reeve de Superman, desordenáis las escenas imbécilmente (MUY IMBÉCILMENTE) y ya tenéis el argumento de El Hombre Basurero.

Y dicho esto, ahora que estáis en situación os voy a meter todos los spoilers que pueda sin el menor escrúpulo a partir de este punto y de paso a destruir con toda mi mala hostia esta puta mierda. Que lo de antes era muy light incluso para mí.

General Zod

El hombre Basurero es probablemente la película comercial cuyas pretensiones son más inversamente proporcionales al resultado final que me he tirado jamás a la puta cara. Si la grandilocuencia y la rimbombancia tuvieran masa, la Tierra se desviaría bruscamente de su órbita cada vez que se proyecta esta mierda, rebotando por el universo como una pelota de ping pong, para acabar orbitando hasta un agujero negro localizado en el recto de Mongolan. A tales extremos de delirio llega el asunto que la película no tiene absolutamente ninguna cohesión narrativa salvo por las frases pretenciosas con las que intentan justificar (y encima se creen que lo consiguen, y lo peor es que VOSOTROS SE LO PERMITIS) las imbecilidades que ocurren a cada escena y que los actores recitan con inmutable cara de habérseles muerto el Golden Retriever, y por supuesto, con la lobotomizante banda sonora zumbándonos los oídos con dos notas musicales cualesquiera, ya sabéis el CHAAAAAAAAAAAAAAN, CHAAAAAAAAAAAAN de rigor, como para meternos a fuego blanco en el cerebro que todo, absolutamente todo lo que dicen, es híper súper importante a escala Universal. Todo es épico aquí, todo es trascendente, y todo es LA HOXTIAPUTAJODER. Pero como viene siendo costumbre, en realidad es todo una cáscara de heces recubriendo un oloroso pedo que no tarda en estallar en la cara de todos los espectadores con toda su pestilencia, y poniendo todos cara de que no oléis su putrefacto aroma para no quedar como parias sociales.

¡¡¡LÓGICA Y SUTILEZA, ARRODILLAOS ANTE MONGOLAN!!!

Y eso es lo que sale cuando rascas el zurullo, un nombre que cada vez más es sinónimo de “coñazo”, de “peñazo” y de “pretenciosidad sin límites” pero que en esta ocasión más que nunca es sinónimo de ridiculez, de grandilocuencia absolutamente hueca y de ausencia total de contenido. Esta persona es, por supuesto, Christopher Mongolan. Un tipejo que se está revelando como un auténtico cáncer de huevos para Hollywood en fase de metástasis. Un ser despreciable y alienante que multiplica todos los excesos que reventaban al Caballero Mierdero y los convierte en un auténtico bombardeo de chorradas y diarrea verbal patética. Mongolan y su cáncer de colon Gayoler ¿construyen? un ¿guión? en el que como siempre intentan concentrar trescientas veintiséis coma tres periodo cosas diferentes sin profundizar en ninguna, en el que la verborrea ya no solo dificulta las acciones físicas, es que directamente está ahí para justificar chapuceramente la incoherencia o incluso la ausencia de las mismas, y en el que todo es oscuro y angustioso y COÑAZO QUE TE CAGAS EN LAS BRAGAS, pero sobre todo, un puñetero sinsentido lunático.

Y es que el guión está realizado con tanta negligencia y desorden que se pilla los huevos continuamente y a cada momento abre tramas que se abandonan o desarrollan a medias o bien establece puntos que se contradicen continuamente de una manera salvaje y completamente caotica. Y no voy a marcarme la sobrada de las comparaciones de si este remake infecto viola esto o lo otro como un vulgar fanboy enloquecido que ya sé que os mola mucho eso de intentar apuñalarme en los comentarios de más abajo. Como si alguno de vosotros fuese capaz y todo.

Estamos ante una película que se viola a si misma por lo chapucera y subnomalmente realizada que está. Empezando por la versión más lamentable y ridícula de la destrucción de Krypton que podáis imaginar, y siguiendo con las motivaciones y acciones incomprensibles de los personajes para nadie, salvo los iluminados de los guionistas que solo la cocaína puede proporcionar.

Por ejemplo, no falta el leit motiv subnormal del film: “la gente teme lo que no comprende y por eso Superman debe permanecer oculto al mundo”, que luego es una simple chaladura de Jonathan Kent, y punto final. Presenciaba desconcertado a través de la pantalla de televisión de mi casa, cómo el pobre zagal recibe una bronca monumental por salvar a sus compañeros de clase de palmar ahogados, cuando recibe la visita de uno de ellos y su madre que están absolutamente flipados y agradecidos. “¿Has visto la cara de esa mujer?, tenía miedo de ti Clark”. Y te quedas pensando ¿Pero qué coño dice este retrasado mental, si hasta sonreía como una gilipollas? Los actores solo asienten ante el pene de Mongolan y le dicen lo guay que es su guión casposo, no vaya a ser que te haga un +6 hit combo en el culo y te lo reviente por contradecirle. Y es que, por si no queda claro clarinete, Kevin Costner se ha metido de cabeza en el nicho con este aquelarre pedante y alucinógeno, qué personaje más bochornoso la maaaaadre. Si antes su carrera estaba hundida, a partir de ahora va a necesitar un batiscafo para soportar tanta profundidad.

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De este desastre no le salva ni la Troma Films.

man of steelLuego no os extrañéis que Jonathan Kent tenga la muerte que tiene, una de las escenas más despreciables y vergonzantes jamás rodadas (Bueno aquella de Daylight en la que tienen que decidir si salvan a un perro o a un negro random también es de traca y muy señor mío. Por cierto, salvan al perro), en la que la estúpida vieja gloria conservada en formol de Costner intenta salvar a un perro cuando un tornado arrasa el pueblo, queda atrapado frente a un croma y cuando Clark se dispone a salvarle, lo cual podría hacer sin ningún problema y sin ser visto usando la HIPERSUPERVELOCIDAD como TODO NIÑO DE CINCO AÑOS SABE, él le dice que no, que le deje morir para guardar su secreto y estupefactos vemos su sonrisa senil mientras el viento huracanado digital le elimina del Film. Ojo a la frase pedante que es de antología, a ver si podéis decirme en qué clase de puto cerebro atrofiado cabe su concepción:

“Deje morir a mi padre porque confiaba en él”.

ME CAGO EN TODOS PUTOS SUBNORMALES QUE HAN HECHO ESTE FILM. PERO ME CAGO DIRECTAMENTE EN SU BOCA ¡JODER!

Más mierda a punta pala. Cuando Lois Lane (interpretada por Amy Adams con la mayor cara de majadera que no se entera de nada que jamás se ha visto por el mundo audiovisual) descubre la identidad de Superman y le planta un reportaje de investigación de LA HOSTIA a su jefe con pruebas y todo, en vez de felicitarla se come un buen marrón y casi la despiden por hacer su trabajo porque “sería algo terrible lo que pasaría si la gente se enterara de que existe alguien así”. VENGA YA JODER.

Luego, unos minutos después y solo por joder la marrana, llega un ejército de Kryptonianos pérfidos que no han sido educados en el Creacionismo, como todo buen paleto de Alabama, en naves espaciales invasoras y NO OCURRE UNA PUTA MIERDA. Ni pánico, ni histeria, ni saqueos en masa, NADA DE NADA. Todo el mundo sosegado en su casa viendo las noticias. Por cierto, esto que ya de por sí es ridículo, además multiplica por infinito la estupidez de la subnormalidad de la muerte de Jonathan Kent, puesto que ya podéis comprobar lo que ha durado el secreto de los cojones.

man of steel

Pero esto no sería un guión de Mongolan y Gayoler si además de gilipolleces no tuviera toneladas de filosofía de pacotilla a lo Jodoflorodowski y “metáforas” incrustadas a martillazos PARA QUE TE CREAS QUE LA PELI ES BUENA SÍ O SÍ. En el Hombre Basurero tenemos que soportar asistir al espectáculo de descubrir que Superman es el nuevo Jesucristo (CON DOS COJONES DE MONO AHUMADO). Te restriegan por las narices y te frotan bien con lejía Neutrex y estropajo hasta irritarte los ojos para que asumas que Superman es como dios padre, el espíritu santo y una rata del aire para la humanidad (el plano en que abre los brazos en plan crucifixión en mitad del espacio es para tirar un cóctel molotov al televisor) verbalmente y con frases suntuarias porque como dije antes, la película tiene tanta sutileza como los puticlubs de enfrente de mi casa, pero esto no hace más que provocar la más atronadora carcajada cuando te paras medio segundo a pensar que Superman en la película tiene de líder de masas y de inspiración divina para la Tierra lo mismo que Esperanza Aguirre para una persona normal y decente. Se hacen más de notar, protegen y lideran más a la gente los soldados del ejército americano por los escenarios localizados cerca de un croma de la película que el subnormal de la capa que se tira treinta y pico años sin dar un puto palo al agua y sale de su puto escondrijo sólo para ocasionar más destrucción él solo que explosionando todas las bombas atómicas de la Tierra a la vez.

La diarrea mental y el cagadero de ideas inconexas metidas a presión que muchas veces se contradicen y van en detrimento unas de otras de manera constante, y el único recurso para intentar disimularlo que tienen los guionistas es esa especie masturbación verborreica que vuelve tan cachondo a Mongolan mientras viola becarios random de la Warner, que se cree que poniendo frases grandilocuentes nos vamos a tragar las IMBECILIDADES que ocupan del primer al último fotograma de película. Es que no hay absolutamente ninguna secuencia, NINGUNA que no se resuelva a golpe de “porque mi polla es más gorda” o soliloquio forzado metido con calzador. Y sí, digo soliloquio, porque aquí no hay conversaciones, ya lo dije antes, aquí hay actores soltando frases por turno a ver cuál es más trascendente y épica, nada más. Que no todos pueden ser Rutger Hauer ¡JODER!

Y el puto colmo de esto ya es ver a Russel Crowe , interpretando al “holograma”, o como lo llamen aquí, del cara pene de Jor-El (y por lo tanto con permanente cara de tronco inerte y muerto, porque los hologramas son inexpresivos como todos sabemos), que sirve de navaja multiuso para que, por ejemplo, la huida de Lois Lane y Superman de la nave-zurullo de Zod esté chupada (les guía por la nave, abre las puertas y activa cápsulas de escape, solo le falta darles un tupper ware lleno de comida típicamente Kriptoniana antes de irse, no vaya a ser que se mueran de hambre, como la gente hacinada de Siria) y no tenga la más mínima emoción.

La película además es muy seria y muy dramática y sobre todo, muy realista (DE PUTA MADRE TIO), pero no os confundáis, que sea realista no implica que tenga sentido alguno de la realidad. Sólo significa que será de lo más aburrida y ladrillazo mamotrético, y sin puta gracia, pero lo que se dice sentido de la realidad, UNA PUTA MIERDA.

Más bien el guión pliega, retuerce, mutila, viola y riega con lluvia dorada el sentido más amplio de la realidad, cada vez que le sale del ojete (Y es casi siempre), en especial manejando absurdamente el número de personajes existentes de manera desganada y forzada. Tenemos por ejemplo a Zod que viene con un ejército, pero de la nave sólo bajan tres, el resto se quedan masturbandose en las naves (Asumo que mientras ven Intermierdelar) mientras la Superjamona (la que vendría a ser Ursa, pero aquí tiene otro nombre, Farala o algo así, como la colonia aquella de los Ochenta) se mete unos palizones de matar gente que debería empezar a exigir que le paguen horas extra. Por esos lares hay otro personaje que la acompaña pero que ni habla ni hace ABSOLUTAMENTE NADA  y no se quita el casco en toda la película (supongo que por vergüenza, no quiere que su familia le vea haciendo ese papel tan estúpido que no tiene ni nombre), que yo al principio llegué a pensar que era un puto robot a pilas o algo así. Y por supuesto está Zod, que se pega EN EXCLUSIVA con Superman, mientras todos sus ayudantes y esbirros desaparecen de la película. Demasiada vergüenza llevaban acumulada los pobres.

Battlesmallville

El bando humano no se libra de los recortes de talento tampoco. El despliegue militar ante una invasión extraterrestre que amenaza con aniquilar a la raza humana se reduce a unos pocos aviones y vehículos (de CGI) supeditados a las órdenes de un oficial con cara de malfollado (el afroamericano prescindible número 28 de Matrix Remierdoded y Rimierdoutions que hace siempre de borde y malparido) y un soldado random tipo normal guy (Elias Koteas de la Asylum) que parecen unos pobres pluriempleados, apareciendo en todos los puntos donde hay una intervención militar acompañados de cuatro tristes soldados de infantería y dos tanques que siempre acaban aplastados por la Superjamona para ser sustituidos en la siguiente escena por otros cuatro tipos random y dos tanques digitales más. Todo es absolutamente pobre y es por esa especie de necesidad desesperada de reducir las escenas a un duelo de dos Súper imbéciles con un puñado de borrones de fondo porque Mongolan es INCAPAZ de idear (ya no digamos de dirigir) una escena coral con más de dos personajes medianamente perfilados interactuando con el entorno. La película entera parece uno de esos teatrillos de marionetas en el que no caben más de dos muñecos a la vez sin que se líen las cuerdas.

Esto en cuanto a sentido de la realidad, pero es que el sentido del ritmo queda totalmente pisoteado, lapidado y sumergido en el detritus también. Entre el fusilamiento de flashbacks SIN TON NI SON que te meten la primera mitad de película, y las tramas de personajes secundarios y de reparto (la mayoría de ellos siendo unos don nadie) que surgen espontáneamente cual hongos en los pies de un homeless, revientan la trama principal cuando le sale de la polla al montador (por cierto, otro que se merecería un par de comentarios “agradables” sobre su trabajo, pero no quiero que esto se haga tan eterno como la puta película); El Hombre Basurero es una colección de bajones que te hunde en el sopor más ladrillesco. Y para cuando Superman hace una pausa en la batalla final para irse a su granja de Kansas a charlar con su madre un ratete (Diane Lane en modo final definitivo de su carrera cinematográfica) mientras Zod y su ejército se follan al planeta, ya estás buscando cuchillos afilados por casa para abrirte las venas. Pero como mi novia me conoce y sabe cómo me pongo con estas cosas, pues directamente los esconde mientras me veo estas mierdas, así que me tengo que conformar con darme cabezazos contra el gotelé.

Llego a pagar por esto en el cine y lo quemo después.

Antes os he dicho que la película no tiene ni puta gracia, refiriéndome a la ausencia total de sentido del humor, y lo vuelvo a decir: NI PUTA GRACIA. Pero eso no quiere decir que se corten en eso de poner la mierda en el WC con el chiste más apestoso del universo en el peor momento posible. Atentos ¿eh? En mitad de la Final Battle, con media Metropolis arrasada y cubierta de cadáveres calcinados, con dos cojones Amy Adams agarra a Henry Cavill le da un beso de cartón piedra y ambos se dicen lo siguiente:

Lois: “Dicen que después del primer beso todo va cuesta abajo”. Superman: “Eso debe ser después de besar a un humano”.

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¿Pero qué coño le pasa a Mongolan? ¿Aparte de nacer sin alma y sin talento resulta que no esta familiarizado con el sentido del humor? ¡¡¡¡¡QUE EL MUY SUBNORMAL HA NACIDO EN EL PAÍS DE LOS MONTY PYTHON Y BENNY HILL!!!!! Lo único que le faltaba a la escena es que pasara un vendedor de perritos calientes por allí (sorteando los esqueletos humeantes con su carrito) y dijera alguna parida en plan cameo de Stan Lee en las pelis de Marvel para que literalmente ME MURIERA DE VERGÜENZA en el sofá de mi casa, mientras se muere mi cerebro.

