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Crítica: Memorias de un zombie adolescente

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Aun sin estrenar en nuestro país (19 de abril), Memorias de un zombie adolescente’ ha recaudado más de sesenta millones de dólares desde su estreno en Estados Unidos. Así que su éxito en taquilla es innegable. La pregunta clave en torno a este proyecto es si realmente una película de amor zombie puede funcionar. La respuesta, como casi siempre, depende de múltiples factores, aunque el público probablemente disfrute de la película sin mayores pretensiones.

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‘Memorias de un zombie adolescente’ es una comedia romántica en un mundo de zombies. Esas frases publicitarias y las críticas que la definen como una mezcla de “500 días de verano” y “Zombieland” son bastante acertadas. A buen seguro esas fueron las palabras clave de los creadores cuando intentaron conseguir financiación por parte del estudio. Por desgracia, aun siendo un producto ligero y palomitero hecho a medida para la generación crepuscular, ‘Memorias de un zombie adolescente’ no llega al empaque visual de “500 días de verano” ni a la divertida originalidad de ‘Zombieland’.

Mientras que el casting está elegido siguiendo las estándares marcados por la saga “Crepúsculo”, el guión mantiene un punto de frescura y originalidad en su propuesta: una joven descubre que los zombies tienen corazón y se enamora de uno de ellos. ¿Cómo se desarrollará esta nueva historia protagonizada por amantes de bandos rivales? Aun cuando el guión resulta divertido y entretenido y, a pesar del pretendido homenaje a Romeo y Julia (esos nombres protagonistas) el filme pierde fuelle por los problemas de un guión en el que es difícil creerse algunas de las situaciones que nos presentan. Sin ir más lejos, ¿por qué no intenta huir la protagonista en ningún momento? Eso sí, mantiene algunas escenas y momentos especialmente divertidos, especialmente para aquellos que, como en “Cinemascomics”, adoramos el subgénero zombie.

Existe otro problema de base que lacra la fuerza de la película. La mayor amenaza para los protagonistas no es sólo su amor prohibido, sino un grupo de zombies en un estado total de infección. El problema con estas criaturas  es su creación digital y su pobre diseño. Un aspecto visual que recuerda a los vampiros de ‘Soy Leyenda’. Los efectos visuales no están a la altura y la efectividad de su amenaza se pierde por el poco realismo de estas criaturas.

A pesar de todo es una película que satisfará a aquellos que tan sólo quieran un rato entretenido en las salas, un puñado de carcajadas y un par de secuencias de acción salpicadas por muy, pero que muy poca sangre. Un acierto de los productores para atraer al público más complaciente pero nada que ofrecer a aquellos que buscan un cine de más calidad y mayor calado emocional.