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[CRÍTICA] Sí, ‘Life’ revisita la ciencia-ficción de serie B, ¿y?

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Que copie descaradamente los esquemas narrativos de ‘Alien: El octavo pasajero’, no impide que ‘Life’ funcione como cualquier otra ciencia-ficción pulp pasada de rosca.

Es indispensable entender lo nuevo de Daniel Espinosa, siempre al servicio de las compañías, como un divertido estudio de personajes alérgicos a la lógica.

El entusiasmo del gran público por Life nace de una posible conexión con Venom, simbionte de Marvel y poderoso enemigo de Pete Parker, lo que nos da la medida de cuál es el percentil en el que se mueve lo nuevo de Daniel Espinosa. Eso sin entrar a debate sobre cuál es la verdadera razón (extra-económica) de que Ryan Reynolds haya sido incorporado con fórceps. Lo que sí está latente es un TOC por calcar las fórmulas que convirtieron a Alien: El octavo pasajero en obra maestra, pero alejándose completamente en términos de tensión y suspense. Que este sea el leitmotiv no significa que los guionistas de Deadpool hayan construido una historia poco o nada interesante, sino que su misión en la mente del espectador es considerarse como un festival que viaja alrededor del planeta con trucos de circense espacial y otros números de la ciencia-ficción infantil. El propio diseño del alien –una célula fotorreceptora que vio la luz en Marte- invita a pensar en ese juguete molón del que nunca pudiste disfrutar. Otra de las aristas que la hacen susceptible de miradas indiferentes está estrechamente ligada al arte de la broma; a buscar la opción menos dramática jugando al despiste. Cuando el personaje de Jake Gyllenhaal resulta ser el veterano de la Estación Espacial Internacional con más de 470 días seguidos de gravedad cero, el mecanismo de empatía se pone en marcha para dar paso a los momentos más contra-programados de la cinta; sobre todo aquel en el que, por encima de escuetos resúmenes existenciales y diálogos rudimentarios, se erige a la luna como fundamento medular del amor que sienten por su trabajo con un chiste espacial eterno.

Life

Sin embargo… Sin embargo, Life funciona muy bien por idénticas razones a las que hacen de la serie B un subgénero abiertamente modesto: saber qué teclas pulsar para hacernos mantener el interés en una caza mitad escabrosa, mitad excitante; quemar etapas al compás de un bicho zampando carne trémula; y glorificar el nombre del space horror con un tema tan de moda como hallar vida en las condiciones atmosféricas del planeta rojo. Lo que se trata de plantear aquí es un estudio de personajes alérgicos a toda lógica, como si el guionista, en un simulacro por trascender sus propias barreras narrativas, quisiese reflexionar sobre la estupidez humana y sus ganas de afrontar misiones dos escalones racionales por encima. Espinosa, Rhett Reese y Paul Wernick no quieren que te tomes muy en serio el tema, no quieren que se les crucifique por seguir el canon que estableció la obra magna de Ridley Scott en 1979, ni siquiera identificarse con la idiosincrasia de Gravity -muy a pesar de los planos que tira el cineasta de origen chileno-. Lo único que buscan es que te adscribas a su filosofía de entretenimiento y abandones la sala tras haber disfrutado de un producto sin imposturas y con una ristra de futuribles secuelas (algunas más suculentas que otras).

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Revisitar la ciencia-ficción de serie B con un cartel de primeros nombres y un presupuesto estimado de 58 millones de dólares puede generar displicencia en los espectadores que vayan buscando una aventura espacial trufada de ideas, emprendedora en su margen de acción y con verdadero terror por delante; advertiros, lectores, que existe un punto de inflexión en el que se declara la guerra a sí misma y abandona este diseño: en lugar de aprovechar el impulso de, quizá, la secuencia post-preámbulo más propensa a la emoción, prefieren apostarlo todo al delirium tremens (sin alcohol) de sus personajes. En cierto modo, comparte línea de pensamiento con sagas como Tremors o Critters, conformadas con encender la mecha y hacer exactamente lo que quiere el gran público. No hay de donde rascar en Life, desde luego, pero sí puede llegar a ser una de las películas más divertidas, por lo absurdo, del año.

Tráiler de ‘Life’