Definitivamente, ni la sutileza, ni el tacto, ni la sensibilidad, ni el buen gusto; los responsables de este montón de mierda desconocen siquiera lo que significa ninguno de esos conceptos. Solo meten cosas porque sí, sin la más mínima razón de ser, y rematado con un bombardeo constante de chorradas del tipo “Kal, eres una luz para ellos” (Menuda luz de mierda, el muy inútil no ha hecho nada en la vida, solo superpajearse),“Hijo, te temen porque no comprenden tus poderes”, “Si el mundo es demasiado grande haz que sea pequeño” (esta subnormalada la dice Martha Kent al pequeño Clark como si ella fuese el puto Paulo Coelho de los cojones. Me deshueve cosa mala). Una completa aberración de guión, que te aburre, te satura y te saca por completo de la película haciendo que lo único que te importe de toda esta mierda es que no se prolongue hasta el infinito como aparenta que va a hacer.

Y ahora me vais a permitir que me cachondee de lo que van diciendo por Internet algunos de los imbéciles que han permitido esta jodida degeneración:

El guión, y eso quiere decir que los actores HACEN Y DICEN LO QUE TÚ HAS ESCRITO, es de Mongolan y Gayoler, pero estos dos en realidad no pinchan ni cortan nada, la culpa de todo es de Jon Peters, el infumable y cuasi divino ex peluquero de Barbara Streisand, que fiel a sus principios exigió sus requisitos inamovibles, aquellos por los que Kevin Smith se negó a pasar y que desde entonces hace lo que puede “dirigiendo” películas de Terror MUY MIERDERAS. La prueba sobre las locuras muy crazys de este tipejo la tenéis aquí: 

Después de veros ese glorioso vídeo sobre el frikismo y la imbecilidad más abyecta de los productores de los USA, os explico lo que sale en el film que tenga que ver con el vídeo anterior:

 – Hay un oso polar, aunque no tenga mucho mérito, en Lost también sale.

 – También una araña gigante (Es la máquina Fuckingplanetas de Zod)

 – Que Superman no lleve el traje (apenas lo lleva)

 – Que Superman no vuele (durante más de media película tampoco lo hace)

Si me dais esto, os dejo hacer lo que queráis, como si sodomizáis a Superman delante de sus padres y un par de guarderías” Dijo el visionario de Peters. A lo que Mongolan, salivando como un esquizofrénico contestó:

Toca reventarle el culo al personaje más icónico de la historia del cómic”

De todas formas para mí es bastante menos culpable el anormal que financió y aprobó esta basura (que por cierto actuó en consenso con dos productores ejecutivos más y que básicamente sólo dijo “sí” cuando le enseñaron el cheque con bastantes ceros a la derecha) que los descerebrados que le dieron forma al guión y a la historia, en colaboración con dos sinvergüenzas más, de los cuales, tranquilos, no me olvido:

“Unos y ceros es lo único que necesita este portento para escribir sus partituras. Por eso le elegí. Porque el código binario es la esencia de la vida, es el alma de las cosas, es la puta hostia en verso…”

Si existe una justificación para tamaño zurullo de Godzilla de banda sonora es que en algún momento Christopher Mongolan (ESE HOMBRE TRASCENDENTAL DEL CINE) dijo eso que acabáis de leer o algo parecido. Y no hay más. Porque para que exista algo tan malo y que Hans Zimmer encima cobre por ello no puede haber más explicación que haberlo hecho aposta.

Pero que puta tortura de banda sonora rediós.

CHAAAAAAN, CHAAAAAAAAAAAAAAAAN, CHAAAAAAN, CHAAAAAAAAAAAAAAAAN, CHAAAAAAN, CHAAAAAAAAAAAAAAAAN… a todas horas, cada minuto, para todo, cuando cagan, cuando mueren, cuando duermen, cuando explotan, en los créditos, en el telediario de la Sexta, cuando lo intentas olvidar. Una cacofonía que no para ni un segundo, que parece incrustada a presión para evitar que te duermas arañándote los tímpanos sin piedad, CHAAAAAAN, CHAAAAAAAAAAAAAAAAN…

Y por supuesto no me dejo a Zack Snyder, ese prostituto de alto estanding. Ah ¿Que os creíais que iba a salvar de la quema a este gilipuertas? Jajajajaja, debéis pensar que la Warner me paga por lo que hago.

Zack Snyder, ese imbécil que ya se cargó dos magníficas obras del cómic como ‘300’ y ‘Watchmen’ porque simplemente es retrasado mental, se sienta en esta ocasión en la silla de “director” (que seguramente incorporaba un dildo modelo Nacho Vidal con ocho funciones de vibración incluyendo el modo “Total Ass Destroyer” para sodomitas masoquistas avanzados. Sin vaselina ni chorradas de esas, solo saliva) para perpetrar un desastre apocalíptico de mediocridad y sosez aliñado con filtros plateados y efectos de polvo y herrumbre absolutamente gris y plano, una colección interminable de planos medios y cortos estáticos cuando los personajes hablan (tres cuartas partes de la película) y del mismo ángulo de Superman volando repetido las pocas veces en que esto pasa.

