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Crítica de ‘Capitán Harlock’

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Llega a las carteleras ‘Capitán Harlock’, una película totalmente desarrollada por CGI (diseño por ordenador) como lo fue antes Tintín, Beowulf u otros filmes de animación. La tecnología punta se une a una historia que reclama la libertad del individuo y la lucha por la vida y contra la tiranía.

James Cameron ha declarado que está película es un hito de la tecnología para el cine. Razones no le faltan, la cuidada factura técnica y todas las capturas de movimientos hace de ‘Capitán Harlock’ una de las más perfectas joyas del género. Pero si el envoltorio es brillante, muchas veces el interior deja que desear.

Es el caso de esta historia de piratas espaciales. Es el año 2977 y millones de humanos, distribuidos por toda la galaxia anhelan regresar al planeta Tierra, que todavía consideran su hogar, ese retorno provoca una guerra que debe ser detenida, y para ello se forma la Coalición Gaia, una especie de gobierno o consejo semi religioso, que mitifica la cuna de la humanidad como un lugar sagrado. Pero a bordo de su nave, la Arcadia, se mueve el Capitán Harlock, pirata galáctico en permanente lucha contra la corrupta organización. La trama es más bien simple, un héroe contra los poderes que someten a los débiles. Y poco más hay que explicar.

CAPITAN_HARLOCK
Fotograma de ‘Capitán Harlock’

El problema no es la simpleza de la historia, sino su desarrollo. La idea es clásica en la space opera, y cumple con lo que se necesita, una misión de gran importancia, que tienen que llevar a cabo un pequeño grupo de aguerridos héroes. Lo que no termina de atrapar son las historias que pueblan la trama, el combate de Yama por decidir a quién sirve, la historia de amor que se resuelve en arrebatos de furia. Los personajes resultan poco complejos, lo que no es malo, pero en su sencillez se vuelven sosos y estereotipados. Harlock recibe más importancia en la trama, pero no dota al personaje de todo el potencial épico y trágico que posee.

Todo esto podría haberse reparado con una dirección potente, pero se esfuerza más en mostrar las capacidades de la tecnología que usan para crear las imágenes, que en dirigir realmente. Las escenas de batallas espaciales y de peleas son un auténtico derroche de imaginación. Poderosas visualmente y con un aire a los grandes enfrentamientos navales, en el primer caso, y a cualquier película moderna de acción en el segundo. Pero la incapacidad de que los actores desarrollen más a sus personajes lastra la dirección. Demasiadas conversaciones se convierten en monólogos de uno de los personajes, y muchos discursos resultan metafísicos y reiterativos. Subraya el director informaciones insignificantes y olvida algunas que podrían dotar de fuerza a la historia, la relación del fallecido Tochiro y Mime con la Arcadia por ejemplo. El joven Yama es el centro de la historia, suele ser el nuevo joven que entra en la tripulación muy importante en las historias de Harlock. Pero en ocasiones esa historia es tan ligera que se pierde, y otras es tanto lo que se insiste que desdibuja hasta al mismísimo capitán pirata.

Dentro de la mitología de Leiji Matsumoto, creador del manga original, la psicología de los personajes era muy importantes, y en esta película se exageran aspectos y se olvidan de la profundidad de los mismos. La libertad era lo más importante para Harlock en la obra original y también aquí, pero mientras en diferentes obras anteriores (la serie para TV, las películas anteriores de animación tradicional) era la base para el desarrollo de los personajes, aquí es un grito que al final se vuelve repetitivo. Aunque la conclusión del filme muchos dirán que es demasiado previsible, a partir de cierto punto de la película, es para el que suscribe el menor error. El camino esta labrado y es inevitable, y aun así perpetúa el espíritu del personaje.

El capitán Harlock es animación adulta que se pierde como muchas películas actuales en los detalles y la capacidad de mostrar mucho. No cuenta tantas cosas, y se hace pesada, sobre todo algunos discursos. El ritmo es tramposo ya que las secuencias de acción son muchas pero sólo se introducen para elevar un ritmo de por si pausado que no es necesario nada mas que para aumentar el metraje. Demasiado tiempo para tan poca pólvora.

El diseño de la nueva Arcadia, tercera versión de la nave, la hace más oscura y ominosa. Suelta un chorro de humo negro que la envuelve y ha perdido las alas laterales que poseía, y que ahora son apéndices amenazantes. Sus torretas de acorazado naval se han actualizado y aumentado, tanto en número como en movilidad. Conserva su eterno castillo de popa de galeón y su calavera frontal, incorporada en su segunda versión. Más moderna y poderosa es la imagen de una nueva era. Cambien los personajes se han actualizado y han perdido la imagen más caricaturesca y cómica, para ganar poder, y según a mi entender para atraer a los aficionados de los videojuegos con esas superarmaduras de combate. Pero los personajes básicos siguen teniendo el mismo carisma y fuerza, Harlock no ha cambiado porque era difícil hacerlo mejor.

Es sin duda un hito en el cine de animación por ordenador, por su arte y gran capacidad para asombrar. Pero le falta la base más sólida y es un desarrollo acorde a lo que se quiere mostrar. Capitán Harlock es un gran espectáculo que se recordará por su gran factura técnica por los aficionados hasta que llegue la siguiente gran obra de este tipo. Los aficionados más cercanos a los personajes lo recordaran como un reinicio diferente y que responde al espíritu de la saga que siempre se reinicia, entrando en un “eterno principio” muy unido a la filosofía de su creador Leiji Matsumoto. Recomendable como obra innovadora. Entretenida y con las batallas espaciales entre grandes naves más espectaculares que se puedan encontrar. Imperfecta pero perfectamente disfrutable, sobre todo para aquellos que recuerdan la obra original.