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Crítica de ‘Hasta el hueso’: El nuevo envite polémico de Netflix

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Después de la polémica generada con el estreno de ’13 Reasons Why’, Netflix se sumerge en el controvertido tema de la anorexia en su nueva producción original, ‘Hasta el hueso’.

Le tocaba el turno con ‘Hasta el hueso‘. Al parecer, a Netflix le ha gustado eso de sembrar debates con bandos muy distantes entre sí. Y es que las medias opiniones o la neutralidad aquí no valen. O te encanta, o la odias. Así sucedió con la recién estrenada serie ‘13 Reasons Why‘. Por primera vez, el suicidio aparecía de forma clara en la pequeña pantalla. Sin duda, una apuesta atrevida por parte de la plataforma digital.

Pero no satisfechos con eso, la polémica vuelve a alimentar (nunca mejor dicho) a esas bocas y lenguas viperinas con su última producción original: ‘Hasta el hueso‘. La responsable de este filme estrenado en el pasado Festival de Sundance es Marti Noxon, con las estrellas Lily Collins y Keanu Reeves como protagonistas. Ya desde su presentación la crítica ha estado polarizada. Algunos afirman encontrarse ante una gran película; y otros, con una estereotipación de una enfermedad que sufren 70 millones de personas. De las cuales un 90% son mujeres.

Hasta el hueso (Netflix)

Sí. La película habla con total claridad, como nunca se había hecho hasta ahora sobre la anorexia y bulimia. Estos trastornos de conducta alimentaria alcanzan un porcentaje de mortalidad entre el 8 y 10%, el más alto dentro de las enfermedades psiquiátricas. Las recaídas son frecuentes y para prevenirlas hay que plantear tratamiento de entre 4 o 5 años. Pero el verdadero peligro (como también deja ver el filme) está actualmente en Internet. Las redes sociales contribuyen en la promoción de los TCA. Así lo asegura una investigación realizada en la Universidad de Washington DC, en EE.UU., tras analizar los comportamientos de 130 adolescentes en esta red social y su opinión sobre su propia imagen corporal.

¿El menú? Polémica basada en la experiencia.

Hasta el hueso (Netflix)

A las personas nos da miedo hablar sobre temas escabrosos y delicados. Promovemos tabús y nos dejamos llevar por un imaginario colectivo creado por los medios de comunicación. Y es lo que ha sucedido precisamente con el filme. Su directora y guionista se ha defendido de los comentarios negativos con una confesión:

Sufrí anorexia y bulimia a los 20 años. Conozco de primera mano lo que es la lucha, el aislamiento y la vergüenza que una persona siente cuando está atada a una enfermedad como esta. En un esfuerzo por contar esta historia con tanta responsabilidad como hemos podido, hemos hablado con otros supervivientes y hemos trabajado con Project Heal [iniciativa para financiar tratamientos para aquellas personas con trastornos alimenticios que no pueden permitírselo] durante toda la producción con la esperanza de ser lo más honestos posibles sin llegar al abuso.

Dicho esto, es importante recordar que cada batalla con estos trastornos es única y ‘Hasta los huesos’ es una de las miles de historias que podríamos haber contado en Estados Unidos ahora. Mi objetivo con esta película no es darle glamour a los trastornos alimenticios, sino que sirva como el inicio a una conversación sobre un problema que, a menudo, está empañado por el secretismo y las falsas ideas. Espero que, aportando algo de luz a la oscuridad de este problema, podamos conseguir un gran entendimiento y hacer que la gente pida ayuda cuando lo necesite“.

Pero no es la única del reparto que está familiarizada con esta patología. La actriz protagonista, Lily Collins, confesó en enero haber sufrido también anorexia durante la adolescencia. Por ello, a nivel interpretativo, la protagonista traslada muy bien todo el proceso que sufren las personas con este tipo de trastorno. Además, el guión acompaña y el profundo trabajo documental se refleja de forma perfecta en la en la primera mitad de ‘Hasta el hueso‘.

Ese postre que te decepciona.

Como he escrito antes, creo que al principio y hasta mitad de película el guión tiene unos puntos bastantes buenos. Desde que empieza con el típico “Lo tengo todo bajo control” hasta el “No puedo parar y ni siquiera sé por qué, simplemente no puedo“. Y es que esto es así. Un día lo controlas y al siguiente te das cuenta de que no puedes parar. Las calorías son tu enemigo y te encuentras contando mentalmente cuántas tiene el plato que se encuentra delante de ti y la cantidad de ejercicio que vas a tener que hacer para superar ese índice calórico que has ingerido.

Como un bucle te hundes cada vez más y el bajar de peso es la obsesión. Por cada kilo rebajado aumentas tu objetivo de bajar dos más. Así hasta que un día te encuentras mirando a la comida como si fuera el mayor enemigo al que te puedes enfrentar. Las personas que finalmente son conscientes de ello y tienen la fuerza de voluntad de poner solución sabrán que no es tan fácil. Como dice Keanu Reeves en una de las escenas: “Cuando escuches la voz, mándala a la mierda“. Y es que de esta enfermedad nunca te terminas de recuperar. Con peores y mejores temporadas, pero sin nunca callar del todo a esa voz interior de tu cabeza recordándote las kilocalorías que ingieres y las que consumes con tu actividad física diaria.

Hasta el hueso (Netflix)

Por ello, el final se queda flojo. Además de haber algún par de saltos de raccord y tener una coherencia bastante limitada, los falsos tópicos hacen crear una fantasmagoría de la anorexia. Y es que han ido por el camino fácil de la familia desestructurada con una madre poco cercana y homosexual. Una conclusión predecible que hace perder el potencial con el que, a mi parecer, comenzaba el filme. La anorexia y la bulimia, así como sus respectivas tocayas (ANA y MIA) en los portales web, son una realidad tabú que encierra y aísla a muchas personas. Un fantasma que acompaña a millones de chicas. Una lucha invisible e interna que requiere un gran control mental y madurez personal para mantener a esa voz callada.

Por ello, creo que ‘Hasta el hueso‘ ayuda -en parte- a reflejar una realidad hasta ahora oculta pero con prototipos y topicazos que matan las oportunidades informativas con las que comienza.