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Crítica de ‘Cuatro Fantásticos’: Innecesario y soso despropósito

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Crítica de la película de personajes Marvel ‘Cuatro Fantásticos’.

Se estrena en las carteleras españolas el próximo viernes 21 de agosto, ‘Cuatro fantásticos’ la nueva película de Josh Trank (Chronicle), con un reparto encabezado por Miles Teller (Whiplash), Kate Mara (House of Cards), Michael B. Jordan (Creed), Jamie Bell (Rompenieves) y Toby Kebbell (Warcraft). Una de las películas más prescindibles de las últimas décadas.

Alejándose de la versión más adulta e inspirada en las primeras aventuras de los Cuatro Fantásticos realizadas por Jack Kirby y Stan Lee (que esta vez desiste de su imprescindible cameo), la película vuelve a mostrarnos el origen de la primera familia superheroica de Marvel; pero, esta vez, en un reboot inspirado en la versión Ultimate de los héroes de Marvel, es decir, más juvenil y actualizada.

De esta forma, la historia nos muestra a un Reed Richards (Teller) que lleva junto a su amigo Ben Grimm (Bell) toda su infancia intentando crear una máquina de teletransporte. Su primer prototipo viable lo presenta en la feria de ciencias de su instituto, momento en el que capta la atención de Franklin Storm (Tim Blake Nelson, Matar al mensajero) y su hija adoptiva Susan (Mara) que le ofrecerá una beca en el Instituto Baxter para que pueda convertir en realidad y a gran escala su prototipo creado en su garaje, con la ayuda del polémico genio Victor von Doom (Kebbell).

Demasiados problemas en la producción lastran la película.

Con este argumento empieza uno de los proyectos más controvertidos y rechazados por el público de los últimos años, en el que la elección del casting, los diseños de los superhéroes y el supervillano y los problemas en el rodaje han mermado tanto como las polémicas declaraciones del director y guionista original en Twitter, evidenciando el hecho de que 20th Century Fox debería olvidarse de los Cuatro Fantásticos y devolvérselos a Marvel, que sabrá cómo adaptarlos fielmente e incluirlos en su universo compartido cinematográfico, al igual que van a hacer con Spider-Man.

Cuatro Fantásticos

Curiosamente, nada de lo ofrecido en la película (ya sea lo rodado por Josh Trank o lo alterado por Simon Kinberg) hace indicar que este producto tenga una intención real más allá de la de conservar los derechos cinematográficos de los personajes, dado que es un producto que, aún tomándoselo en serio, refleja pocas intenciones de querer atraer al espectador, ya sea del desconfiado fan de los cómics como del aburrido espectador que sólo busca entretenimiento.
Esto es debido a que el primero, el fan de los cómics, verá con ojos llorosos el destrozo realizado a los personajes, un triste espejismo distorsionado de lo ofrecido en las viñetas y que ni siquiera en su distanciamiento consigue ofrecer un mínimo de carisma o profundidad. Además, esta versión de los superhéroes consigue ensalzar la realizada en 2005 por Tim Story, que aunque infantil era muchísimo más entretenida y divertida que este producto serio, soso y aburrido.
Precisamente esto último, que sea aburrido, es lo que hará que el espectador medio, ni los fans ni los haters, consigan disfrutar de este producto disfuncional, que adolece de un montaje rebosante de incoherencias y tijeretazos que deja al espectador con un metraje de 100 minutos en el que más de una hora es para presentar unos personajes de sobra conocidos.
Pero lo peor es que una vez obtienen sus poderes, ni siquiera el guión ni el director (ni el ejecutivo entrometido que andaba por ahí) son capaces de mostrar una historia coherente en la que los nuevos héroes se acostumbren a los poderes o realicen la típica misión de asimilación de nuevas habilidades, sino que salta a un clímax final, que es corto, abrupto y francamente decepcionante, que echa por tierra una trama que asienta demasiado sus bases, pero que nunca termina de despegar.

Lo peor en los últimos años, aunque las críticas han sido demasiado despiadadas.

Por todo ello, da igual de quién sea la culpa o quien acepte la responsabilidad, Cuatro Fantásticos es una de las peores adaptaciones realizadas de superhéroes, pero realmente no es tan mala como la pintan (no llega a niveles de Elektra o Catwoman), pero tan poco es lo suficientemente entretenida como para ser considerada como un simple blockbuster veraniego.
Así pues, esta película quedará marcada como la película realizada para mantener los derechos, pero cien veces más cara que la dirigida por Oley Sassone en 1994, y aún más prescindible.
Lo Mejor: No es tan horrible como apuntaban desde Estados Unidos.
Lo Peor: Que sigue siendo mala, aburrida e innecesaria.
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