Inicio Cine Bandas sonoras Crítica de la banda sonora de ‘X-Men. Días del futuro pasado’

Crítica de la banda sonora de ‘X-Men. Días del futuro pasado’

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El compositor John Ottman, colaborador habitual de Bryan Singer
El compositor John Ottman, colaborador habitual de Bryan Singer

Resulta tremendamente complicado hoy día fabricar una obra para superhéroes que rebose calidad y originalidad. Este último es el factor más importante para ello. La mayoría de los ‘scores’ actuales son simplistas y funcionales, nada más. El que aquí tratamos está entre ellos, quizá un pasito por delante, pero con los duros obstáculos de las anteriores creaciones para ‘X-Men’ del propio John Ottman y el genial John Powell. Basa su fundamento artístico en la música electrónica, casi minimalista, de la que podríamos nombrar a exquisitos maestros como Cliff Martínez o el siempre incomprendido Clint Mansell, pasando por Gregson-Williams o el mencionado John Powell en algunas de sus partituras. Estas secuencias más tranquilas, a ritmo medio y narrativas, que nunca descriptivas (punto a su favor), adornadas perfectamente con las composiciones electrónicas mencionadas (podemos encontrar ligeros toques de referencia a usos del bajo electrónico de Alexandre Desplat en ‘La noche más oscura’ o al archiconocido ritmo de Zimmer en ‘La delgada línea roja’), son la parte fuerte del ‘score’, sorprendentemente, junto a los ritmos aplicados a las secuencias de acción. Vayamos con ellas.

En las escenas de más movimiento y acción del filme el compositor californiano opta por una dualidad peligrosa y medianamente arriesgada. Ottman no da el paso definitivo tras sí efectuar un primer giro interesante a través de la percusión y cadencias que aplica, pero el golpe matador, que debería haberlo llevado a cabo con el resto de la música que enmarca a los logrados ritmos, es demacrado ostentosamente por las facilonas, repetidas y triviales melodías de superhéroe ya demasiado expuestas en las pantallas. No obstante, podemos encontrar un par de fragmentos de este tipo verdaderamente potentes y a tener en cuenta.

La parte fuerte y de calidad de la partitura se encuentra en la zona central de la historia. Inicio y final son algo espesos y poco atractivos musicalmente hablando, si bien se dedican sencillamente a cumplir con su cometido comercial. El tema principal, arduo y crucial detalle en este tipo de trabajos, no llega a resaltar de forma abrumadora e impactante el carácter de los protagonistas. Repito, en el visionado de la película cumple su papel, pero siempre se puede pedir más de lo que se da si uno estudia y conoce las posibilidades de los grandes genios del arte de la música de cine. John Ottman, por una razón u otra, no lo es.

Concluyendo, se trata un ‘score’ efectista, como la mayoría de los compuestos para este género en el cine actual, pero que intenta (sin conseguirlo) dar un pequeño paso hacia la novedad. La importancia real que adquiere en el conjunto es la de ofrecer a la historia un ritmo narrativo constante y de alta calidad.

Escúchalo si…: quieres pasar un rato agradable y entretenido oyendo música bien hecha.

No lo escuches si…: pretendes encontrarte con el resurgir de la originalidad en el género.

Otras obras recomendadas del autor:Jack, el cazagigantes’, ‘Valkiria’.