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Crítica Steve Jobs. Ríndete al talento de Boyle, Sorkin y Fassbender

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Crítica de la película Steve Jobs basada en el famoso visionario de las tecnologías.

Steve Jobs está diseñada para todos aquellos que siguen tratando de deshacer el lado sociópata del co-fundador de Apple. Dejando a un lado la magnanimidad de sus proyectos y lo políticamente correcto de la empresa con sede en Cupertino, Danny Boyle se adentra en la intra-historia de uno de los personajes del siglo XXI. Un relato tenaz, acelerado, en sintonía con el estilo de un cineasta que, ayudado por el guión de Aaron Sorkin y la brillante interpretación de Michael Fassbender, ha conseguido socavar las barreras de mitología engendradas en torno al irreverente y difunto genio de la sociología, Steve Jobs, y adentrarse en su verdadero motor de arranque; Lisa Brennan-Jobs.

Steve Jobs

Se trata de una película biográfica colocada en un ambiente de continuos conflictos empresariales, proyectos fracasados y fracasos sentimentales, que termina por abandonarse a la épica del personaje, sin realizar juicios de valor sobre su conducta, sino que, más bien, se encarga de poner todos los ingredientes sobre la mesa para que el espectador forme su particular opinión. Una buena forma de delegar esa faceta y dedicarse a narrar una historia de la que no se espera la cartera de Apple o la configuración de su parrilla de presentaciones (aunque casi todo transcurra entre las tres más importantes para la vida de Jobs, cosa poco casual). Boyle, Sorkin y Fassbender ofrecen, con humildad, una estructura basada en las relaciones sentimentales del magnate, unas dirección y perspectiva basadas en diálogos con ciertos visos a inteligencia pasiva, con guiños que nos dejan escapar una sonrisa tímida ante la muestra de crudeza e impasibilidad del protagonista, y una interpretación que llega al corazón. De hecho, y a pesar de la posibilidad de ser uno de los mejores retratos cinematográficos sobre Jobs, parece que se postula como la pieza que rompe una lanza en favor del orgullo, la ambición y el egocentrismo que hicieron saltar por los aires todo lo que hasta entonces estaba estipulado en el mundo informático. El regresar a sus inicios, excavar en la capacidad para desentrañar las necesidades de la masa social, para erigirse líder de un proyecto del que, técnicamente, desconocía sus manijas nucleares, para demostrar que la indiferencia con respecto a sus allegados, sólo estaba detrás de una capacidad innata para descubrir nuevas vías de innovación y desarrollo en el ámbito del PC, detrás de la genialidad requerida para dirigir una orquesta del calibre de una manzana mordida. El tratamiento otorgado a las figuras de Steve Wozniak (Seth Rogen), Andy Hertzfeld (Michael Stuhlbarg), Joanna Hoffman (Kate Winslet) y John Sculley (Jeff Daniels) pero, sobre todo, la reiteración en el rol que desempeña Lisa (Makenzie Moss, Ripley Sobo y Perla Haney-Jardine) en su vida, ponen de manifiesto esa querencia por el lado íntimo, personal e intangible, que funcione de forma poco convencional y lo haga sin abandonar la veracidad de una historia digna de quien es su protagonista. Critica y homenajea al mismo tiempo, al compás de una mente que, hoy día, se ha convertido en el mito del visionario contemporáneo.

Y en el centro de esta vorágine de sentimientos encontrados y narrativas que animan a seguir creyendo en el gran cine dentro de la maquinaria hollywoodiense, se encuentra la genialidad interpretativa de Michael Fassbender. Además del gran papel de Winslet o los de Stuhlbarg, Daniels y Rogen, la figura del actor alemán supone un impulso enorme a las expectativas de Sorkin y Boyle, un impulso que supera todo parecido físico y lo transforma en el carismático fundador que con sólo una mirada o un suspiro transmite lo que lleva en su interior, ya sean cargas familiares, empresariales o ambas en conjunto. Un trabajo que representa los valores de su personaje; ambición, adaptación y brillantez.

Boyle y su equipo han conseguido solventar todas las facetas que demanda un homenaje de este calibre; Ante semejante épica, naturalidad y correlación de acontecimientos, al espectador sólo le queda rendirse y esperar a la siguiente proyección de tres genios de la gran pantalla como son Boyle, Sorkin y Fassbender.

Tráiler de Steve Jobs: