CÓMICS: Reseña de El Castigador: soviético - Cinemascomics.com
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El Castigador: soviético. Cuando las consecuencias de guerras pasadas se presentan.

Cuando un autor de la talla de Garth Ennis, con un pasado extenso con Frank Castle / El Castigador, regresa a las páginas del justiciero por antonomasia, los cimientos tiemblan. Panini Comics agrupa en un solo tomo de tapa dura la miniserie que, junto a Jacen Burrows como dibujante, nos acerca al Vietnam de la Unión Soviética.

Afganistán es un país que ha vivido dos grandes conflictos, con las dos superpotencias mundiales, en los últimos cuarenta años. Ambos por el mismo motivo, el fundamentalismo islámico. Situado en Asia Central bajo la órbita de influencia rusa, fue testigo de la intervención soviética ante la inestabilidad que se vivía a principios de los ochenta. Se convirtió de facto en el Vietnam del ejército rojo, que diez años después abandonó sus posiciones sin lograr hacer frente de forma efectiva a una guerra de guerrillas contra los muyahidines, igual que Estados Unidos contra el Vietcong. Una dolorosa derrota que dejó muchas muertes entre la juventud de la URSS.

Punisher: Soviet

Ahora Frank Castle / El Castigador tiene la oportunidad de cruzar su camino con un veterano ruso de aquel enfrentamiento armado. Conocerá de primera mano la historia, las atrocidades de aquella guerra, las barbaridades que puede llegar a hacer el ser humano más allá de un interés legítimo de defensa de un territorio, unas creencias o una cultura. Castle entiende a la perfección los relatos que Valery Stepanovich le narra sobre su experiencia bélica. No necesita ponerse en su lugar, ya ha estado allí, la tierra era diferente, la vegetación también, sus gentes hablaban otro idioma pero el espíritu del sufrimiento le resulta muy familiar.

Un enemigo despiadado en sus métodos, profundamente inhumano con sus prisioneros. Todo ello resuena en la cabeza de El Castigador como una canción que no puede dejar de reproducir en su interior. Las formas de Valery se solapan con las suyas propias, pero conocer su historia logra que se genere un respeto, casi un hermanamiento, en el que la distancia surgida entre dos regímenes políticos opuestos no tiene por qué separar a dos hombres que, aunque han recibido educación de diferentes culturas, comparten un lazo que solo un conflicto armado puede crear.

Ennis ha escrito mejores historias para Frank Castle, en esta en particular es casi la comparsa de su compañero ex soviético, un tirador de apoyo en busca del objetivo común pero con el peso sobre Stepanovich, bastante más motivado y con razones sobradas para buscar su enfrentamiento con el villano de turno, Pronchenko. El tratamiento realista de las situaciones más tensas, la falta de escrúpulos que les tilden de héroes, el fin que justifica cualquiera de los medios empleados y derramar toda la sangre que sea necesaria mientras provenga de los blancos que se pongan a tiro de sus armas, es crudeza sin miramientos, sin disfraces.

Burrows, que ya ha coincidido con el guionista norirlandes en otras series como Crossed, en su arco original, no escatima a la hora de mostrar los efectos de los tiroteos y las peleas, con agujeros de bala y sangre por doquier. Es especialmente detallista en algunas escenas, que así lo requieren, al mostrar torturas sin detenerse a tener escrúpulos, sin importar el estómago del lector, mostrando con todo el rigor aquello que, saben los autores, va a remover las conciencias de los que leen estas páginas.

El Castigador: Soviético es un tomo para paladear lentamente, con miras abiertas a no idealizar las guerras, por pequeñas que sean. El sufrimiento queda reflejado en los rostros de generaciones enteras, unos por haber pasado un tiempo combatiendo y viendo como caían los que le rodeaban, aquellos a los que había llegado a llamar amigos, otros porque su vida parece estar representada por un conflicto eterno, que nunca acaba, que han conocido desde su juventud y les ha acompañado hasta el final de sus días.