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Crítica de ‘Un monstruo viene a verme’: la fantasía y la verdad del dolor

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La película de J. A. Bayona implica por su intensidad emocional

Fotograma de 'Un monstruo viene a verme' (Universal Pictures)
Fotograma de ‘Un monstruo viene a verme’ (Universal Pictures)

El subconsciente y el componente onírico expresan miedos e inquietudes e inspiran el sentido con el que la ficción articula la fantasía. Un monstruo viene a verme incide en la ayuda de esta dimensión y en el autodescubrimiento que promueve frente a una realidad dolorosa, manifestada en el proceso que experimenta un preadolescente debido a la grave enfermedad de su madre. J. A. Bayona integra de nuevo intensidad emocional y espectáculo y cuida la narración de una película impecable en el apartado técnico que implica y conmueve por las sensaciones que la vertebran, factor que prevalece aunque en paralelo se detecte que nunca se desvía del desarrollo esperado que marca el contexto. La hondura del discurso respecto a la situación y los pensamientos que atormentan al joven, la sólida estructura del relato (basado en la novela de Patrick Ness, quien firma el guion) y la fuerza que poseen las enseñanzas de la criatura remiten al buen cine de entretenimiento, evocación que sin embargo puede verse condicionada por la saturación promocional que rige las producciones españolas mediáticas.

El prólogo desliza un detalle clave al señalar que se trata de la historia de un chico y su pesadilla, en referencia a la verdad que la criatura, un enorme tejo antropomorfo, busca que le cuente Conor cuando surja su cuarto encuentro. El menor (interpretado por Lewis MacDougall) responde a las difíciles circunstancias con rabia mientras confía en que su amigo salve a su madre (Felicity Jones), cuyo sufrimiento, mostrado en segundo término, constituye el elemento temático común con ‘El orfanato’ y ‘Lo imposible’, los anteriores trabajos del director.

El atractivo comercial del filme, presentado fuera de concurso en el 64 Festival de San Sebastián, donde Sigourney Weaver (en el papel de abuela del protagonista) recibió el Premio Donostia, se concentra por defecto en la figura del monstruo. No obstante, en lo relativo al ámbito visual también merece la pena detenerse en las fascinantes secuencias de animación que exponen las fábulas que relata este. Se aprecia el hecho de que la obra, con objeto de mantener el dinamismo y la sorpresa, cambie el modo de exponer sus apariciones. Tras una reveladora conversación el drama adquiere mayor énfasis y el final añade un hermoso matiz fantástico.

Tráiler de ‘Un monstruo viene a verme’ (Universal Pictures)

Lo mejor: el significado del emotivo discurso, los detalles expositivos que introduce J. A. Bayona y la cuidada producción.

Lo peor: la saturación promocional de este tipo de películas españolas y el hecho de que la historia no se desvíe del desarrollo esperado.