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Crítica de ‘Tomorrowland: El mundo del mañana’

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Hoy se estrena en cines ‘Tomorrowland. El mundo del mañana’, film de ciencia ficción inspirado en la famosa atracción de DisneyWorld

Britt Robertson, en 'Tomorrowland'
Britt Robertson, en ‘Tomorrowland’

Dirigida por Brad Bird, director que hizo su debut en la dirección con un episodio de la serie de ‘Cuentos asombrosos’ y que después continuó con el mundo de la animación con títulos ya míticos como ‘El gigante de hierro’, ‘Los increíbles’ o ‘Ratatouille’, en 2011 dirigió su primer largometraje con actores reales, haciéndose responsable de a mi parecer una de las mejores películas de la saga misión imposible, ‘Protocolo Fantásma’. el film cuenta con la presencia de George Clooney, que da vida a un antiguo niño prodigio desilusionado por los avatares de la vida y Casey (Britt Robertson), una brillante y optimista adolescente con una desbordante curiosidad científica, completan el reparto Raffey Cassidy, actriz a la que hemos podido ver en ‘Sombras tenebrosas’ y ‘Blancanieves: La leyenda del cazador’, House digo Hugh Laurie, Tim McGraw (‘Un sueño posible’, ‘Como en casa en ningún sitio’), Kathryn Hahn (‘Ahí os quedáis’), Keegan-Michael Key (‘Cómo acabar sin tu jefe 2’) y Thomas Robinson (‘Un pequeño cambio’).

La historia

La historia arranca en el año 1964 con la exposición mundial de New York, época en la que los norteamericanos encaraban el futuro con optimismo y en la que nos presentan a un joven Frank Walker y el descubrimiento de un lugar llamado ‘Tomorrowland’, un sitio fantástico donde conviven científicos, artistas y gente creativa de todo el mundo con un sueño común, hacer del mundo un lugar mejor.

Ya en el presente conocemos a una adolescente llamada Casey, papel interpretado por Britt Robertson, Casey es una joven muy lista y algo activista que termina metiéndose en líos que a causa de Athena una reclutadora de ‘Tomorrowland’ se verá embarcada en la búsqueda de la misteriosa ciudad.

Crítica

‘Tomorrowland’ es un film que refleja el entusiasmo de los años 60 por la ciencia y el sueño de mostrar al mundo un futuro mejor y los grandes avances que se producirían en el futuro. Con el paso de los años, sobre todo en los 70, la gente empezó a ver el futuro con un creciente pesimismo. Cambio que se ve reflejado en el hilo argumental de la película.

Sin embargo el film de Brad Bird también nos muestra las consecuencias de ese pesimismo generalizado en la sociedad mostrándonos la realidad de nuestro mundo y concienciar a las personas que si no cambiamos nuestra forma de pensar todo se terminará yendo al traste, invitando al espectador ha reflexionar que hay que recuperar la ilusión y las ganas de hacer cosas, para hacer de nuestro mundo un lugar mejor. Aunque el mensaje también tropieza con su forma de excluir ese mundo del mañana del resto y de que solo sean los elegidos los que formen parte del mismo aunque eso signifique condenar al resto de la humanidad.

El ritmo de la película, resulta entretenida de principio a fin, se nota en los planos la experiencia previa del director en el cine de animación con su búsqueda de planos imposibles; la estética y los efectos especiales son espectaculares, sobre todo la forma de convertir la pequeña ciudad de las artes y las ciencias de Valencia en una gran ciudad del mañana donde todos los detalles están perfectamente integrados.

En cuanto a la interpretación de sus protagonistas se puede decir que es correcta, George Clooney esta muy en su línea aunque ya empieza a notarse que ya no está para mucho desgaste físico, aunque destacaría el papel de Raffey Cassidy, se nota que a pesar de su edad tiene una gran experiencia y un gran futuro por delante.

La música de Michael Giacchino no hay mucho que decir que nuestro compañero Antonio Miranda no haya dicho ya en su crítica de la bando sonora de Tomorrowland, el compositor sigue en su línea regalándonos una gran partitura.

En definitiva, ‘Tomorrowland: El mundo del mañana’ es un film palomitero para poder ver en familia que seguro que hace que pases un rato agradable en el cine. Aunque no quiero cerrar la crítica lanzando una pregunta a Brad Bird desde aquí ya que no pude tener ocasión de hacérsela el pasado 19 de mayo en la rueda de prensa de Valencia. ¡¡Qué te hemos hecho los frikis para que nos tortures de esa manera en la escena que tu ya sabes!!

Desde que tengo uso de razón siempre me he sentido atraído por el dibujo, los cómics y sobre todo el cine, culpa de esta afición la tiene “Star Wars: Episodio IV”, me sentí fascinado por la gran cantidad de naves espaciales que aparecían en ella y todo el mundo creado por George Lucas, la escena de la nave corellia perseguida por un crucero imperial que avanzaba hasta llenar la pantalla fue impactante. La música de John Williams era pegadiza y fácil de recordar, ya para entonces recuerdo mis colecciones de cromos y los muñecos de la saga. Otra gran influencia han sido los cómics, en concreto las ediciones de Vertice de Spiderman, La patrulla X, Los Vengadores, Los 4 fantásticos, con los que aprendí a dibujar copiando las viñetas de John Romita Sr. y Jack Kirby. Así que no era de extrañar que terminase estudiando en la escuela de artes de Zaragoza.