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Crítica de ‘Her’: Una historia de amor jamás contada

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El acertijo de Jonze en sus películas está siempre en contar historias cercanas desde la más disparatada y surrealista trama, como la de ‘Cómo ser John Malkovich’ (1999), pasando por la más onírica de las fantasías (‘Donde viven los monstruos’, 2009), hasta la que nos ocupa, la inquietante ‘Her’ (2013), con un marcado ‘look indie’ futurista muy del estilo del director. Jonze utiliza los géneros y los trasciende o, mejor dicho, los hace descender a lo terrenal y humano buscando una y otra vez conmover con las pequeñas/grandes historias, esas que tienen que ver con la infancia, los sueños y, en definitiva, con el amor.

Y es que ‘Her’ seduce por su cuidado estilismo, por ser una historia insólita a la par que anodina, sensitiva a la vez que visual (ambos protagonistas, tanto Phoenix como Johansson, son personajes muy bien engarzados y sólidos ante la pantalla) y, por último, por llegar, sin alambicados y apocalípticos mensajes, a lo que la ciencia ficción siempre nos conduce, pues se trata una invitación a pensar en el futuro a partir del presente. En este sentido, se puede decir que el género no es tomado como una excusa visual para adornar la escena, sino que, envuelta de un halo naif y fantasioso, la última cinta de Jonze induce a pensar en ‘Blade Runner’ (Scott, 1982) y en otras películas lejanas al género, como la tan demoledora y necesaria ‘Shame’ (McQueen, 2011). En este caso ya no hay ‘cyborgs’, androides o mecas porque la máquina ya ha desocupado el cuerpo y todo se reduce a una voz que proviene de un minúsculo dispositivo del tamaño de una peca.

Her-Movie

En ‘Her’ nos encontramos con una compañía de IA muy avanzada en inteligencia emocional que ha diseñado un sistema operativo capaz de ser el pretendiente perfecto del que enamorarse y, además, ser correspondido. Es una máquina inteligente diseñada para cubrir las necesidades afectivas del otro, además de ser a su vez una eficiente secretaria. Lo que muchos hombres considerarían la combinación perfecta. Sin embargo, la relación entre humano-IA se torna demasiado complicada por la no existencia de un cuerpo y la superior capacidad cognitiva y funcional del sistema.

Jonze no se aleja de ‘Blade Runner’ en cuanto a que su discurso también plantea lo que en los 80 fue la premisa de este filme de culto, hasta dónde puede llegar la ciencia para satisfacer la necesidad humana, cuáles son los límites y quién los marca (la ciencia, el mercado o la propia sociedad hombre-máquina). Este paradigma entronca con la sociedad posmoderna y sus nuevas formas de relación social. ‘Shame’ es el ejemplo menos romántico de ello, pues si ‘Blade Runner’ se acerca a ‘Her’ desde la ciencia ficción, ‘Shame’ lo hace en cuestión de fondo, pues utilizan dos lenguajes para anunciar lo mismo. En concreto, la confección de una nueva sociedad más intercomunicada, pero más líquida, individualista, consumista y egoísta que nunca, en definitiva, más sola, como los personajes principales de ‘Blade Runner’, ‘Shame’ y ‘Her’, con más destrezas profesionales que afectivas.

Lo mejor: a pesar de ser una apuesta arriesgada consigue un todo muy coherente.

Lo peor: que Jonze se pierda en la superficialidad del ‘look indie’ impostado de la fotografía y de la publicidad y no evolucione en lo verdaderamente cinematográfico.

Puntuación: cuatro estrellas

No os perdías mi artículo ‘DEL CYBORG A LA INTELIGENCIA EMOCIONAL’ en el próximo número de ‘CMC: Entertainment’, muy pronto en Zinio.

Desde pequeña me fascinaba eso de poder ver una película a mis anchas cuando mis padres no estaban. Después me decanté por el periodismo consiguiendo licenciarme en la Universidad del País Vasco. Mi contacto con ciertas asignaturas sobre cine me llevó a cursar estudios de doctorado sobre cine español en la misma universidad y, por último, Comunicación Audiovisual en Burgos. Así pues, estoy con Kike cuando dice: ¡Bendita cinefilia! Me interesa el cine español en toda su complejidad, es decir, en todas sus vertientes y, por qué no, ese cine ‘indie’ tan moderno y, en ocasiones, tan radical que juega con los géneros.