Noticias / Cine / Críticas de cine / Crítica a Salvaje: Un desquiciado Russell Crowe sobre ruedas
Críticas de cine

Crítica a Salvaje: Un desquiciado Russell Crowe sobre ruedas

Crítica a Salvaje: Un desquiciado Russell Crowe sobre ruedas

Esta semana llega a cines Salvaje, un thriller de acción de Derrick Borte protagonizado por un Russell Crowe fuera de control.

Salvaje es un thriller de acción que presenta hasta que punto una persona puede aguantar antes de perder los papeles. Los problemas que cada uno lleva a su espalda y como el mínimo detalle en el momento equivocado puede hacer que perdamos el control. Una cinta de alta velocidad en el que una vez empieza la acción está parece no acabar nunca hasta el punto en el que parece asfixiante. Por lo que después de ver Salvaje tendrás la necesidad de ser un poco más amable con las personas que te rodean para no llevarlos al límite y acabar como la protagonista de la película. Y además, conducir con más cuidado.

La película arranca con una situación muy cotidiana para muchos. Uno de esos días malos que acaban (o empiezan) con una discusión en la carretera. En Salvaje, Tom (Russell Crowe) es un hombre cuya vida ha dejado de tener sentido. El personaje se encuentra en el peor momento y cualquier cosa es capaz de llevarle al límite. En pleno colapso mental se cruza en la carretera con Rachel (Caren Pistorius), una joven madre que pasa también por un mal día. Con las prisas de llegar tarde al trabajo, recrimina a Tom con el claxon que no mueva su coche en un semáforo.

Lo que en situaciones normales quedaría en un incidente sin más o como mucho en una pequeña discusión en la carretera acaba escalando. Pero Tom pierde el control y ve en Rachel el blanco perfecto con el que desquitar su rabia.  Entonces, dará comienzo un peligroso juego del gato y el ratón. Un nuevo significado para ira en la carretera que superara con creces cualquier disputa común. Y en la que Rachel usará todas sus habilidades sobre el volante para estar a salvo de un desquiciado Tom.

Salvaje está dirigida por Derrick Borte y con guion de Carl Ellsworth toma inspiración de Un día de Furia (1993) de Joel Schumacher. Ambas nos introducen a personajes aparentemente normales que pierden la aparente estabilidad que les sostenía a la cordura. Personajes que no ven otra salida que la violencia sin medidas. Además, Borte consigue tapar las más que aparentes flaquezas del guion con escenas de acción sobre ruedas que te mantienen al filo del asiento. La locura de Tom es suficiente para que el guion justifique su violencia. Y aunque, algo más de trasfondo se agradecería, no le hace mucha falta.

Caren Pistorius hace bien de madre joven que es perseguida por un maniaco. Pero queda relegada a un segundo plano por un desquiciado Russell Crowe. Y es que desquiciado, una traducción más fiel del titulo original, es la mejor forma de describir su interpretación. Tampoco es la primera vez que Crowe hace de malo de la película, ya lo vimos en Los Miserables, por ejemplo, como un atormentado Javert con ganas de justicia. Además, lejos de los heroísmos de Gladiator, Crowe presenta en Salvaje su lado más perverso. Una actuación que corona con sus ojos perturbados y su nueva forma.

Al final, Salvaje no es una película que explore que nos lleva a perder en control, tampoco pretende serlo. Resulta más bien una cinta que toma este punto como excusa para presentarnos violencia desmesurada en forma de castigo. Una película más para pasar la tarde con un subidón de adrenalina.