Este tipo de cosas me las hubiese esperado de la Cannon Films, pero no de 225 putos millones de dólares y en el 2013.

Olvidaos de impresionantes planos secuencia, movimientos panorámicos y coreografías bien planificadas. La desidia y la ausencia total de ganas de trabajar en las secuencias de acción y de efectos claman al cielo escandalosamente. Cuando ves el absoluto descontrol en la dirección de extras (esas personas que de pronto se ven de fondo paradas mientras los edificios se derrumban, o peor, que se quedan mirando con gran interés como si les gustara el espectáculo, dejando claro una vez más el daño que hace tanta postproducción y que los actores no pisen un puto decorado real en todo el rodaje ni sepan realmente lo que está pasando en esa escena, porque todo se decide cinco meses después frente a la pantalla de un ordenador), cuando presencias cómo el uso del flashback es tan pésimo y caótico que se convierte en una especie de autospoiler continuo y cuando te percatas de que los actores están tan perdidos y aburridos y tienen tan poca química entre ellos que cuando están hablando frente a frente parece que sean dos monólogos intercalados filmados en sitios distintos (en especial la relación Lois-Superman es tan condenadamente gélida e impersonal que parece que la haya escrito el brazo mecánico de una fábrica de coches); en definitiva, cuando ves cómo al director le importa tan poco lo que está contando que consigue que a ti te importe incluso menos, te preguntas porque cojones siguen contratando a Zack Snyder.

Ni para fluffer  vale.

Luego recapacitas y te das cuenta de que Snyder simplemente ha cobrado el jugoso cheque y se ha abierto él solito con placer los cachetes del culo antes de repantingarse. Mercenario de los cojones, a Mongolan y Gayoler seguramente les pegaban de pequeños, pero ¿tú? ¿Cuál es tu excusa gilipollas?

Y ahora que ya me he cagado a gusto en los impresentables que la han perpetrado, me voy a despachar con la película en sí.

Si habéis llegado hasta aquí, os aviso que esto va a ser MUCHISIMO PEOR.

El hombre basurero nos muestra el superhéroe con la mitología más idiota jamás vista. Y si no mirad el tour degenerado por donde os voy a guiar:

A causa de su infancia traumática, en la que el acoso escolar y las broncas que su carcamal padre adoptivo le cascaba por atreverse a salvar a las víctimas de accidentes con sus poderes, Kal-el se convirtió en un deshecho social y pasó buena parte de su adolescencia homelesseando por los lugares con peor climatología de Los Estados Unidos de América, para terminar de vuelta en la granja Kent en Kansas donde se dedicó a no dar palo al agua hasta los 33 años (Si, como Jesucristo), hasta que su congénere el general Zod llega a la tierra con su flota tipo Transformers reclamando que se entregue para un glorioso gang bang Kriptoniano.

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Además de ser un Súper NiNi, criarse en la América profunda le ha supuesto a Kal–El convertirse en un auténtico descerebrado sin gota de sentido común. Así que cuando llega la hora de pelearse con el general Zod, le importa una mierda todo, él se encabrona y que lluevan las hostias, y cuantas más cosas rompamos mejor que mi polla es muy grande y me aprieta el traje de mierda este. “¿Cómo? ¿Qué cuando empieza la pelea estamos en los campos de Trigo de Kansas y no hay nadie en varias hectáreas? ¡NI DE COÑA! Ahora mismo cojo al tipejo este, me lo llevo volando y lo estampo contra la gasolinera del pueblo para caldear el ambiente, y luego seguimos hostiándonos en mitad de la calle destruyéndolo todo, para que la gente flipe con nuestro poder y se acojone al ver sus hogares destruidos y sus familias en peligro.”

Un verdadero duelo para ver quien tiene la polla más grande.

Por supuesto en la batalla final, más de la misma excreción. La araña gigante come planetas ha dejado una extensa área de Metrópolis arrasada y calcinada, convertida en un solar lleno de cadáveres y con poca luz. Pues nada gilipollas, mejor vete a otra zona de la ciudad que esté intacta y llena de gente para seguir destruyendo edificios y causando víctimas mientras le partes la cara al degenerado ese. Sobre todo no te quedes en la zona devastada que hay mucho humo y te puedes intoxicar. Después, cuando Zod esté a punto de quemar a una familia de subnormales que se quedan quietos como estatuas con su visión calorífica, asesínalo impunemente retorciéndole el pescuezo de entre las miles de cosas que podías haber hecho mientras le tenías inmovilizado como por ejemplo TAPARLE LOS OJOS, SUBNORMAL.

Y tranquilos que después de desesperarnos casi media hora al principio de la película con que los humanos temen a Superman por sus poderes y tal, ahora resulta que, después de la hecatombe que has montado actuando sin ningún cuidado, ABSOLUTAMENTE NADIE SE QUEJA NI TE TEME NI TIENE NADA EN TU CONTRA. El dilema moral ya no existe. Otros veinte minutos de vida que nos estafaron Mongolancito y sus sicarios con sus mierdas que no van a ninguna parte, COMO SIEMPRE.

