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Crítica ‘La Playa de los Ahogados’

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Como presentó en ‘Crimen con Vistas al Mar’, Gerardo Herrero nos invita a empatizar en ‘La Playa de los Ahogados’ con una pareja de agentes antagonistas, en una pieza que encaja, de mejor manera, como episodio de una serie de verano. Basada en la obra homónima de Domingo Villar, goza de una buena construcción, aunque sin clímax y/o giros argumentales que la doten de una pretensión más elevada. Avanza sin ritmo, demasiado lenta para embaucar a un espectador que, desde la primera secuencia, prevé la consecución de la siguiente. Herrero pone a disposición de Carmelo Gómez y Antonio Garrido un guión llano y simple, buscando la naturalidad en un filme donde no tiene lugar absolutamente nada. Un pasatiempo sin demasiados flecos sueltos que bien podría ser el piloto de la próxima serie de Televisión Española.

Armada bajo la tutela del thriller sin artificios, la película navega por corrientes superfluas, llenas de cotidianidad y simpleza. Carente de clima y recursos estéticos que le aporten empaque a su bagaje, La Playa de los Ahogados está más cerca del telefilme que de la gran pantalla. Destila conformismo en los dos primeros actos, solventando las secuencias de manera inverosímil, tibia y con una preocupante falta de fuerza. En la resolución es recurrente, empeñado en las fórmulas del engaño cliché, donde Herrero rueda de manera cansada, sin riesgo. La formación de una nueva pareja investigadora bajo el sello poli bueno-poli malo, termina por ser exagerada, aislando a sus personajes en su propia subjetividad. El hecho de enmarcarlos en estereotipos ínfimamente trabajados, muestra la renuncia de intención en las capacidades narrativas de Domingo Villar y Felipe Vega. La gran expectativa se visualiza en varias fases del filme, sin embargo se desmiente a sí misma, no hace referencia a los grandes puzles de Holmes y se aleja de una posible desmitificación. Una trama bien manejada, pero que no logra convencer, estancándose en una secuencia de acusaciones reiterativas desmerecidas, desgraciadamente, por una serendipia de aristas fatigosas. La incongruencia no tiene cabida en una estructura narrativa que funciona a modo de retranca insulsa, de la que el espectador sabe lo justo y necesario, pero sin que provoque verdadera intriga. Deja clara la disposición de una historia típica con obvios tintes cómicos, aunque no encaja en la descripción de tragicomedia. Cine de bajo presupuesto, con poca fuerza y un gran sentido de la orientación, La Playa de los Ahogados no se queda en camino de ningún objetivo altivo, sino que permite una evasión y ejerce de pasatiempo, libre de toda presión crítico-social.

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La elección de Carmelo Gómez y Antonio Garrido como contraposición constante, no hace honor a la carrera de ambos. Sobre sendos papeles no transmiten grandes cosas, se embriagan en la sencillez de personajes que, en resonancia con la trama, son presentados desde la perspectiva sosa y desprovista de movimientos sorpresivos. Todo rueda según el canon, no asumen riesgos y terminan por amoldarse al conformismo del que respira Herrero. Las sobreactuaciones llenan al resto del elenco, encabezado por Luis Zahera, Celso Burgallo o Celia Freijeiro, recalcando esa desgana por crear, al menos, un clima adecuado.

Una obra que no hace daño, pero tampoco invita a la reflexión. Evade sin molestar, con lentitud y somnolencia. Herrero no pone de su parte en un thriller que funciona a ratos, optando por un superávit de entorno y un déficit de interés dramático. Sin buscar nada, acaba por reflejarse en la premisa del autor; las apariencias, engañan.