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Crítica de ‘Nuestros amantes’: el juego del descubrimiento

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Nuestros amantes

El acercamiento amoroso conlleva un juego que puede estar acompañado de una cierta precaución para no exponerse del todo y ocultar heridas y anhelos, si bien los condicionantes del pasado sentimental afloran conforme se suceden los encuentros. El director Miguel Ángel Lamata articula los matices distintivos del proceso sentimental en ‘Nuestros amantes’, película que revitaliza la comedia romántica mediante un guion que modula con inteligencia los elementos del género y que esconde un fondo reflexivo en torno a la frustración emocional. El atractivo que suscitan sus inspirados diálogos y la afinidad interpretativa de Eduardo Noriega y Michelle Jenner se complementa con el aliciente añadido de que la historia tenga lugar en espacios reconocibles de Zaragoza, Teruel y Boltaña (Huesca). El cuidado y la manera diferente de mostrar las localizaciones aragonesas revelan el afectuoso guiño de Lamata a su tierra.

La charla fugaz con el camarero y la primera conversación que comparten los protagonistas en la cafetería-librería manifiestan el tono particular del relato, estilo que una vez asimilado permite apreciar el planteamiento del realizador y guionista y su intención de aportar frescura a la temática sin por ello distanciarse del enfoque clásico. El filme narra el progresivo descubrimiento mutuo de Carlos e Irene, cuyo vínculo se sustenta en el acuerdo de mantener viva la curiosidad que estimula el coqueteo, de ahí que por ejemplo decidan no darse los nombres. El desarrollo combina y alterna con criterio humor, emotividad y leves apuntes excéntricos (representados en el personaje de Fele Martínez, en un papel secundario al igual que Amaia Salamanca y Gabino Diego) e introduce un giro argumental que evoca la complicidad de los enredos y que a su vez motiva incluir divertidas referencias sexuales.

Fotograma de Nuestros Amantes, con Eduardo Noriega y Michelle Jenner

En los diálogos se detecta el concepto humorístico de Lamata (responsable de ‘Tensión sexual no resuelta’, la secuela de ‘Isi/Disi’ y ‘Una de zombies’), aplicado en segundo término al oficio de escritor. Las inquietudes profesionales de Carlos expresan la dificultad de conciliar el éxito comercial con la satisfacción creativa unida a la autoría.

El título de ‘Nuestros amantes’ constituye una clara alusión a la popular leyenda turolense, pero al margen de ese hecho posee otro significado evocador que orienta sobre las implicaciones románticas.