Resumiendo: un Superman que no ayuda a la gente porque está feo, al que parece que le guste propagar la destrucción y la masacre cuando hace uso descontrolado de sus poderes, y que permite que su estúpido padre adoptivo se vaya a tomar por culo sin mover un músculo de la cara.

Menuda mierda de Superhéroe.

A su vez Kripton es un planeta lleno de retrasados mentales. Al principio de la película asistimos a los últimos días (más bien minutos) del planeta natal de Superman. Ya desde este momento reina la estupidez y las absurdeces se apoderan de la pantalla. Resulta que en el cerebro enmugrecido de los guionistas, el pueblo de Krypton se dedicó antaño a la exploración y explotación de otros mundos, a los que envió durante años avanzadillas y naves exploradoras. Pero un buen día decidieron abandonar la exploración planetaria porque sí, y empezaron a consumir los recursos naturales, provocando que el núcleo del planeta se colapsara y que Krypton estallara. Repito para los que estéis flipando: Se abastecen de recursos externos, un día dejan de hacerlo porque les da la real gana y COMO CONSECUENCIA DIRECTA DE ESTO, EL PLANETA ESTALLA Y LA PALMAN TODOS PORQUE SON UNOS COMPLETOS GILIPOLLAS.

Paralelamente, y como suicidarse a escala planetaria parece que aún es poca estupidez, el líder de las fuerzas armadas del planeta lidera un golpe de estado contra los dirigentes a escasas 24 horas del estallido, y concentra sus esfuerzos en intentar cargarse a Jor-El, por haberse atrevido a concebir un hijo a la manera tradicional (follando) y no en probeta como hacen por costumbre en ese mundo de anormales. Juntamos golpe de estado, ENVIDIA cochina por descubrir que tu vecino folla y tú no y que el planeta hace pum, todo a la misma hora y ya tenemos el génesis de Superman según estos gilipollas.

Absolutamente decadente.

Aunque ya con las primeras imágenes de presentación queda claro que no tenían ni la más puta idea de qué hacer o de qué tipo de mundo alienígena querían representar. Se supone que si Krypton es un mundo cuyos habitantes han esquilmado tanto los recursos naturales que el núcleo se ha colapsado y va a estallar, tal y como nos cuentan. Lo humanamente lógico pues, es que nos muestren un planeta árido o desértico y/o invadido por la tecnología industrial y los edificios, y no una especie de Isla paraíso con dinosaurios y pájaros gigantes lleno de vegetación y vida salvaje que es lo que se ve. ¿Pero esto es Avatar o que mierdas es?

Pero agarraos que vienen curvas, esto no ha terminado. ¿Avanzadillas? ¿Exploración? ¿Cómo? Ahhhh esto es que habrá más kryptonianos por algún sitio, Supergirl y tal, ¿Alguien así? Jajaja pobrecillos. Atención ¿eh? que esto es fuerte: Cuando abandonaron la exploración espacial dejaron a los puestos avanzados LITERALMENTE ABANDONADOS A SU SUERTE, y a los astronautas Kriptonianos olvidados en mundos lejanos donde sin suministros ni ayuda MURIERON TODOS (sí, sí, de hambre, te enseñan sin pudor los cadáveres podridos y tirados por el suelo y todo). ¿Cómo se os queda el cuerpo?

Luego no es de extrañar que cuando Zod viene a la Tierra con su ejército (una nave llena de kryptonianos en teoría tan poderosos como él pero que luego no hacen nada ni salen de la nave), lo primero que haga es el más bochornoso ridículo emitiendo por las televisiones de la tierra un mensaje en vídeo dirigido a Kal-el QUE ESTÁ DEFECTUOSO Y SE VE FATAL.

Un Ripeo de puta pena.

Pero la cosa no se queda ahí, los despropósitos y absurdeces siguen y siguen cada vez que nos cuentan algo más sobre Krypton y sus habitantes. La lógica de los superpoderes no es que sea aberrante, es que no existe. A conveniencia del guión los poderes de Superman o de sus antagonistas aparecen y desaparecen (o bien a veces los utilizan y luego no porque se vuelven gilipollas a ratos, no sé) y aunque al principio podamos pensar que juegan con que los kryptonianos necesitan tiempo para adaptarse a la tierra y que sus poderes son irregulares durante ese periodo de adaptación, les falta tiempo para meter la pata hasta el cuello por enésima vez cuando aparece la supertipa maciza malvada y supermaquillada usando la supervelocidad, la superfuerza, el supervuelo todo junto y bien combinado desde el primer segundo en que pone un pie en la Tierra.

En concreto la supervelocidad obviamente se convierte en un problema gordo para los dos cafreguionistas, pero en lugar de eliminarla se “olvidan de ella” cuando les conviene (la muerte del padre, Clark robando ropa a escondidas como un vulgar mendigo y andando medio desnudo tras quemársele la suya en un incendio, y bastantes más) pero en cambio sacan a la superjamona usándola todo el rato (como es LÓGICO) cayendo en la imbecilidad una y otra vez.

