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Crítica: La Verdad duele (Concussion)

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La sensibilidad con la que Peter Landesman retrata esta ofensiva contra la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL), la atmósfera documental en la que trata de enmarcar su continuas idas y venidas entre el dramatismo más barato y la exhibición de Will Smith, son muy poco favorables para los intereses del director. Según parece en su resultado final, recuerda a la fórmula empleada por Aaron Sorkin en Moneyball’, aunque con menos valentía a la hora de marcar unas pautas que faciliten al espectador el consumo de otra pieza industrial con las pretensiones de un relato de autor, cuidado y con mensaje tras las capas de maquillaje. Absorbente a ratos, aunque lineal en la mayoría de ellos.

La verdad duele con Will Smith y Alec Baldwin

Darle unas facciones tan dramáticas a ‘La verdad Duele’ se lleva por delante todo intento por alejarse del mártir, lo convierte en el maniqueísmo por el que se tambalea el guión de Landesman. Ni medicina, ni injerencia política, ni tampoco deporte, la trama se entretiene entre confusiones y decisiones previsibles, entre una épica que anhela ser un monumento, pero sometida a una equivocación de perspectiva. Concussion muestra síntomas de un cine al que le falta garra, un cine de estudio desprovisto de profundidad, donde la imagen de Bennett Omalu es bien defendida pero, y a pesar de ser una película en la que todo parece estar en su sitio, comete el error de navegar sin rumbo, sin saber qué pretende ni dónde está el final del escándalo. Funciona correctamente como una pequeña pesquisa medicinal dentro de la vida del protagonista, pero nada más lejos que implique el retrato (vergonzante) de una institución que manejaba a los jugadores a su antojo. El ritmo narrativo no fatiga, más tampoco resulta dinámico o fuera del efecto políticamente correcto. Trata de agarrarse al estómago alternando con franjas afines al docufilm, con atmósfera, aunque ello mismo se deshace con facilidad, se pierde entre premisas que nunca logra alcanzar. Convencional en su estadio más simple, irregular como fábula moral, Concussion se acepta a sí misma como una protestante más en la causa (real) de Omalu, como un grito elevado que demuestre admiración por él, pero no por recuperar de las prescripciones un caso que eriza el vello, un caso que tantas muertes acumuló en las vitrinas de la NFL. No en vano, su honestidad le permite llegar a un público más amplio, que no necesite conocer en qué mundo se movió Omalu, ni tan siquiera conocer el nombre del doctor que cambió la dinámica de una de las ligas con mayor rédito y poder. Un alegato comprometido al que le falta naturalidad para conseguir la grandeza del tema al que trata de honrar.

Donde Landesman demuestra su talento es cuando Alec Baldwin, Gugu Mbatha-Raw y la genialidad en la lingüística de Smith (además de su elegancia innata) van más allá de todo el dramatismo insuflado en el protagonista. Un dramatismo que sorprendió en The Pursuit Of Happyness (Gabriele Muccino, 2006), fatigó en ‘Seven Pounds’ (Gabriele Muccino, 2008) y masacró en siguientes proyectos, pero que ha vuelto a renacer para engrandecer un papel que bien podría haber supuesto su tercera nominación al Oscar.  

‘La verdad Duele’ (Concussion) elige un tema oportuno, acata las órdenes necesarias, pero las ejecuta de manera insulsa, queriendo ser grande a marchas forzadas. No sólo con atmósfera se fabrica una gran película, y eso es algo que Landesman no ha sabido entender.