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Crítica de ‘Ave, César! (Hail, Caesar!)’

2019

Crítica de la película ‘Ave, César! (Hail, Caesar!)’.

‘Ave, César! (Hail, Caesar!)’ no tan lejos del mejor humor, la mejor crítica y los mejores personajes, Ethan y Joel Coen siguen en una forma aceptable, reconocible en el tratamiento del relato, revocadora en la atmósfera crítica que envuelve a los diálogos, a las situaciones y sus soluciones. La sucinta absurdez del guión ahora parece haber sido tomada (un poco más) en serio, de hecho, no se preocupa por ser la sombra de lo que parece, las ganas ahogadas, el desvanecimiento de una traca que, cuando llega al final de la mecha, se consume inexplicablemente. La forma es consabida y el fondo verosímil, pero la ejecución se queda a las puertas de algo más que momentos memorables.

 'Ave, César! (Hail, Caesar!)'

La predisposición de la trama resulta convincente, genera esa expectativa entre el nerviosismo excitado y el fruncimiento de ceño ante una estructura que divaga entre la sátira, el humor negro y el homenaje al Hollywood de mediados de siglo XX y, de paso, a la cultura capitalista. Es ingente la cantidad de personajes que participan con cierta importancia, prueba de que, al menos, los Coen siguen siendo talentosos dirigiendo al reparto. Precisamente es esa carga de perfiles la que provoca una falta de punto axial, céntrico, a través del cual el espectador capte con mejor disposición las bofetadas a los grandes estudios, la controversia entre la cultura y el mercado y, de menor importancia, las relaciones de intereses a escala entre los medios de comunicación, los jefes de producción y los intérpretes en nómina. Movimientos, intrigas, secretos y manipulaciones tras reírse abiertamente de la carrera cultural en la Guerra Fría. Y no, no es que la Guerra Fría sea la protagonista, ni mucho menos, pero sí se capta un fragor de batalla entre la burbuja de Hollywood y el resto del país, entre los enterados y temerosos del comunismo y los que, sin conocerlo, se abren a sus pesquisas. El ritmo es soportable, siempre con aire misterioso, aunque también con la constante sensación de perderse algo, de esperar la gran eclosión intermedio-final que le de sentido a tan evidente parodia. Hail, Caesar! es una obra de momentos, de notables momentos que funcionan de maravilla por separado como pequeñas píldoras, o incluso actos, donde las bofetadas resuenan en cada rincón de la industria. De hecho, tiene mucho, muchísimo más valor cuando los padres de la idea defienden, desde sus inicios, un cine de autor que pocas veces se contagia del dinero o las aspiraciones al poder. Una auténtica pena que, siendo tan inteligente y divertido el disparate, no haya sido cerrado en consecuencia.

La partición en el elenco no sustituye el protagonismo de Josh Brolin, pues, aunque aparezcan Scarlett Johansson, Channing Tatum, Ralph Fiennes o Tilda Swinton con cierta gracia, es Brolin quien lleva el peso de la película durante la mayor parte del tiempo, y lo defiende con ese carisma innato que añade a cada personaje. Lo de George Clooney está terminando por ser un síntoma, un fetiche de los cineastas más que un encaje perfecto o necesario en el personaje que corresponda. Aunque centraliza la intriga, no aporta más que los testimoniales y entretenidos cameos de Jonah Hill o Frances McDormand. Ligeros, es a través de ellos de quienes se capta la seriedad y no el absurdo por el absurdo.

Ave, César! es un ejercicio estilizado que lleva consigo la sensación de haberse quedado a falta de un corte, a falta de una secuencia por rodar. La película es capaz de enfrentarse con agilidad, incluso de presentarse como una gran propuesta, sin embargo, no supera la barrera que separa el cine menor de las obras maestras firmadas por Coen y Coen.