Relacionado con esto va el tema de los “talones de Aquiles”, los puntos débiles (kryptonita, barreras de plomo, etc) tan socorridos y necesarios cuando se pretende dar emoción a una historia protagonizada por un personaje prácticamente invencible. Olvidaros de la kryptonita ¿vale? (¡aquí no hay kryptonita, no hay gallumbos rojos, no hay nada de nada, esto es una peli seria y trascendente leñe! ¡CHAAAAN! ¡CHAAAAN!). Aquí el tema va que Superman lleva años en la Tierra y se ha acostumbrado a controlar sus híperdesarrollados sentidos, aumentados junto con su fuerza e invulnerabilidad por el sol amarillo de la tierra. Por EL SOL ¿eh? Bien. Llegan los kryptonianos malos. Llevan trajes de presión con máscaras para respirar porque la atmósfera de la tierra les hace daño. A Superman le pasa al revés, se le joden los pulmones cuando entra en la nave de Zod y respira el aire de su interior. Bien. Bueno, cuando Zod y sus amigotes llegan a la tierra en seguida manifiestan la superfuerza y la invulnerabilidad, por el tema del Sol (en especial la Superjamona, que es un primor repartiendo hostias), pero no es hasta cuando se le rompe el casco a Zod que tiene problemas con sus supersentidos que de entrada no puede controlar y resulta que esto es por la atmósfera de la Tierra ¿Atmósfera? ¿En qué quedamos? ¿Sol amarillo o atmósfera?

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Pero es que además Superman tose sangre en cuanto respira el aire “kryptoniano” pero a Zod, salvo por lo de los sentidos descontrolados, el aire de la Tierra se la suda. Por supuesto, esto que sería el susodicho talón de Aquiles que le daría una ventaja a Superman sobre su oponente, dura diez segundos y no sirve argumentalmente para nada. Es una chorrada más entre tantas, metida porque sí y que no aporta una mierda. Más aún cuando en un momento dado a la Superjamona van y los soldados la dejan KO disparándole un simple cohete (curiosamente ya no vuelven a hacerlo más en toda la película, no vayamos a pensar por un casual que Superman en realidad no es más que un gilipollas con capa completamente innecesario e inútil).

Encima meten de por medio pistolas y rifles láser que afectan a los Kryptonianos como las balas a los humanos, haciendo totalmente absurdo que luego Zod y Superman se peleen a hostias como dos Neandertales cuando el primero le podría pegar un tiro en la jeta al otro y quedarse tan pancho.

Después, y esto ya parece recochineo, como no son capaces de sostener una conversación a pelo únicamente dejando a los actores actuar sin artificios ni polladas, se sacan del ojete un “poder nuevo” mediante el cual los kryptonianos pueden comunicarse mediante visiones y sueños con sus congéneres (bah, paso de intentar analizar esta parida), lo cual viene al pelo para que cuando Zod le cuenta sus planes de exterminar a la humanidad, Superman tenga una “aterradora” visión en la que se hunde en un océano de esqueletos digitales (para mear y no echar gota sí, pero esta escena sirve para echarte unas buenas risas).

Pero El Hombre Basurero es mucho más que una película de superhéroes híper filosófica y con poca luz. Claroooo ¿qué os creíais? El Mongolan de los huevos puede tenernos hora y media seguida sin verle la puta capa a Superman pero si no saca su colección de ciudadanos random pululando por la calle y viviendo sus dramas cosmopolitas se muere de un cólico nefrítico.

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Perry White es el editor jefe del Daily Planet, el principal periódico de Metrópolis y bla bla bla que ya os lo sabéis de sobra. Ya sabéis de qué hablo, aunque últimamente parece cambiado ya que ha tomado mucho el Sol.

Lo que no sabíais es que además es el periodista más imbécil del mundo, tan imbécil que cuando su becaria Lois Lane le trae el reportaje respaldado con pruebas sobre la existencia de Superman y su identidad secreta le pega la bronca, la amenaza con despedirla y se niega a publicarlo por temor a la reacción del público ante un hecho tan sorprendente. Lo que básicamente significa que este subnormal tiene miedo al interés desmedido del público y a la que promete ser la mayor venta de periódicos de la historia. Pero eso no importa porque aunque su cerebro no rige y aunque está más gordo que un Snorlax, Perry White es el mayor héroe de la película.

Este hecho queda demostrado cuando, en mitad del holocáustico intercambio de hostias entre los dos superpedorros, empieza a surgir personajes sin nombre de la redacción del Daily Planet que viven todo tipo de percances y aventuras. De pronto nos olvidamos del duelo de pollas Kriptoniano y presenciamos como el tocinete editor, con la ayuda del tipo que hace las fotocopias rescata a la única persona que había quedado atrapada entre los escombros de los aparentemente vacíos edificios: la chica random que hace los cafés. Una hazaña heroica que por supuesto no se olvidan de tatuarnos en el córtex insertando y alternando planos sin piedad del lustroso jeto de Lawrence Fishburne mientras Superman vuela con gesto estreñido entre los edificios (o a través de ellos) para embestir a su feisimo oponente con el chaaaaan, chaaaaaan de fondo, dejando claro que nos toman por imbéciles).

Como veis, Perry Black es el mayor héroe del Hombre Basurero. Y además es negro, como Heimdall, Catwoman, Nick Furia, aquel Kingpin de la película de Daredevil de la Fox y el Harvey Dent de Tim Burton. Una larga tradición de cambio de raza en pos de la igualdad, tan promulgada por el United Colours of Benneton.

