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Crítica de Rare Exports: Un cuento gamberro de Navidad. Por Enrique Abenia

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La película Rare Exports es una comedia muy gamberra.

Santa Claus parece intocable, si bien el finlandés Jalmari Helander se ha empeñado en desmitificar su figura. Dos de sus cortometrajes están en el origen de ‘Rare exports’, producción en la que alude a la supuesta leyenda negra del personaje, que no es muy amable con los niños. Un planteamiento atrevido (y, aunque resulte paradójico, no precisamente antinavideño) que propició su triunfo en el Festival de Sitges de 2010, donde obtuvo los premios de mejor película, director y fotografía. Una cosecha de galardones que generó cierta polémica en su momento (algunos consideraron que fue un reconocimiento excesivo).

La acción se desarrolla en un pueblo de Finlandia. Un niño tiene la sensación de que Santa Claus, en realidad un ser malévolo, existe y que se encuentra en las montañas de la zona. Allí se lleva a cabo una misteriosa excavación arqueológica que ha despertado algo a lo que deberán enfrentarse los lugareños. Quizá no estén preparados para ello.

‘Rare Exports gustará a los aficionados al cine fantástico por su original premisa y las sorpresas que esconde la historia, con detalles macabros incluidos. Helander narra la trama desde la perspectiva del chico protagonista, su rudo padre y los amigos de este. Dirige con oficio, apoyado en una buena fotografía y una cuidada ambientación. El problema reside en que, una vez que se descubren los giros argumentales, el largometraje se estanca y no llega a sus últimas consecuencias. El público se queda con ganas de más ante un desenlace precipitado. También se echa de menos la falta de humor negro (‘Un cuento gamberro de Navidad’, el subtítulo de ‘Rare exports’, puede llevar a equívoco). Sin embargo, sus deficiencias no impiden que la película entretenga. Una propuesta curiosa.
Puntuación para Rare Exports: 6/10

Desde que tengo uso de razón siempre me he sentido atraído por el dibujo, los cómics y sobre todo el cine, culpa de esta afición la tiene “Star Wars: Episodio IV”, me sentí fascinado por la gran cantidad de naves espaciales que aparecían en ella y todo el mundo creado por George Lucas, la escena de la nave corellia perseguida por un crucero imperial que avanzaba hasta llenar la pantalla fue impactante. La música de John Williams era pegadiza y fácil de recordar, ya para entonces recuerdo mis colecciones de cromos y los muñecos de la saga. Otra gran influencia han sido los cómics, en concreto las ediciones de Vertice de Spiderman, La patrulla X, Los Vengadores, Los 4 fantásticos, con los que aprendí a dibujar copiando las viñetas de John Romita Sr. y Jack Kirby. Así que no era de extrañar que terminase estudiando en la escuela de artes de Zaragoza.