Inicio Cine Críticas de cine Crítica de ‘Pompeya’. Una historia de amor, lucha, y destrucción.

Crítica de ‘Pompeya’. Una historia de amor, lucha, y destrucción.

1352

‘Pompeya’ de Paul W.S. Anderson, da una visión muy aproximada de los hechos globales ocurridos en la antigua ciudad romana

Paul W.S. Anderson descansa de la saga Residen Evil, para destruir de otro modo diferente a todo ser vivo que se encuentre, aunque esta vez en lugar de Zombies, lo hace con fenómenos naturales como es una erupción volcánica, y con una historia basada en hechos reales ocurridos en el año 79 DC en la ciudad de Pompeya, que se encontraba junto al volcán Vesubio de Italia. Para ello ha contado con los guionistas Janet Scott Batchler, Lee Batchler y Michael Robert Johnson, y los actores Kit Harington (Milo), Emily Browning (Cassia), Carrie-Anne Moss (Aurelia), y Adewale Akinnuoye-Agbaje (Atticus). Es una coproducción de Constantin Film Produktion, Don Carmody Productions y Impact Pictures.

La película está protagonizada por Kit Harington (“Juego de tronos”, “El séptimo hijo”), Carrie-Anne Moss (la franquicia cinematográfica de “Matrix”, “Memento”), Emily Browning (“Sucker Punch”, “Una serie de catastróficas desdichas de Lemony Snicket”), Adewale Akinnuoye-Agbaje (“Thor: El mundo oscuro”, “Perdidos”), Jessica Lucas (“Posesión infernal (Evil Dead)”, “Monstruoso (Cloverfield)”), con Jared Harris (“Cazadores de Sombras: Ciudad de Hueso”, “Mad Men”) y Kiefer Sutherland (“24”, “Melancolía”).

Milo (Kit Harington), un esclavo convertido en gladiador, contempla impotente cómo su verdadero amor, Casia (Emily Browning), la hermosa hija de un rico mercader, se ha prometido con un corrupto Senador romano. Pero cuando el Monte Vesubio entra en erupción, Milo deberá luchar en una carrera contra el tiempo para salvar a su amada mientras la magnífica ciudad de Pompeya se derrumba a su alrededor.

Pompeya pelicula

Crítica de Pompeya:

Con unas formas que recuerda a la de la reciente serie de Spartacus, Milo es un esclavo que es llevado a Pompeya para luchar de gladiador en el circo, permitiéndonos disfrutar de excelentes coreografías de lucha de la época de los romanos. A esto se le añade una historia romántica entre él y una dama romana de la alta sociedad, a la que pretende conquistar un sanguinario e inmoral general romano. Con este argumento bastaría para hacer una entretenida película pero el escenario en el que se desarrolla es una ciudad que está siendo devastada por una gran erupción volcánica. Pero esto aparece como fondo de la trama en el que los protagonistas están enzarzados en una lucha sin cuartel por quedarse con la chica mientras todo se viene abajo. Aunque lluevan rocas incandescentes del cielo, un Tzunami arrase la ciudad, y una nube piroclástica asesina se aceque, a ellos no parece importarles porque tienen cosas más importantes que hacer.

El argumento no está muy logrado, siendo bastante simple, aunque lo más interesante son los acontecimientos que se van sucediendo ante la inminente destrucción de la ciudad por el volcán. Los efectos especiales se utilizan a la perfección para mostrar estos hechos, siendo lo más interesante de la película junto con las escenas de acción. Kit Harington  (Jon Nieve en ‘Juego de tronos’) hace un buen papel aunque solo se le ha exigido numerosas escenas de acción con poca interpretación dramática. Igual ocurre con el resto de actores que se mueven en una situación apocalíptica de destrucción, sin hablar demasiado. Es una película interesante ya que nos muestra un hecho real histórico como es la destrucción de Pompeya y nos ofrece una idea de cómo vivía esa gente, y como se desarrollaron los acontecimientos. Da una visión muy aproximada de los hechos globales ocurridos, aunque la gente aparezca en los últimos momentos demasiado limpios con poca cenizas, cuando en la realidad las cenizas cubrían toda la ciudad y la gente moría mas por asfixia que por otra razón. En el pase que se nos ha ofrecido en Kinepolis, una legión de romanos nos esperaba en la entrada y en la salida, desfilando ante la pantalla, y en las escenas de erupción se iluminaba la sala con luces rojas que salían como llamaradas del suelo, y con humo incluido. A parte de los efectos muy logrados, el 3D esto nos ofrecía una dimensión extra de realismo y espectacularidad.