Decía al principio que gastarse 225 millones en esta bazofia es un verdadero insulto a los refugiados de Siria, que padecen una preocupante hambruna mientras que en Hollywood se despilfarran fortunas fabricando mierda en cadena.

man of steelSin embargo, después de meditarlo mucho he llegado a una conclusión bastante encabronante tras considerar lo que expongo a continuación:

 – Pantallas verdes hasta en las bragas de Amy Adams. No hay NI UN PUTO EXTERIOR REAL, las escenas en el Polo Norte son de risa y parece que estén hechas en el congelador de mi nevera de no sé cuántas estrellas, en las que ni se esfuerzan en meter el efecto del vaho de los actores.

 – Uso del ordenador para el 90% de todos los efectos especiales, pero uso lamentable, repitiendo filtros y efectos sin ningún escrúpulo (la puesta de sol terrestre y el medio día Kryptoniano, dos planetas con soles de distinto color, que se lo sabe hasta el tato, tienen el mismo puto filtro anaranjado, por poner solo un ejemplo, y la película tiene DOS iluminaciones, naranja y nublado). Puaj y repuaj.

 – Flagrante escasez de extras reales (los muñecos que corren al fondo entre el polvo creado e insertados digitalmente se incluyen en el apartado anterior). Y de personajes de reparto que deberían contarse por decenas en una historia que incluye dos ejércitos de gran poder de combate enfrentándose a escala mundial, por no hablar de bomberos, sanitarios, ambulancias, policías y demás cuerpos de seguridad que BRILLAN POR SU AUSENCIA de forma aterradoramente absurda.

  • Diseño de producción orientado al abaratamiento total y economía de recursos ergo ni putas ganas de currar. Naves extraterrestres con armas y tecnología “de bolitas metálicas que se mueven solas” y rayos azules en la línea de ‘Ultimátum a la Tierra’, ‘Transformers’ y todos los blockbusters de ciencia-ficción mierderos de los últimos años, originalidad e innovación cero. Bienvenidos a la ley del mínimo esfuerzo. Los únicos decorados reales (para los cortos de neuronas, “reales” significa que no desaparezcan o cambien de aspecto al desenchufar algún ordenador de las sala de postproducción) que puedo recordar son dos trozos de cascote hechos de poliestireno para que Lawrence Fishburne queme lorzas levantándolos, el despacho de Perry Black y una casa de perro que es destrozada por Alabama. El vestuario es igualmente demandable, reutilizaciones del atuendo de drag-queen de Jerjes para los miembros del consejo de Krypton, los trajes de Robin Hood de repuesto para Rusell Crowe, que esos ya eran de su talla y disfraces del todo a cien para Zod y el resto de Kryptonianos.

 – Argumento igualmente encaminado al abaratamiento total. Superman se pasa casi toda la película no haciendo nada o actuando “de incógnito”, de forma que nunca le vemos, ni evitar la caída de un avión, ni remolcar un barco, ni salvar un puto gato de un árbol, NANAI DE LA CHINA. Sólo hay un momento en que vuela por el campo (un fondo de CGI más) y un rescate en una plataforma petrolífera donde se le ve arrugar una puerta de aluminio rodeado de fuego (digital también) que oculta totalmente cualquier posible decorado. Duración de la escena: 2 minutos, Tiempo de filmación: 2 minutos y cinco segundos.

Venga, repetidme otra vez que esta mugre ha costado 225 millonacos y yo os diré cuántos de ellos se han ido en polvito blanco y meretrices.

Mongolan, Gayoler, Peters, Snyder, Satanás, Hitler, Osama Bin Laden y demás escoria, mis más sinceras felicitaciones. Es cojonudo tíos, cojonudo. Habéis ejecutado la violación anal absoluta y completa del cine de superhéroes, del cine de entretenimiento y del cine en general. Habéis literalmente incinerado una montaña gigantesca de dinero en hacerlo lo peor posible en cada campo del arte cinematográfico. Y para quien le importe, habéis convertido a Superman en un tarado que arrasa poblaciones sin pestañear en sus riñas de testosterona, que no hace absolutamente NADA hasta que viene un cualquiera del espacio revelando su existencia y haciéndole levantarse del sofá a regañadientes y que deja morir a una persona (SU PADRE NI MÁS NI MENOS) por proteger su identidad, cosa que hubiera podido hacer de mil maneras igualmente y salvando a dicha persona. No habéis destrozado el personaje no, lo habéis DESINTEGRADO. Lo habéis reducido a micropartículas fecales, realmente sólo os ha faltado sodomizarlo antes con un condón de kryptonita para lograr la humillación definitiva. Vaya mierda de cineastas y vaya mierda de película.

Por supuesto después de veros esto, no sé qué cojones esperáis de El Hombre Basurero contra el Caballero Mierdero. Añadid a todo lo que he dicho antes al puto Momoa haciendo de Fecaman (Dios que odio le tengo después del Remake de Conan ¡JOOOOOODER!), Una Israelí anoréxica random haciendo de Wonder Woman, a Ben Affleck con voz cazallera y yo que sé que más mierdas. Lo que os espera es una buena enculada por detrás, sin escupitajo de cortesía ni nada por el estilo.

PUTA MIERDA. En serio PUTA MIERDA.