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Crítica de CARRIE. Conocerás su nombre

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Crítica del reboot clásico de terror Carrie.

Quién le iba a decir a Stephen King cuando comenzó su carrera como novelista, que este libro le convertiría en uno de los escritores más prolíficos del género de thriller psicológico del siglo XX, llegando a merecerle del sobrenombre de “El Rey del Terror”. Un libro que estuvo a punto de no editarse y que gracias a su mujer, tras prácticamente haberlo rescatado de la papelera y obligándole a terminarlo, llego a convertirse en un clásico de la literatura norteamericana del siglo pasado.

Muchos han llamado a esta película “remake”, palabra que por otra parte no me gusta en absoluto, y tal vez la tolero cuando se realiza una versión de una película ya filmada en años atrás, pero como digo, no en esta ocasión.

Resulta muy difícil hacer una diferenciación entre la clásica adaptación de Brian de Palma y esta, dado que provienen del mismo libro y por lo tanto sería impensable que Kimberly Pierce se hubiera tomado licencias inventándose cualquier cosa en el guion. Por lo tanto habrá ciertas ocasiones en las que (si hemos visto la versión de Brian), será imposible no rememorar la adaptación de 1976 y encontrar ciertas similitudes.

Crítica de Carrie

En cuanto a esta película se refiere, nos encontramos con una genial Julianne Moore interpretando el papel de Margaret White, la madre de Carrie y que si bien en un principio parece más comedida que su predecesora en el papel, termina dando mucho más miedo y presencia a un personaje totalmente desquiciado, obsesionado por la religión.

Como contrapartida nos encontramos a Carrie White interpretado a su vez de manera muy correcta por la joven Chlöe Moretz, que sigue sorprendiendo en cada uno de sus papeles al espectador, y que en esta ocasión dará vida a esta adolescente, reflejo vivo de lo que es sufrir el acoso escolar.

Tanto Julianne como Chlöe se comen desde un principio literalmente la pantalla con sus actuaciones, siendo el eje central de la historia la malsana relación entre una madre protectora hasta lo obsesivo y una joven que sufre las burlas de todo el mundo y que simplemente quiere integrase. Toda la trama esta aderezada con la música de Marco Beltrami que mantiene la tensión, acompañada de unos impresionantes efectos de sonido que hacen que se pongan los pelos de punta cada vez que presenciamos una escena culmen de la película y que es de agradecer, dado los estrépitos previos a los sustos a los que nos han acostumbrado las películas de este género.

Por otra parte, hay quien sigue criticando la belleza de las actrices elegidas que tanto en la versión del 76 con Syssi Spacek como en esta, difieren del aspecto con el que el señor Stephen nos describe a Carrie al inicio del libro, pero nada más lejos de la realidad. El propio autor nos redescubre en la última parte de la novela a una joven Carrie White con su traje de gala como una chica guapa, que llega a sorprender al joven que la ha invitado.

Stephen King ha rebatido en muchas ocasiones, que a pesar de no ser su mejor novela y notarse claramente que era muy joven, hay gente que se empeña en llamarla novela de “terror psicológico”, cuando es tan simple como un alegato contra el maltrato y el acoso escolar que muchos jóvenes se ven obligados a sufrir en silencio en cualquier parte del mundo.

Hay una cosa de las muchas que llaman la atención en la película y que en cierta manera aunque muy esperada, es de agradecer: La escena final del Baile de Graduación. En contrapartida con la época en la que fue filmada la versión de Brian de Palma y aunque los efectos especiales resultan aterradores, nunca llego a convencer a gran parte de público su particular visión de dividir la pantalla en dos, una en la que se muestra a Carrie con sus poderes totalmente descontrolados y otra mostrando lo que está sucediendo en el Salón de Baile, llegando en ocasiones a despistar al espectador no sabiendo si fijarse más en lo que sucede en un plano o en otro.

Pues bien, en esta ocasión y a toda pantalla, con unos efectos especiales impecables, es muy de agradecer poder ver a la protagonista en todo su esplendor telequinético haciendo lo que muchos deseábamos desde el principio, que diese rienda suelta a su furia contenida tras años de ser machacada por los “energúmenos sin cerebro” de sus compañeros de instituto. Y al igual que con el libro y el clásico de Brian de Palma, habrá que esperar a la sorpresa final…

Una película que recomendamos si os gusta el cine bien hecho y de calidad, con algunas escenas que se echaron de menos en la versión anterior (recordar que esta es la tercera adaptación de la novela y no la segunda), y que aquí si veremos. Una hora y tres cuartos de tiempo totalmente pendientes de la pantalla disfrutando de la interpretación de dos grandes actrices, de una muy buena historia y de un cumulo de emociones al terminar la proyección, que nos hace salir de la sala con la grata sensación de haber disfrutado verdaderamente de una gran película.

Como último apunte y aprovechando para recomendar la lectura del libro: imposible no empatizar con el personaje de Carrie, tanto con Chlöe en pantalla como en su original impreso, porque… ¿Quién no ha sufrido abusos o acoso de cualquier tipo en algún momento de su vida y se ha sentido abandonado y totalmente indefenso?

Desde que tengo uso de razón siempre me he sentido atraído por el dibujo, los cómics y sobre todo el cine, culpa de esta afición la tiene “Star Wars: Episodio IV”, me sentí fascinado por la gran cantidad de naves espaciales que aparecían en ella y todo el mundo creado por George Lucas, la escena de la nave corellia perseguida por un crucero imperial que avanzaba hasta llenar la pantalla fue impactante. La música de John Williams era pegadiza y fácil de recordar, ya para entonces recuerdo mis colecciones de cromos y los muñecos de la saga. Otra gran influencia han sido los cómics, en concreto las ediciones de Vertice de Spiderman, La patrulla X, Los Vengadores, Los 4 fantásticos, con los que aprendí a dibujar copiando las viñetas de John Romita Sr. y Jack Kirby. Así que no era de extrañar que terminase estudiando en la escuela de artes de Zaragoza.