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Crítica de ‘Black Mass’: Johnny Depp está de vuelta

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Como ya hizo en ‘Crazy Heart’ (2009) y ‘Out Of The Furnace’ (2013), Scott Cooper fabrica una pieza con personajes de alta categoría, pero entregada a una narración lineal. ‘Black Mass’ posee ese aroma a las cintas de Scorsese, al thriller mafioso de los 70, repleto de texturas y juegos de cámara que invitan al espectador a ver, con cercanía, un mundo lleno de corrupción, asesinatos e impunidad. Sin embargo, no reúne los requisitos para ser considerada una esfera completa. Le falta profundidad y le sobra retórica, salvada por la colosal interpretación de un Johnny Depp caracterizado hasta el desconocimiento, quien regresa con fuerza de sus periplos por el blockbuster infantil.

Partiendo de la premisa “basada en hechos reales”, no podemos sino encumbrar el modelo elegido por Cooper para desarrollar la relación entre James ‘Whitey’ Bulger, uno de los mayores capos de la historia de Boston, y John Connolly, agente del FBI. Llega a su objetivo, sin giros argumentales pero con una atmósfera que transporta al Boston corrupto de los Angiulo. De las subtramas, mejor no hacer referencia. Vacuas, con detalles pero sin trasfondo real. Resultado de realizar una cinta de esa envergadura en tiempo limitado (120′). La previsibilidad de un guión dedicado a la exhibición de su protagonista puede llegar a pesar, en la medida en que trata de imitar la rigurosidad de The Godfather (Francis Ford Coppola, 1979) y/o el desarrollo argumental de Goodfellas (1990). Cuando consigue dominar el impulso por rodar con planos clásicos, la película comienza a funcionar. Aún a sabiendas de que se trata de una obra seria, el enfoque encaja de mejor manera en los diálogos metafóricos de Bulger, y el cambio de ritmo cuando la acción destroza la cáscara (y lo que no es la cáscara). Gran porcentaje de las facetas se encuentran en un equilibrio inmediato, sin embargo, la elección musical descabalga la narración. El cine de época está cocinado con los ingredientes de época, con música de época, en lugar de percusión creadora de tensión, que se adapta al dogma de obras como la reciente Doble Identidad: Jaque al MI 5 (Bharat Nalluri, 2015). Y ese caudal contemporáneo salpica inevitablemente. Black Mass no gira entorno a la mafia en sí misma, ni entorno a la evolución de Bulger (aunque se respire). El epicentro motivacional se encuentra en la relación entre él y Connolly (Joel Edgerton), retratando la depresión del FBI y su incapacidad para controlar las injerencias de sus propios agentes. El valor añadido de la mejor interpretación de Depp, desde Fear and Loathing in Las Vegas (Terry Gilliam, 1998), permite al espectador disfrutar de un ejercicio que funciona en su núcleo, pero no globalmente. Una película para los amantes de los thrillers policíacos de los 70.

BlackMass

El gran estandarte de Cooper es, sin duda, la reconversión de Depp en “Whitey” Bulger. El actor, tras casi 20 años de papeles menores, escándalos mediáticos y una nebulosa enigmática a su alrededor, ha rubricado el mejor papel de su carrera (por encima de Donnie Brasco (Mike Newell, 1997)). Transmite toda la fuerza, inquietud y frialdad de un psicópata inexorable. Aunque su personaje es plano, llena la pantalla, le aporta clima y personalidad a una pieza que se desinfla con el paso de los minutos.

Joel Edgerton, encarnando al agente John Connolly, consigue estar a la altura en su connivencia con Depp pero, a su personaje sí se le ven las costuras y ciertas carencias que le obligan a forzar su conducta. El tercero en discordia, Benedict Cumberbatch, en la piel del senador Bill Bulger, no tiene peso argumental, termina vagando con elegancia, secuencia tras secuencia, mientras sus homólogos se exhiben. Reparto de poderes en el que Depp se alza con la victoria, declara su candidatura al Oscar y Cooper sale reforzado en la parcela de la dirección actoral.

Scott Cooper rueda sin riesgo, turnando lo clásico y lo contemporáneo en un filme que se entrega al talento de su protagonista. Su perspectiva llega a impactar, incluso a inquietar, pero queda sesgada de cualquier comparación con las grandes obras pretéritas. Independientemente de su valor en conjunto, ‘Black Mass’ nos brinda una de las mejores noticias de la industria; Depp está de vuelta.