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Crítica de ‘Las vidas posibles de Mr. Nobody’

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Cartel de 'Las vidas posibles de Mr. Nobody'
Cartel de ‘Las vidas posibles de Mr. Nobody’

Prestad atención a los cinco minutos con los que empieza ‘Las vidas posibles de Mr. Nobody’, cinco minutos en los que aprovechas para ir al baño, buscar la palomita que se te acaba de caer, cerrar la puerta… No lo hagáis esta vez, prestad atención. Cuando veáis el numerito de la paloma probablemente pongáis cara de bobo y penséis “oh dios mío, pero qué lista” y creáis que no tiene nada que ver con el resto de la película. ¿Qué he hecho yo para merecer esto? ¿Cómo he llegado hasta aquí? Pero antes de continuar con la crítica, aquí os dejamos la explicación de la película con todos los temas y su posible significado oculto.

Supongo que estaréis de acuerdo conmigo en que la vida del hombre está llena de decisiones. A veces el azar no es suficiente, y nos sentimos obligados a elegir racionalmente dentro de lo que se nos ofrece. Cuántas posibles vidas podríamos haber vivido si aquel día en el colegio hubiéramos escupido al que nos tocaba la moral, si esta noche me hubiera atrevido a decirle algo, si hoy no me hubiera quedado dormido… Decisiones simples y estúpidas que nos habrían cambiado la vida.

Os preguntaréis que por qué os aburro tanto con esto si solo queríais saber de qué va la película. El director Jaco Van Dormael ha conseguido plasmar, de una forma compleja y brillante, toda la actividad inconsciente que se produce en nuestra masa gris a la hora de tomar una decisión. La obra del cineasta belga son dos horas y cuarto de estas operaciones mentales, las causas que nos han traído hasta aquí y las consecuencias que tendrán lo que hagamos hoy y ahora.

No podríamos creer la cantidad de puertas que se nos abren y que se nos cierran al día. Como he dicho antes, lanzar una moneda al aire no siempre es suficiente. En la vida no todo queda determinado a cara o cruz, ojalá fuera así y no tuviéramos un colapso mental con cada dilema, pero por desgracia, tenemos esa cosa llamada sentimientos. El ser humano es pasional, algunos más y otros menos, pero lo cierto es que todos tenemos dificultades a la hora de mantener la cabeza fría en determinadas situaciones. Nos rompemos la cabeza con los “qué pasaría si…”, a veces nos asusta, otras nos hace fantasear, pero lo cierto, lo único real es la elección final.

Jared Leto y Diane Kruger, en 'Las vidas posibles de Mr. Nobody'
Jared Leto y Diane Kruger, en ‘Las vidas posibles de Mr. Nobody’

El filme tuvo una buena acogida en los festivales de Venecia y Sitges el año de su estreno, siendo galardonado con el premio a la mejor contribución técnica y con el premio al mejor maquillaje. Un año más tarde fue premiado por el público en los Premios del Cine Europeo. Vale, es cierto, quizás no fue un ‘boom’ en el panorama cinéfilo pero personalmente creo esta película de culto tendrá trascendencia en el futuro. No es únicamente la profundidad filosófica del argumento lo que merece la pena del filme; elementos como la iluminación y la fotografía son sobresalientes. Hay un aspecto que quiero realzar, y es la adecuación escenográfica con las ideas que el director pretende transmitir. Cada imagen y sonido de la película nos permite conectar con la mente de Jaco Van Dormael y realmente ponernos en la piel de cada uno de sus personajes.

Hay otro aspecto que creo que no se ha tenido en cuenta a la hora de valorar la película y es la gran interpretación femenina. A pesar de estar relegadas a un segundo plano, las mujeres interpretan personajes complicados y con emociones contradictorias. Es fundamental atender a la figura femenina para comprender todo lo que esconde esta increíble película.

A pesar de pertenecer al género culto, ‘Las vidas posibles de Mr. Nobody’ es relativamente asequible a todo tipo de gustos, siempre y cuando tengas la mente abierta.